sábado, 25 de diciembre de 2010

SOBRE LA LÍNEA Y TÁCTICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL-UNIFICADO (Maoísta) [1ª Parte].


Traducido por ODIO DE CLASE

[Este artículo es una continuación del que publicamos recientemente en este enlace: La confrontación es correcta, pero..., que hace de introducción al actual. Son parte de la revista teórica NAXALBARI nº3 de diciembre de 2010. El documento es un analisis crítico de la línea y táctica actual del Partido Comunista de Nepal-Unificado (Maoísta). Desde este blog siempre nos hemos pronunciado contra las que consideramos nuevas posiciones revisionistas y claudicantes del Partido Comunista de Nepal-Unificado (Maoísta). Este documento, puede ayudar a esclarecer un poco más lo que sucede en Nepal. Es un documento largo que iremos subiendo en sucesivas entregas.]

SOBRE LA LÍNEA Y TÁCTICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL-UNIFICADO (Maoísta) [1ª Parte].

PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (Marxista-Leninista) NAXALBARI


Octubre de 2010.



La situación política en Nepal se está aproximando rápidamente a un punto culminante peligroso: peligroso para la revolución nepalí de Nueva Democracia y para el proletariado internacional. Las clases dirigentes, apoyadas por la India expansionista y los imperialistas norteamericanos, presionan con arrogancia para que se produzca un ataque contrarrevolucionario o, como mínimo, una consolidación de la reacción. Son estridentes en sus exigencias de liquidar todos los avances hechos por el pueblo gracias a la gran guerra popular. Las cláusulas fijadas en los acuerdos de alto el fuego con el Partido Comunista de Nepal-Unificado (Maoísta) [PCN-U (M)], antiguo Partido Comunista de Nepal (Maoísta) [PCN (Maoísta)], son violadas deliberadamente. Sus ultimatum y plazos límite no son tenidos en cuenta. El modo agresivo en que las clases dirigentes ponen en práctica su agenda no hace sino mostrar a las claras que la iniciativa está en sus manos. Están cada vez más convencidos de que el PCN-U (Maoísta) volverá a ceder terreno y se avendrá a un compromiso. En el otro lado, el otrora poderoso y unido Partido Maoísta se encuentra bastante debilitado. Las masas siguen apoyándolo. Pero la degeneración parlamentaria y el alejamiento respecto al estilo de trabajo y de vida maoísta han corroído profundamente la calidad revolucionaria del partido. Crecen también entre el pueblo las dudas sobre su voluntad revolucionaria. Sin embargo, a pesar de la amenaza de un ataque reaccionario y de la erosión de su fuerza y sus apoyos, la dirección del PCN-U (Maoísta) está ocupada pergeñando fórmulas que lo lleven de nuevo al gobierno. Es evidente que la nueva táctica concebida por el PCN (Maoísta) en 2005 y su materialización en el alto el fuego de 2006, han sido cruciales en el surgimiento de esta situación. Dicha cuestión constituye ahora el objeto de la aguda lucha ideológica, lucha de dos líneas, que se desarrolla en el seno del PCN-U (Maoísta) y del movimiento comunista internacional. El futuro del partido así como de la revolución nepalí depende de su correcta resolución.



Nuestro partido ha prestado desde un principio gran atención para aprender de las posiciones y experiencias del PCN (Maoísta), y ha apoyado activamente la guerra revolucionaria que dirigió. Apoyó y defendió el nuevo rumbo adoptado por los maoístas nepalíes en 2006 y desempeñó un papel activo en la consolidación de los apoyos a la revolución de Nueva Democracia de Nepal en la nueva situación. Desde un principio, también fuimos críticos con ciertas posiciones ideológicas y prácticas del PCN (Maoísta). La Reunión Ampliada Central (RAC) de octubre de 2006 de nuestro partido concluyó que “… los proyectos políticos y organizativos del PCN (Maoísta) se adhieren a las tareas y a la orientación de la revolución de Nueva Democracia. Al contrario de la propaganda difundida por el enemigo y los revisionistas, así como de las dudas surgidas en las mentes de algunos camaradas, la táctica actual del PCN (Maoísta) no indica de ningún modo un deseo de abandonar el camino de la revolución a cambio de una parcela en el poder existente. Justo lo contrario, indica una orientación M-L-M y su aplicación. Su táctica está al servicio de la estrategia de la revolución de Nueva Democrática. Están aplicando esta táctica para luchar y completar la revolución de Nueva Democracia. El PCN (Maoísta) está al frente de una gran lucha política y nuestro deber internacionalista es defenderle y construir apoyos a su servicio.” La RAC también indicó que “... hay algunas posiciones, formulaciones y análisis -dentro de una orientación correcta en su conjunto- que dan pie a la aparición de tendencias desviacionistas de derechas. Además, somos de la opinión de que algunos de los puntos de vista expresados en declaraciones a la prensa y en entrevistas a miembros de la dirección del PCN (Maoísta) han violado las normas de las relaciones internacionalistas. En general, no han tenido en cuenta correctamente el efecto internacional de sus declaraciones públicas.” Estas consideraciones se plantearon ante su dirección en conversaciones bilaterales y también por carta enviada en octubre de 2006. (Carta de octubre de 2006, Apéndice 1 [Odio de Clase publicará en su momento dicha carta]). También se plantearon en foros conjuntos como las Conferencias Regionales del Movimiento Internacionalista Revolucionario (MIR) y las Conferencias del Comité de Coordinación de los Partidos Maoístas de Asia del Sur (CCOMPOSA, en sus siglas en inglés).



Las oportunidades creadas por el alto el fuego y el acuerdo provisional se agotaron antes de mediados de 2007. Dimos la bienvenida a la decisión del PCN (Maoísta) en 2007 de abandonar el gobierno provisional e iniciar luchas de masas. Pero también nos preocupó el análisis de la situación hecha por la dirección del partido y la hoja de ruta que previó. Los planes para desarrollar la lucha de masas hacia una insurrección se hicieron depender de la perspectiva de que el enemigo nunca podría aceptar las exigencias planteadas. Intuimos, correctamente como demostraron los acontecimientos, que el enemigo bien podría aceptar esas exigencias y que el partido, de nuevo, perdería la iniciativa. También criticamos las declaraciones públicas de prominentes dirigentes del PCN (Maoísta) que presentaron el proceso en curso de la Asamblea Constituyente (AC) como un objetivo en sí mismo, así como el grave debilitamiento de las estructuras clandestinas y del estilo de trabajo. Estos puntos de vista fueron expuestos directamente a la dirección del PCN (Maoísta). También escribimos a su Comité Central (carta del septiembre de 2007, ver apéndice 2 [Odio de Clase publicará en su momento dicha carta]). Remarcamos la necesidad de acabar por completo y al coste que fuera con la situación de provisionalidad.



Pero a lo que asistimos fue a una retractación de la dirección del PCN (Maoísta) de las decisiones que había tomado en su Reunión Ampliada de 2007. El PCN (Maoísta) se reincorporó al gobierno. Se justificaba en que ahora resultaba imperativo para la conclusión exitosa de las elecciones a la Asamblea Constituyente. Por nuestra parte, concluimos que se había producido una erosión de la voluntad revolucionaria y que había aumentado el peligro de un corrimiento del partido hacia el derechismo. La conclusión era que “... a menos que se rectifique la actual dirección tomada por el partido, su éxito en las elecciones a la AC o el éxito en el desarrollo de un movimiento de masas si las elecciones a la AC son saboteadas, no conducirán necesariamente a un resultado revolucionario.” (Circular interna de marzo de 2008, el Apéndice 3 [Odio de Clase publicará en su momento dicha circular interna]). A pesar de seguir en el movimiento de Solidaridad, rechazamos la petición hecha por el PCN (Maoísta) para que enviásemos observadores a las elecciones a la AC. Un comentario abierto, hecho en nuestros medios de información y puesto en circulación en Internet, sobre la victoria del PCN (Maoísta) en las elecciones a la AC, llamaba la atención sobre el peligro que entrañaba esta victoria en sí misma: que se reforzara aún más el derechismo a pesar de reconocer la ventajosa situación creada por el veredicto electoral.



El periodo posterior a la formación de un gobierno provisional dirigido por el PCN (Maoísta) atestiguó un salto cualitativo en su deriva derechista. Las relaciones fraternas del PCN-U (Maoísta) y los intercambios con los partidos maoístas quedaron rotas, a todos los efectos prácticos. Seguimos manifestándonos críticamente sobre las muestras de derechismo percibidas en las prácticas del partido. Mientras tanto, una lucha de líneas surgió en el seno del PCN-U (Maoísta). Tuvo ello un impacto positivo en las relaciones fraternas. Nuestro partido aprovechó esta oportunidad, con la ayuda de la dirección del PCN-U (Maoísta), para discutir con un amplio abanico de dirigentes del partido y de las organizaciones de masas, así como para investigar la situación sobre el terreno en el país en 2009. Esos contactos e investigaciones reforzaron nuestros puntos de vistas críticos, que fueron planteados a la dirección del PCN-U (Maoísta).



Hoy la tarea más crucial respecto a la revolución en Nepal es el exitoso avance de la lucha contra el derechismo que está a punto de hacerla descarrilar. Aunque la guerra popular sea el avance más sobresaliente hecho por el Maoístas en Nepal, sus contribuciones van más allá. En el mundo actual, en que el efecto de los acontecimientos políticos se ha multiplicado considerablemente, toda intervención política realizada por medio de diversas formas de lucha tiene una gran importancia. El reconocimiento de este factor y su utilización contribuyen a sostener el prestigio de los maoístas en Nepal. No obstante, este mismo enfoque es también un elemento inseparable del curso de los acontecimientos que condujo a la situación presente. Por lo tanto, una síntesis correcta que perfile lo positivo y lo delimite de las desviaciones derechistas es algo sumamente crucial para profundizar en la lucha de líneas contra el derechismo.



Las negociaciones como una forma de intervención política



El ritmo al que progresó la revolución en Nepal, las diversas tácticas que adoptó el partido, y la madurez y la flexibilidad que mostró en diferentes situaciones, atrajeron la atención de los progresistas y de las masas revolucionarias de todo el mundo. La heroica lucha del Ejército de Liberación Popular (ELP) y de las masas se complementaba con las intervenciones políticas del partido. Aunque la atención principal se concentraba en el trabajo rural, también se realizó, en la medida de lo posible, un trabajo apreciable en los centros urbanos. Gracias a la correcta comprensión de la dinámica de la guerra, el partido hizo avanzar la guerra popular cualitativa y cuantitativamente, de forma planificada, logrando de hecho entusiasmar a las masas y manteniendo la iniciativa en sus manos. De este modo, forzaron al enemigo a actuar según el orden del día señalado por la guerra popular. A diferencia del periodo de la Revolución china, en que el radio de los efectos de los acontecimientos políticos era bastante corto, hoy la extensión de los medios de comunicación lo ha ampliado a todos los rincones del país. Todavía existe mucha desigualdad en este punto. Pero la extensión de los efectos de los acontecimientos políticos es una particularidad importante del Tercer Mundo contemporáneo. Una guerra total en la que el enemigo sea atacado en todos los frentes no será posible si no se tiene en consideración este elemento especialmente dinámico. Aquí reside la importancia de la intervención política activa de los maoístas. En un país oprimido, el avance de la guerra popular es el factor principal que da peso a tal intervención política. La guerra popular hace aún más dinámicos los efectos de las intervenciones políticas. Por su parte, toda intervención política que golpea en puntos clave se convierte en un catalizador que aumenta el ritmo de la guerra (y sus preparativos). Pero para llevar a cabo una intervención política, se necesitan esfuerzos concretos y un enfoque táctico. Lo cual no convendrá que quede restringido en exclusiva al avance de la guerra. Éste es un método de aplicación de las tácticas de intervención política, asociado, por lo general, a la insurrección armada, en la estrategia de la guerra popular prolongada. El enfoque de los maoístas nepalíes de entablar negociación en diferentes momentos fue una aplicación de este enfoque correcto. Ayudó al partido a difundir sus puntos de vista con mayor amplitud. Obligó al enemigo a quitarle la etiqueta de terrorista. Y también ayudó al partido al permitirle que descansaran sus fuerzas y se fortificaran, aumentando su capacidad de avance en saltos. Todo esto se pudo ver de nuevo en el periodo inicial tras el alto el fuego de 2006. Pero ahora la propia revolución hace frente al peligro de descarrilamiento. Es obvio que debe resolverse la cuestión de si esta situación negativa es una consecuencia inevitable del enfoque negociador. ¿Era el alto el fuego de 2006 innecesario y el acuerdo provisional, incluyendo la AC, no podía sino conducir a una pérdida de la iniciativa de los maoístas?
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