lunes, 27 de diciembre de 2010

SOBRE LA LÍNEA Y TÁCTICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL-UNIFICADO (Maoísta) [2ª Parte].


Traducido por ODIO DE CLASE


[Publicamos este artículo como contribución al debate y a la lucha de líneas dentro del movimiento maoísta pero la publicación de dicho artículo no implica que nos identifiquemos con sus planteamientos.]




SOBRE LA LÍNEA Y TÁCTICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL-UNIFICADO (Maoísta)
[2ª Parte].

PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (Marxista-Leninista) NAXALBARI,

Octubre de 2010.

Durante el periodo precedente, el enemigo seguía una política de retirada, más o menos clara, de las áreas rurales, incapaz de resistir los ataques del EPL, acantonándose en los centros urbanos y lanzando incursiones en el campo de cuando en cuando. Para esas fechas, las fuerzas revolucionarias habían logrado instaurar el poder popular en el 80% del país. A pesar de haber conseguido varios éxitos militares, no pudieron tomar y conservar centros urbanos puesto que carecían de las armas necesarias para destruir las fortificaciones construidas por el enemigo con ayuda estadounidense. Como el enemigo había tenido éxito en la destrucción de las estructuras organizativas urbanas, el desencadenamiento de un movimiento de masas tampoco fue posible. El PCN (Maoísta) consideró que, de continuar esta situación, que había surgido durante la ofensiva estratégica, se produciría un estancamiento y una pérdida de la iniciativa. En este periodo, el golpe monárquico condujo a un realineamiento parcial de las fuerzas políticas del país y dio pie a que la unión con la Alianza de los Siete Partidos (ASP) desencadenase un movimiento de masas basado en el llamamiento a la formación de un Gobierno Provisional, la celebración de elecciones a la Asamblea Constituyente y la abolición de la monarquía, lemas blandidos inicialmente por los maoístas. Había un factor adicional. Nepal se enfrenta a una compleja situación geofísica. Está cercado por dos gigantes militares en desarrollo, ambiciosos y expansionistas. En esta situación, en un mundo imperialista dominado por la única superpotencia, los EE.UU., sin ningún país socialista del que recibir apoyo, merecía la pena emplear cualquier posibilidad de neutralizar a algunos enemigos menores y conseguir apoyo internacional. Cualquier enfoque doctrinario que niegue esto sólo habría complicado la situación para más adelante. Por eso, era justificable la decisión de participar en las negociaciones que condujeron al acuerdo provisional como una táctica para penetrar en las zonas urbanas y organizarse en ellas, ganar tiempo para preparar la insurrección final y preparar un terreno favorable en el plano internacional. El enfoque perfilado por el PCN (Maoísta) en la Resolución de su Comité Central de agosto de 2006 -“es indispensable lograr una coordinación y un equilibrio correctos entre la guerra popular, el poderoso movimiento de masas, las negociaciones de paz y la iniciativa diplomática para el éxito de la revolución popular nepalí...”- era fundamentalmente correcto.

Las negociaciones implican inevitablemente la aceptación de ciertos compromisos, que pueden incluso llegar hasta admitir la posibilidad de integrarse en un gobierno provisional junto con partidos reaccionarios, y referirse al ejército popular y al nuevo poder político. Las negociaciones llevadas a cabo por el Partido Comunista de China con el Koumintang, y el los compromisos propuestos por éste, constituyen un precedente. (Ver “Sobre las Negociaciones de Paz con el Kuomintang” y “Sobre las Negociaciones de Chungking, volumen 4, Obras Escogidas de Mao Tsetung). La táctica adoptada por el PCN (Maoísta) y las condiciones que aceptó en el curso de la negociación han sido objeto de las críticas del movimiento maoísta internacional. La mayoría de ellas partían de un planteamiento que excluye la necesidad de negociaciones o de una táctica “de paz” en aquella coyuntura específica. También se ha producido una negativa dogmática de la validez de esa táctica como tal, aunque se acepte de palabra. Asimismo, se elevaron críticas sobre el hecho de que graves errores de línea en las posiciones políticas, consideradas como correctas antes de la alianza con la ASP, habían preparado el terreno al derechismo. Como hemos explicado más arriba, disentimos de estas críticas.

Al mismo tiempo, estas críticas también contenían algunos aspectos correctos. Incluso si las negociaciones fueron necesarias, una pregunta importante es si las condiciones específicas aceptadas por el PCN (Maoísta) estaban justificadas. En particular, se criticó la aceptación por parte del PCN (Maoísta) de acantonar el EPL bajo la supervisión de Naciones Unidas, mientras permitía que el Ejército de Nepal realizara impotantes tareas armadas, y la de disolver las estructuras del nuevo poder político. Se han comparado con la insistencia de Mao Tsetung en contener al EPL y al nuevo poder (áreas de base) mientras el PCCh negociaba con el Kuomintang. El PCN (Maoísta) ha apuntado a su situación desventajosa en comparación con la del PCCh, que contaba con el apoyo de la URSS, para explicar las concesiones hechas. También esto explica que la mayor parte de los combatientes y las armas quedaran fuera de los acantonamientos. Los centros de poder local dirigidos por el partido siguieron funcionando en áreas rurales, sin declararlo. Es un hecho que esta situación seguía produciéndose mucho después de que se formalizase el alto el fuego. Los enemigos eran completamente conscientes de ello y a menudo acusaban al PCN (Maoísta) de violar los acuerdos. Pero nada podían hacer en ese aspecto, lo cual testimoniaba a las claras la dualidad de poder que existía en Nepal. Lamentablemente, la mayor parte de las críticas contra el PCN (Maoísta) sobre esta cuestión sencillamente evitaban tratar esta situación real. Fue un ejemplo del enfoque doctrinario de las mismas. Pero también hubo algunas posiciones que, tras reconocer la situación real, procedieron a formular críticas. Se señaló que el PCN (Maoísta) estaba desarmando a sus combatientes y a las masas, ideológica y políticamente, al aceptar tales condiciones (el acantonamiento del EPL y la disolución de los centros de poder local), pues era una rendición del ejército revolucionario y del poder revolucionario, al menos verbalmente. Esto es correcto. Al no examinar la cuestión desde este ángulo, desde el ángulo del significado ideológico de las concesiones hechas por el PCN (Maoísta), también nosotros cometimos un error de pragmatismo.

El crecimiento de las tendencias derechistas

A lo largo de los últimos 4 años, “las posiciones, formulaciones y análisis” que criticamos sólo han dado pie, como temíamos, al crecimiento de las tendencias desviacionistas de derechas: esas tendencias se han fomentado y alimentado, poniendo al partido al borde de la degeneración revisionista, incluso de su propia liquidación. Desde 2006, en que el partido gozaba de una sólida posición, venimos asistiendo a una decadencia sistemática e ininterrumpida. No ha dejado de perder la iniciativa y de seguir el curso marcado por las clases dirigentes en una serie de compromisos. Se desperdiciaron oportunidades cruciales para desencadenar el fervor revolucionario de las masas, poner fin al acuerdo provisional y avanzar en la revolución. Cuando se convocó a las masas, se hizo con un alcance restringido y como un mero instrumento de las maniobras y compromisos parlamentarios. ¿Por qué sucedió así?

En una Resolución adoptada en mayo de 2006, el Comité Central del PCN (Maoísta), dejó claro que “En esta situación, por una parte y principalmente es necesario desatar la lucha contra la tendencia reformista de derechas que trata de avanzar abandonando la estructura clandestina, el estilo de trabajo y las formas revolucionarias de lucha, y por otra, es necesario oponerse con atención a la tendencia dogmato-sectaria que se limita a devaluar la importancia y la necesidad de las conversaciones, las reuniones abiertas y los nuevos frentes de lucha. Por ello, en la nueva situación, la política del partido es: dar la prioridad a la estructura clandestina de organización, del estilo trabajo y de la forma revolucionaria de lucha, y tampoco abandonar las conversaciones y el frente legal de lucha... la inmensa mayoría de los camaradas en los niveles de dirección, regional y de distrito tendrán que dedicarse a la rectificación, consolidación y expansión de la organización así como a la movilización de masas, mientras que sólo un cierto número de camaradas tendrán que impulsar las tareas de formación del equipo de conversaciones y del equipo de portavoces, y ello sin ningún tipo de interferencias innecesarias entre ambos niveles y con una coordinación correcta de ambos... En el contexto actual, en que elementos reaccionarios tanto domésticos como extranjeros confabulan contra las aspiraciones de progreso y paz del pueblo nepalí, el partido entero, de arriba abajo, debe poner el máximo énfasis en la cuestión de la consolidación y expansión del ejército de liberación popular así como en su permanente puesta a punto para ir al frente de guerra en cualquier momento..., si el partido no consolida y expande el Ejército de Liberación Popular y lo mantiene en guardia para la guerra las 24 horas del día, el pueblo nepalí sufrirá una gran derrota. El partido puede mantener muchos compromisos en la esfera de la política y la diplomacia, pero nunca cederá su verdadera fuerza, el Ejército de Liberación Popular y las armas que posee ganadas por el pueblo nepalí a costa de la sangre de miles de mártires... El partido nunca tolerará ninguna vacilación en esta cuestión clasista y teórica básica.”

Pero, al contrario de las instrucciones dadas en esta resolución, su estructura clandestina se debilitó drásticamente. Mientras el partido pudo penetrar de modo considerable en las zonas urbanas y organizarlas ampliamente, su trabajo en las áreas rurales se resintió. Se produjo una erosión de la calidad combativa del EPL acantonado. Una serie de posiciones ideológicas y políticas comenzaron a rebajar al PCN-U (M) a este nivel. La posición sobre el “Camino Prachanda”, ciertas formulaciones ambiguas sobre “la fusión de la Guerra Popular Prolongada (GPP) y la insurrección” y ciertos puntos de vista sobre la disputa multipartidista están clara y directamente relacionados con el actual desorden en que se encuentra sumido el partido. Aunque habría que remontarse a sus raíces, este documento va a examinar en especial las posiciones que constituyen la base directa del giro dado por el PCN (Maoísta) en 2006.




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