jueves, 30 de diciembre de 2010

SOBRE LA LÍNEA Y TÁCTICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL-UNIFICADO (Maoísta) [3ª Parte].


Traducido por ODIO DE CLASE




[Publicamos este artículo como contribución al debate y a la lucha de líneas dentro del movimiento maoísta pero la publicación de dicho artículo no implica que nos identifiquemos con sus planteamientos.]



SOBRE LA LÍNEA Y TÁCTICA DEL PARTIDO COMUNISTA DE NEPAL-UNIFICADO (Maoísta) [3ª Parte].

PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (Marxista-Leninista) NAXALBARI,

Octubre de 2010.


La reunión del Comité Central de Chungwang, de noviembre de 2005, que tomó la decisión de participar en las negociaciones definió la nueva táctica así: “Ahora el lema de “gobierno provisional, elecciones a la asamblea constituyente y república democrática” que nuestro partido ha formulado, teniendo en cuenta el equilibrio de fuerzas internacional y doméstico, es un lema táctico propuesto para una salida política progresista. Dejando claro el principio de que la táctica debe servir a la estrategia, nuestro partido no considera la república democrática ni como una república parlamentaria burguesa ni directamente como una república de nueva democracia. Esta república, con una amplia reorganización del poder estatal para resolver los problemas relacionados con la clase, nacionalidad, región y sexo existentes en el país, desempeñaría un papel de república multipartidista de transición. Sin género de duda, la clase reaccionaria y sus partidos tratarán de transformar esta república en una república parlamentaria burguesa, mientras que nuestro partido de la clase proletaria tratará de transformarla en una república de nueva democracia. ¿Cuánto durará el periodo de transición? No es algo que se pueda averiguar ahora mismo. Está claro que dependerá de la situación nacional e internacional del momento así como del estado del equilibrio de poder. Por el momento, este lema ha desempeñado y desempeñará un papel importante en la unión de todas las fuerzas contra la monarquía absoluta dominante en el viejo estado ya que ha sido un enemigo común tanto para las fuerzas revolucionarias como para las parlamentarias. Tanto la interpretación que sostiene que el lema de “asamblea constituyente y república democrática” es una maniobra puramente política y diplomática que nunca se aplicará, como la interpretación que lo considera un lema estratégico inmodificable a todos los efectos, es decir, que se aplicará sea cual sea la situación, son incorrectas.” (Resolución Política y Organizativa, noviembre de 2005).

Aquí hay 2 errores graves: a) la definición misma de república democrática era confusa y b) la resolución era imprecisa sobre el periodo de tiempo. Como señalábamos en nuestra carta de octubre de 2006 “La concepción de la república democrática surgida de una nueva constitución como una forma transitoria es problemática. Del mismo modo, es erróneo concebir que los reaccionarios en un país semicolonial y semifeudal puedan crear una república parlamentaria burguesa. ... un gobierno provisional, del que la Alianza de los Siete Partidos (ASP) es también socio, no será ni nueva democracia ni simplemente una continuación del pasado. Pero en ese caso también tendrá un contenido de clase. Será un poder dual. Es cierto que su plazo de existencia no se puede averiguar ahora mismo. Pero, como principio general, un poder dual sólo puede existir durante un periodo bastante corto. Esto es cierto en particular cuando coexiste [el poder dual] dentro de una única estructura. Si no se explica así, bien puede surgir una tendencia derechista defendiendo la conveniencia y posibilidad de un periodo bastante largo de coexistencia con los partidos reaccionarios.” La estructura estatal sirve para la explotación de una clase sobre otra. Puede haber situaciones en que, debido al equilibrio de fuerzas, exista una dualidad de poder. Pero, ¿cómo pueden las dos clases antagonistas coexistir juntas durante un largo periodo de tiempo? Esta ambigüedad ha animado, de hecho, a la tendencia derechista a promover la extensión de esta fase de coexistencia, defendiendo que el momento de ponerle término no ha llegado todavía. Es más, al aceptar la posibilidad de una república parlamentaria burguesa, se dio alas a la persistencia de la posición derechista sobre una subetapa separada de “democracia burguesa”.

El modo de tratar la lucha de 2 líneas que surgió en 2004-2005 sobre este mismo asunto dejó mucho que desear. El camarada Baburam Bhattarai había planteado en varias ocasiones la cuestión de “la necesidad de una subetapa”, antes de la toma completa del poder y la formación de la República de Nueva Democracia. En el otro extremo, el PCN (Maoísta) tenía claro que no era necesaria ninguna etapa separada, por razones de principio, antes de la realización definitiva de la revolución de nueva democracia (RND). Más tarde se afirmó que esta lucha de 2 líneas se había resuelto pero nadie consiguió nunca una explicación sobre el modo en que se había resuelto. El informe del plenario que abordaba esta lucha de líneas valoraba la capacidad del partido para evitar una escisión y para avanzar por medio de la transformación como un signo de madurez, a diferencia de la negativa tradición escisionista del movimiento M-L, incluso por diferencias leves. En efecto es bueno evitar escisiones. Pero eso no puede sustituir a la consolidación ideológica o reducir su importancia. Era necesario educar ideológicamente al partido en su totalidad y decirle que existía una posición diametralmente opuesta que había sido derrotada en la lucha de 2 líneas, desarrollando, de este modo, la claridad ideológica entre los cuadros y las masas. Esto no se hizo.

La interpretación de Bhattarai en esta materia viene de lejos en el tiempo y tiene raíces profundas. En su libro Razones político-económicas fundamentales de la Guerra Popular, se hace hincapié sobre el retraso de Nepal. Pero Bhattarai no enfoca la cuestión como hizo Mao -este retraso también tiene sus ventajas, su aspecto positivo, la posibilidad que ofrece de desencadenar el potencial de las masas. Las mentes de las masas no están tan corrompidas por los ciegos atractivos del consumismo imperialista-comprador. Son como un papel en blanco. Lo cual constituye un apoyo en la tarea vital de desmembrar las relaciones económicas del sistema imperialista mundial (del que el expansionismo indio forma parte). Sin ese desmembramiento, ningún país oprimido puede esperar tener un desarrollo completo, equitativo y sostenible. Es precisamente por eso por lo que Mao Tsetung señaló que no existe ninguna Muralla China entre la nueva democracia y el socialismo. La RND descerraja los grilletes del imperialismo y el feudalismo. Esto lleva inevitablemente al crecimiento de un cierto capitalismo local. Pero el objetivo de la RND no es el crecimiento del capitalismo. Nunca puede serlo, sea cual sea el grado de retraso del país de que se trate. Porque cualquier intento de desarrollo del capitalismo en un país oprimido lo enredará inevitablemente en la telaraña imperialista y terminará por hacer de él un país capitalista burocrático, esencialmente comprador.

Pero en lugar de este enfoque maoísta, Bhattarai habla de la necesidad de desarrollar las fuerzas productivas de una manera unilateral, lo cual considera como prueba de la necesidad de desarrollar el capitalismo. Se explaya insistiendo en que será necesaria una subetapa de desarrollo capitalista y de democracia burguesa antes de pasar a la realización de la RND. La presencia de la monarquía se consideró como una justificación polítca de lo anterior. Con independencia de lo que se pueda pensar subjetivamente, esta concepción significa inevitablemente pactar condiciones con el expansionismo indio que controla la economía nepalí. El sueño de empresarios para el desarrollo surgidos entre los propios nepalíes durante un cierto tiempo no pasará sencillamente de ser eso... un sueño. En cambio, se abonará toda una nueva cosecha de compradores. Mientras tanto, la clase de base del partido se trocará de la clase obrera y los campesinos sin tierras y pobres a las clases medias. De este modo, el plan de realizar la RND queda abortado y el partido se enfrenta a la perspectiva de convertirse en un mero partido parlamentario-burgués.

La claridad sobre esta cuestión y el trazado de una línea bien visible de separación con relación a este punto de vista derechista era esencial para educar a las masas y a los cuadros. Era vital distinguir la táctica de buscar un breve periodo de tiempo para emprender la organización urbana, polarizar las clases medias y dar los pasos diplomáticos necesarios con objeto de completar los preparativos para la insurrección, de las maquinaciones derechistas encaminadas a ampliar indefinidamente este periodo de paz y coexistencia. La formulación del documento de Chungwang criticaba ambas posiciones. Era un caso de eclecticismo, de combinación de dos en uno.

Evaluación unilateral de la situación

El PCN (Maoísta) había basado su táctica en la evaluación de la inmediata situación internacional desfavorable a que debía enfrentarse la RND. Esto era correcto. Pero la situación favorable, desde una perspectiva estratégica, que existía en el plano internacional, y la situación desfavorable, inmediata así como estratégicamente, a que hacían frente los enemigos de la revolución fueron ignoradas. Esto tuvo un grave efecto sobre su posición negociadora así como sobre su táctica después de que el alto el fuego entrase en vigor. Nuestra carta de octubre de 2006 indicaba: “El PCN (Maoísta) ha declarado correctamente que la táctica actual emana de la sólida posición lograda por 10 años de guerra popular. Esta solidez es evidente. Junto con ello hay también un factor favorable en la situación nacional e internacional, en sentido inmediato. Y es necesario hacer hincapié en este punto. Si tanto los factores favorables como los desfavorables no son tomados en cuenta y situados como tales ante el partido y las masas, la consecuencia podría ser el desarrollo de tendencias pesimistas. Los escritos de Mao nos muestran claramente que era así como analizaba y presentaba la situación que hizo posible y necesaria la táctica de un gobierno de coalición.”

El punto de vista parcial de la situación fue un factor importante que abonó el terreno del que brotarían las concesiones innecesarias en las negociaciones. Esto tuvo graves consecuencias desde la perspectiva táctica. Inmediatamente después del alto el fuego, la dirección del partido había planeado que nunca participarían en el gobierno provisional y se quedarían fuera. Se asumió que las exigencias y condiciones planteadas por el partido serían inaceptables para las clases dirigentes. Este enfoque se repitió en 2007 después de abandonar el gobierno provisional. También se enfocó así la situación con ocasión de las elecciones a la AC, en que, hasta el último momento, la expectativa era que el enemigo trataría de sabotearlas. En cada ocasión, la esperada respuesta negativa del enemigo se contempló como el punto de ruptura de la alianza con la ASP y de avanzar hacia la revolución. Pero las expectativas se demostraron equivocadas, el enemigo hizo concesiones y el partido perdió la iniciativa. (Algunas de las críticas sobre la táctica del PCN (Maoísta) hacían estimaciones similares y las planteaban como motivos urgentes ¡para que el PCN (Maoísta) provocara la ruptura!). Evidentemente, la dirección del partido no analizó los factores que, bajo presión, obligaban al enemigo a llegar a compromisos, en otras palabras, la situación desfavorable a que hacía frente el enemigo. Ya en 2006, y reiteradamente desde entonces, lo indicamos. Pero en vez de un replanteamiento crítico, la dirección del partido se enrocó en su unilateralismo con su posición sobre un “imperialismo unipolar y globalizado”, “el imperialismo estadounidense que funciona como un estado globalizado” y otros puntos de vista similares. Este enfoque era erróneo en principio porque negaba la inevitable contienda entre potencias imperialistas. Además, como escribimos al PCN (Maoísta) en 2006: “Se debe ir más allá al señalar el status de los EE.UU hoy como única superpotencia, disfrutando de una hegemonía incontestada. Esta concepción no tiene en cuenta los graves problemas a que deben hacer frente los EE.UU en su estrategia de dominación total por medio de la llamada “Guerra contra el Terrorismo”, debido a la resistencia de los pueblos del mundo, y también minimiza el creciente enfrentamiento dentro del campo de los imperialistas, en particular con Rusia.” La situación internacional mostró a las claras que los imperialistas, sobre todo los EE.UU, querían un compromiso, por razones tácticas y estratégicas. Sentían ya los efectos del estancamiento en Iraq y Afganistán. Y, políticamente, la ventaja que habían obtenido disfrazando su “Guerra contra el Pueblo” de confrontación con los oscurantistas fundamentalistas islámicos se desvanecería en una guerra contra una revolución popular dirigida por maoístas. Los expansionistas indios preferían también evitar una confrontación directa, dado el considerable crecimiento de la RND dirigida por los maoístas en la India y el peligro de desencadenar un levantamiento del subcontinente si la India agredía a Nepal. Ambos enemigos eran bien conscientes de que una reanudación de la guerra popular conduciría inevitablemente a su participación directa, puesto que el ejército reaccionario de Nepal no estaba a la altura del EPL. Todavía les preocupa esta cuestión.

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