sábado, 28 de abril de 2012

Presos, ¿quién da menos? por Gazteria Iraultzailea



Es de un indudable deber político denunciar el trapicheo que se traenlos Siete Magníficos(la actual dirección omnipotente de la izquierda abertzale) con los temas que conciernen al llamado por ellos ''proceso de paz'' (que más acertadamente podríamos catalogar como de rendición) y con el tema de los presos en particular.

Este tema nos parece de los más graves porque se juega con total perversidad e intencionalidad con la voluntad de un colectivo que está formado por los hombres y mujeres que, precisamente por no escatimar en esfuerzo y voluntad en pro de la liberación de nuestro pueblo (podrían aprender un poco los dirigentes zutikides), están donde están.

Y aunque pudiera parecer especialmente grave este hecho (y a nuestro juicio lo es) precisamente se va a convertir en el mejor freno a las ansias liquidacionistas. Se podrá engañar (intentarlo al menos) una vez al colectivo, usando para ello las esperanzas que a todo ser humano genera el aislamiento tenaz y prolongado, ¡pero no dos!

Desde hace un par de años el tema presos ha ido degenerando en una sesión de subasta en donde lo expuesto bajaba cada vez más de categoría, porque también se pedía cada vez menos. Y lo que es peor, a costa del intento de manipulación de la base de la izquierda abertzale, reduciendo (o intentándolo) su nivel petitorio.

Primero empezaron ¿exigiendo? que salieran los presos en estado penal preventivo, es decir, los que estaban a la espera de juicio. Dijeron también que iban a exigir la amnistía total, que iban a reclamar la inmediata derogación de la doctrina Parot, que no iban a cejar en el esfuerzo de sacar a los gravemente enfermos, a los que tenían cumplidas las tres cuartas partes de la condena así como a los que tenían dos tercios completados, y un largo etc. de mentiras.

Vamos a detenernos (a fin de no hacer interminable este artículo) en dos de los casos que acabamos de señalar: amnistía total y doctrina Parot.

Con respecto al asunto de la amnistía total, por ejemplo, no han tardado nada en rectificar, y amoldarse sin ningún problema a la fórmula propuesta nada más y nada menos que por el hasta hace poquísimo enemigo número 1, el PP.

Ya no va a ser amnistía, sino una revisión individualizada de cada caso, lo que puede que conlleve algunas salidas de presos, so pena de pasar, cómo no, por el trago del arrepentimiento y de jurar que no se va a volver a ser mal@, y que lo hecho en el pasado está muy feo.

Alguien nos va a acusar de ser unos deshumanizados inconformistas a los que no nos parece suficiente el hecho de que algunos presos salgan a costa de lo que sea. Pues sí. Acusádnos. Porque lo somos, y lo vamos a seguir siendo.

La intransigencia de nuestra cerrazón reside en el hecho de que aceptando tal cosa, aceptamos nada más y nada menos que la despolitización de la lucha llevada a cabo por los integrantes del EPPK. Sería dar el visto bueno a la versión de la salida personal, olvidando lo que los que la llevaron a cabo y a consecuencia de ello están presos tenían en el momento de empezarla (y afortunadamente todavía tienen) muy presente: y no es otra cosa que el hecho de que la represión no se puede tomar como algo personal, sino como algo que el Estado lanza contra ti por intentar llevar a cabo un determinado proyecto político con todas las herramientas a tu alcance.

Aunque tal vez lo más reciente sea la bofetada en los morros propinada por el tribunal constitucional a los Siete Magníficos, al abalar la doctrina Parot, que no tiene en cuenta los beneficios penitenciarios en base al cómputo de años establecidos a cada condena, sino a los establecidos de manera global, alargando de esta manera sine díe la estancia de los militantes en prisión aun habiendo cumplido la condena que se les impuso siguiendo los códigos legales de 1973, que fueron los utilizados para juzgarles.

El aval por parte del TC a esta ley ha supuesto un auténtico jarro de agua fría para los integrantes del EPPK, tanto para los que ya han sufrido la aplicación de esta sentencia como para los susceptibles de sufrirla.

Pero no sólo ha sido un jarro de agua fría. También ha sido la constatación por vez primera de un hecho, que, para los que estamos fuera, empieza a ser más que obvio: la dirección capituladora de la IA les ha engañado, jugando de esta manera con sus legítimas e inevitables esperanzas de salir.

¿Qué vais a hacer ahora, estimados liquidacionistas? ¿Cómo vais a explicar a esta gente y a sus familiares que a pesar de ceder y ceder todo el rato (véase la creación de Sortu o la declaración presentada hace dos meses en Donostia sobre la inconveniencia de la posición mantenida hasta la actualidad con respecto a las víctimas) no estáis logrando nada, porque ya desde el principio el enemigo dejó claro que no negociaba con terroristas?

¿Cómo vais a explicar que a pesar de disminuir las peticiones en lo que a presos se refiere no estáis consiguiendo nada, y lo que es peor, que este hecho no os pilla de nuevas?

Menos mal que va a ser la determinación que aportan los integrantes que forman el colectivo de presos políticos vascos la respuesta más legítima y justa que podéis recibir, y que de hecho recibiréis.

Esta gente sabe mejor que nadie (y desde luego mejor que vosotros que se os ha olvidado con unos simples centímetros cuadrados de moqueta) por qué y para qué se metió en esto: para conseguir la liberación nacional y social de Euskal Herria, y no a cualquier precio ni a costa de lo que sea.

Claro que va a tener que haber precio político. Esto es tan claro como que políticas fueron precisamente las razones que los empujaron a prender esa llama que hoy se cristaliza en la esperanza de liberación de nuestro pueblo.

Podríamos seguir analizando más supuestas promesas (mentiras) de la dirección golpista de la IA al pueblo trabajador vasco, y principalmente a sus bases, pero creemos que estos dos ejemplos que hemos elegido son perfecta muestra de las intenciones entregacionistas y rastreras de los que una vez fueron legítimos representantes de la voluntad popular.

En nuestras manos está el no dejarse engañar y el revelarse contra esta estafa que han tenido a bien llamar proceso, realizada, además, a sabiendas de que nada van a obtener, aparte de unas migajas institucionales y el desprecio de un pueblo honesto.


En Euskal Herria, abril de 2012

Gazteria Iraultzailea

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