domingo, 30 de septiembre de 2012

Video: DESPERTAR MUNDO, AHORA! REBELIÓN CONTRA LOS BANCOS Y EL SISTEMA!

Miles de personas se manifiestan contra los recortes

Miles de personas ante el cordón policial en las cercanías del Congreso.
Miles de personas ante el cordón policial en las cercanías del Congreso.

Miles de personas se concentraron el sábado desde las seis de esta tarde en los alrededores del Congreso, para protestar por los recortes del gobierno español. La plaza de Neptuno, a unos trescientos metros del edificio del Parlamento, se llenó de gente. siempre rodeada de un fuerte dispositivo policial.





A lo largo de la noche, se produjeron incidentes en varias zonas del centro de Madrid. Vecinos de Lavapiés denunciaron que la policía golpeó a personas que estaban en la calle y entró en algunos bares del barrio.

AMÉRICA LATINA: ¿DIÁLOGO ESTRATÉGICO DE COOPERACIÓN O DE DOMINACIÓN IMPERIAL?

 
 
[El siguiente artículo denuncia el papel de los "diálogos estratégicos" con EE.UU, la implicación de gobiernos seudoizquierdistas en ellos y como ex-guerrilleros ahora se pliegan servilmente al imperio yanki. ¿Qué “diálogo estratégico de cooperación de Defensa” puede concebirse con el imperio yanki? Nosotros extendemos la denuncia al papel de los "PROCESOS DE PAZ" detrás de los cuales esta el imperialismo y a la denuncia de la izquierda reformista latinoamericana que hace el juego y entra por el aro del imperialismo.]

Sábado 29 de septiembre de 2012 por CEPRID
 
CEPRID
 
Nadie se hubiese imaginado jamás que los ex dirigentes de los guerrilleros tupamaros que “democráticamente” asumieron el poder en Uruguay, se encuentren - a estas alturas de la historia- muy complacidos de avanzar en la suscripción de un nuevo “diálogo estratégico” con Estados Unidos para alcanzar la ejecución de tres ejes programáticos: Desastres Naturales, Misiones de Paz, Seguridad y Defensa; que son los recurrentes pretextos del imperio para penetrar en América Latina y el Caribe en busca de alcanzar “el destino manifiesto” que le permita la dominación total de esta parte del mundo.
 
Era impensable que los ex tupamaros que fueron ejemplo de lucha antiimperialista; en este siglo XXI acepten diálogos para la defensa y seguridad con Estados Unidos, doctrinas que sirvieron para masacrar, torturar, encarcelar y desaparecer a centenares de hombres y mujeres que fueron los compañeros de los hoy gobernantes y dialogantes en nombre del Frente Amplio. ¿Será fatalmente cierto que los incendiarios de ayer son los bomberos de hoy?
 
El ex dirigente tupamaro, Fernández Huidobro hoy titular del Ministerio Defensa de Uruguay y el subsecretario de Defensa estadounidense para América Latina, Frank Mora, concluyeron en Montevideo el segundo Diálogo Estratégico entre ambos gobiernos, donde las partes acordaron actualizar los acuerdos de cooperación de Defensa, que datan del año 1953 y que en los gobiernos del Frente Amplio estaban en la congeladora.
 
El ex tupamaro Fernández Huidrobo, muy orondo y suelto de huesos anunciaba que el gobierno que preside Mujica, otro ex tupamaro, tiene toda la buena voluntad del mundo para establecer un mecanismo permanente de diálogo en el área de la Defensa a partir de la identificación de objetivos comunes. Por su parte, el subsecretario de Defensa estadounidense para América Latina, Frank Mora, expresó su agradecimiento con Uruguay por el compromiso con la seguridad regional, y destacó que la República Oriental será sede de la X Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CDMA) que se celebrará en Punta del Este en este mes de octubre.
 
Los ex guerrilleros destacaron los esfuerzos hechos para la transformación de la Defensa y la cooperación regional. Uruguay y Estados Unidos señalaron la importancia de la participación en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, siendo Estados Unidos el mayor contribuyente financiero, mientras que Uruguay el mayor contribuyente de tropas per cápita.
Se planifica un tercer Diálogo Estratégico entre ambos países a celebrarse en Washington entre los años 2013 o 2014.
 
¿Qué “diálogo estratégico de cooperación de Defensa” puede concebirse con el imperio? La reflexión básica es que entre nuestras patrias y Estados Unidos no hay diálogo estratégico posible porque el imperio es el que históricamente ha impuesto las reglas del juego, y esto sabían muy bien los tupamaros que parece que en el Ministerio de Defensa del Uruguay se olvidaron del tristemente célebre instructor en torturas Dan Mitrione, responsable y corresponsable del asesinato, secuestro, desaparición y ejecuciones extrajudiciales de centenares de uruguayos, y parece que se olvidaron, también, como sostenía el Brig.Gral.(R) Walter Martínez de la “Doctrina de Seguridad Nacional, que instrumentada por medio del Plan Cóndor asoló sin piedad a los pueblos del sur de Nuestra América. Se olvidaron que la “defensa estratégica” imperialista estuvo presente en todos los golpes de Estado del subcontinente y que las escuelas del Pentágono formaron a la mayor parte de los más tenebrosos dictadores que impusieron y a los principales jefes de los ejércitos de ocupación de sus propios pueblos.
 
Artículo completo en este enlace:
 
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Video de la US embbasy 21/03/2011 con la firma del "acuerdo estratégico".

La rebelión de la clase obrera en la revisionista China

La rebelión de la clase obrera en la revisionista China.
Vivo en el espíritu de los proletarios el Presidente Mao!
 
Fotos y videos comenzaron a aparecer en las redes sociales chinas el lunes por la mañana: un edificio con las ventanas rotas, coches de policía volcados, una gran multitud de jóvenes que están luchando en la oscuridad, y refuerzo de las fuerzas especiales de la policía. Los mensajes en la Internet se refirieron a los disturbios que tuvieron lugar en la noche del domingo en la norteña ciudad china de Taiyuan, lo que provocó el cierre de la empresa, que emplea a 79.000 trabajadores. De acuerdo con el Servicio de Noticias del Estado, para suprimir la rebelión fueron causadas por 5000 policías. La revuelta se inició a causa de un conflicto entre un grupo de trabajadores y guardias de la Pensión de mala muerte de fábrica. El entusiasmo suscitado especial interés porque la fábrica está operando por "Tecnología Fokskonn", uno de los mayores fabricantes del mundo de productos electrónicos y otras empresas proveedoras como "Apple", "Dell", "Microsoft" y "Hewlett-Packard".
El representante de "Fokskonn", dijo que la empresa está investigando el incidente. Sin embargo, los analistas dicen que el descontento laboral en China está creciendo y cada vez más común, ya que los trabajadores son cada vez más conscientes de sus derechos y están ahora buscando oportunidades de conflicto o negociación con los empleadores. (…)
Según la empresa, involucrados en el incidente al menos 2.000 trabajadores, pero que se limitó a los refugios nocturnos para los trabajadores, y de los "medios de producción y equipos que no estén dañados". Sin embargo, dijo, la planta fue cerrada. El "cuartel general Fokskonn 'se encuentra en Taiwán, trabajando en China 1,1 millones. La compañía se negó a decir si se produce en las partes Taiyuan "epplovskogo» iPhone 5, que salió a la venta la semana pasada.(...) Pero, de acuerdo con uno de los empleados, los componentes se producen allí.

Malestar de los trabajadores en Taiyuan, en la provincia de Shanxi en el norte se produjo en momentos en que las huelgas y otras protestas laborales en China este año aumentaron significativamente, en comparación con el año pasado, dijo Jeffrey Krosell, representante de "China leybor byulletayn", grupo que busca promover y proteger los derechos de negociación colectiva de los trabajadores en la China continental. Muchas de las protestas de este año parecen estar vinculados a la desaceleración del desarrollo económico y a que trabajadores exigen el pago salarios retenidos por las empresas con dificultades financieras, o insisten en una indemnización cuando los daños las fábricas en las provincias costeras son cerradas y el traslado de la producción hacia el "más barato" ciudad del interior del país. Pero el nivel de agitación de este año aún no ha superada del 2010, cuando la inflación fue la chispa para una ola de demandas de los trabajadores por salarios más altos.
La protesta tuvo lugar en Taiyuan, en un momento muy delicado, en medio de la proximidad del Congreso del Partido Comunista de China, que debe elegir un nuevo Secretario General, y una nueva lista de los miembros del máximo órgano en el país - el Comité Permanente del Politburó-. El gobierno ha reforzado las medidas de seguridad del Congreso en cuanto a la limitación en la expedición de visados ​​y ha dirigido importantes recursos para frenar la violencia, como las recientes manifestaciones antijaponesas. Pero el calendario puede estar trabajando en "Fokskonn". El fin de semana comienza la semana de vacaciones en el marco de una jornada nacional el 1 de octubre. Las fábricas de todo el país estarán cerrados, y los trabajadores dispersados a sus hogares. En el caso de la fábrica "Fokskonn" en Taiyuan, la separación de los trabajadores de la comunidad puede darse el lujo de enfriar pasiones.
Un oficial de policía dijo que las aspiraciones de los trabajadores involucra a grandes grupos de trabajadores migrantes ya familiares en China. En algunos casos, los trabajadores han protestado cuando atraídos desde lejos con las promesas de un buen sueldo, llegan y encuentran que las condiciones son diferentes de lo que habían esperado. En otros casos, los trabajadores de diferentes provincias y diferentes tradiciones culturales son reunidos en una fábrica en conflicto debido a los problemas sociales o la falta de respeto para con ellos.
Según Krosella los trabajadores de China “están más dispuestos a hacer valer sus derechos, para resistir la injusticia”, y agregado que los daños a edificios y equipos de las empresas es bastante infrecuente. Según las redes sociales, 40 personas resultaron heridas en los enfrentamientos que tuvieron lugar en la fábrica "Fokskonn" en la ciudad septentrional china de Taiyuan en la noche del domingo. Tres de ellos se encuentran en estado grave, pero la mayoría sólo recibió heridas leves, según un funcionario del gobierno en Taiyuan. No está claro cuánto tiempo durará el cierre de la planta, que emplea a 79.000 personas.

"La fábrica está cerrada hoy por la investigación - dijo el lunes a la agencia Reuters el "representante" de Fokskonn Louis W. - queremos dar a los trabajadores tiempo para calmarse". Según la policía, los trabajadores comenzaron a pelearse por motivos personales a las 11 pm, y la situación se convirtió rápidamente en una pelea general, con la participación de cerca de dos mil trabajadores. Alrededor de 5.000 fuerzas especiales de la policía han sido movilizados para responder a la violencia, dice "Xinhua". Los resultados iniciales de la investigación indicaron que los trabajadores de Shandong se enfrentaron con los trabajadores de la provincia de Henan. En un comunicado el lunes, "Fokskonn" dijo que el incidente surgió a partir de lo que ella llama un conflicto personal entre varios trabajadores en la casa de huéspedes, que es administrado por una empresa privada.
Sin embargo, los comentaristas de Internet, de acuerdo a "Reuters", sugieren que culpa de lo que había sucedido de los guardias. Internet usuario dice que 4 o 5 guardias golpearon casi hasta la muerte a un trabajador de la provincia de Henan, que otros trabajadores perpetradores atacaron y los arrojaron por la ventana de dicha Pensión de mala muerte. "Fokskonn" -de marca "Hon Hai Precision Industry"-, con sede en Taiwán ha sido acusada de malas condiciones de trabajo y los malos tratos a los trabajadores en sus plantas en China continental, la que emplea a un total de alrededor de 1 millón de personas.
Según nuestras fuentes, uno de los guardias de seguridad atacaron a los trabajadores y trabajadoras es lo que aún más los enfurecidos. Empezaron a golpear a los guardias y a los que intentaron detenerlos y sólo, a las 03 a. m., 5.000 agentes de policía para poner los incidentes bajo control han golpeado a los trabajadores y cerca de 100 personas han sido arrestadas
Tomado del blog camarada LUMINOSO FUTURO
 

sábado, 29 de septiembre de 2012

India: la guerrila maoísta da muerte a dos políticos reaccionarios


Foto de una unidad del maoísta PLGA entrenándose.


Una unidad del Ejercito Guerrillero Popular de Liberación (PLGA) dio muerte ayer a Umesh Singh de 35 años, diputado y jefe de la aldea de Sukki en distrito de Vaishali-Bihar. Los maoístas dispararon 40 proyectiles en el aire antes de escapar según la policía.


Otra unidad del Ejercito Guerrillero Popular de Liberación (PLGA) dio muerte, también ayer, a Girish Sahis de 42 años y miembro del Congreso Trinamool (TMC). En esta acción la guerrilla maoísta dejo un cartel donde se acusaba a Girish Sahis de ser un informante policial y se exigía la retirada de las fuerzas de seguridad conjuntas de la selva de Mahal.

¡Viva la Guerra Popular en la India!

REPORTAJE DE UNA GUERRA POPULAR - PARTIDO COMUNISTA DE FILIPINAS - NUEVO EJÉRCITO DEL PUEBLO


VERSIÓN SUBTITULADA


VERSIÓN EN INGLÉS

Traducción realizada por los camaradas
de REVOLUCIÓN CULTURAL
http://revolucioncultural-p.blogspot.com

Este pequeño documental se rodó en una base guerrillera en la ciudad de Davao. El Comando Merardo Arce del Nuevo Ejercito del Pueblo opera en la región sur de Mindanao, allí afronta la difícil situación de adelantar la Guerra Popular Prolongada en contra del imperialismo y la reacción. Mientras avanza la lucha revolucionaria del pueblo filipino, se hace cada vez más evidente la intervención de EEUU en las filipinas, ante esta situación, el Partido Comunista Filipino y el Nuevo Ejército del Pueblo están listos para hacerle frente al imperialismo.

Publicado por Revolución Cultural
http://revolucioncultural-p.blogspot.com.es/2012/09/reportaje-de-una-guerra-popular-partido.html

viernes, 28 de septiembre de 2012

30 años de la matanza de Sabra y Shatila: nunca perdonar, nunca olvidar



La masacre de Sabra y Chatila se llevó a cabo el 16 de septiembre de 1982, en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila y se prolongó durante tres días a manos de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), el Partido de la Falange libanesa y el Ejército del Sur del Líbano (SLA). El número de muertos en las masacre no está claramente definido. Las estimaciones oscilan entre 3.500 y 5.000 muertos, niños, mujeres y ancianos civiles desarmados, la mayoría de los cuales eran palestinos, pero también incluyendo libaneses.
 
En ese momento, el campamento fue rodeado totalmente por el Ejército del Sur del Líbano y las Fuerzas de Defensa de Israel, que estaban bajo el mando de Ariel Sharon y Eitan Rafael. El liderazgo de las fuerzas de ocupación estaban bajo el mando del administrador influyente falangista llamado Elie Hobeika. Las fuerzas entraron en el campo y comenzó la ejecución a sangre fría de la matanza sin piedad que conmocionó al mundo, lejos de los medios de comunicación, que más tarde se informó que habían utilizado cuchillos y otros métodos atroces en la liquidación de los residentes del campamento.
 

Documental decente sobre la Revolución China



http://new-power.org/2012/09/28/decent-documentary-on-the-chinese-revolution/

Despojo y criminalización de los adivasi en la India central



Sábado 15 de septiembre de 2012 por CEPRID

Stan Swamy

CEPRID

Traducido por María Valdés

1. La triste historia de empobrecimiento de los adivasi: Unos cuantos ejemplos serán suficientes. Gladson Dungdung es un joven activista de derechos humanos y escritor. Su familia contaba con 20 hectáreas de tierra fértil en el distrito de Simdega, Jharkhand. Fue expropiado por la fuerza por el Gobierno para la construcción de una presa a un precio terriblemente bajo. La compensación para las 20 hectáreas de tierras fértiles de la familia se fue de 11.000 rupias. Aún para los estándares mínimos, debería haber sido por lo dos millones de rupias (unos 30.000 euros). Esto es sólo un ejemplo entre muchas privaciones de muchos. ¿No es empobrecimiento deliberado de un pueblo?
2. El Proyecto Suvernrekha en Chandil, Jharkhand, ocupó 43.500 hectáreas de tierras de las comunidades y desplazó a sus moradores, Moolvasi. Hace 27 años se decidió rehabilitar a estas personas y comunidades. Pero no se ha aplicado en casi la mitad de las aldeas. Sin embargo, la gente de estos pueblos ha perdido todo lo que tenían. Para colmo de males, la gestión del proyecto quiere cerrar las puertas radiales de la presa que inundará 44 aldeas. ¿No es esto un acto deliberado de la privación de un pueblo?
3. Heavy Electricals Company (HEC) en Rancagua desplazó a 12.990 familias y ocupó 9.200 hectáreas de tierra de adivasi, las comunidades Moolvasi. De esta cantidad, alrededor de 2.000 hectáreas de tierras han permanecido inactivas durante medio siglo. Este excedente de tierras por ley debe ser devuelto a los propietarios originales de la tierra. Pero el Gobierno no lo hace. ¿No es esto una violación deliberada de los derechos legales de un pueblo?
4. Durante las últimas cinco décadas, cerca de 1’7 millones de adivasis y Moolvasis han sido desplazados y se les ha pagado una compensación mínima por cerca de 2’4 millones de hectáreas de su tierra. De los desplazados, sólo el 25% han sido reasentados. El 75% restante han sido cuidadosamente olvidados. Todo este proceso de despojo se llevó a cabo sin ningún tipo de política de rehabilitación en su lugar. ¿No es esto un despojo deliberado de un pueblo?
5. La triste historia de la aniquilación de los adivasi: gigantes empresas nacionales y multinacionales están aterrizando en Jharkhand, Chhattisgarh, Orissa como leones devorando grandes extensiones de tierra adivasi / Moolvasi para saquear las riquezas minerales. Más de 100 memorandos de entendimiento entre el Gobierno y las empresas se han firmado en Jharkhand solo con la amenaza de tomar del 104.000 hectáreas de tierra. No hay una estimación de cuántos cientos de pueblos, cuántos miles de familias, de personas serán desplazadas. Todo esto se hace sin ninguna referencia a las compensaciones que es son un requisito según la ley de PESA. ¿No es esto un movimiento calculado por la clase dominante capitalista para empobrecer aún más a los adivasi / Moolvasi?
6. Después de haber sido empujados contra la pared durante todas estas décadas, los adivasi / Moolvasi han llegado a una etapa en la que ya no pueden retroceder más. Ellos han decidido tomar su vida de nuevo en sus manos. Los movimientos de resistencia son claros, emergentes, a través de los cuales han empezado a decir que su tierra no va a las empresas. En consecuencia, las grandes empresas no han sido capaces de imponerse en Jharkhand. Una afirmación clara del poder popular.
7. Y esto es lo que la clase dominante capitalista, el Gobierno indio, las sedes de las empresas, la clase media urbana, la burocracia no pueden tolerar. No pueden entender cómo y por qué los pobres adivasi / agricultores Moolvasi pueden desafiar el gran poder del Estado y las empresas multinacionales. Por tanto, han obligado al Gobierno indio a declarar la Operación Caza Verde contra los adivasi y Moolvasi. En realidad, lo que significa es una caza en los campos verdes y verdes bosques de la región tribal de la India central porque debajo de esos verdes campos y bosques había un tesoro de minerales de todo tipo. Y los poderes corporativos quieren saquearles por todos los medios. Si sigue adelante, las tribus de la India central desaparecerán. ¿No es esto un movimiento malicioso contra los pueblos indígenas de la India?
8. Ahora, ¿cómo hacer para llevar adelante este acto de aniquilación? Tiene que hacerse de una manera muy bien planificada para que la mayoría de la población, en general irreflexiva, lo asuma y el acto de exterminio parezca justificado. El terrorismo, el extremismo, el maoísmo, naxalismo y la urgente necesidad de hacerles frente es algo que continuamente aparece en los medios de comunicación electrónicos y de impresión y el público en general sin pensar asume la acción aniquiladora [de los adivasi] por el Estado como legítimo. El escenario está ahora preparado para el drama de acabar con los extremistas, vertiendo miles de fuerzas para-militares equipadas con armas sofisticadas, especialmente en aquellas zonas donde hay una población abundante de minerales.
9. Los pueblos cercanos a junglas o selvas están ocupadas por estas fuerzas mercenarias. Los edificios escolares están ocupados poniendo así fin a la educación de los niños del medio rural y por la misma razón la comida del medio día a los niños, la única para una gran mayoría de ellos, también ha desaparecido. Todos los jóvenes de estos pueblos se convierten en sospechosos, son capturados, maltratados, torturados, detenidos en el hábito de ser ’naxalitas’. Las mujeres jóvenes vestidas de salwar kamiz son consideradas como ayudantes de los naxalitas y obligadas a llevar saris o el uniforme escolar. Los hombres adultos también son golpeados porque no dan la respuesta esperada a las preguntas de las fuerzas de ocupación. A la gente no se les permite tener sus pequeñas reuniones y tampoco viajar fuera de sus aldeas. Las mujeres y los niños no pueden ir a la selva para recoger productos forestales menores. Por primera vez en la historia de las tribus, los bazares del pueblo están cerrando porque la gente no puede llevar los productos forestales para comprar y vender. Todo el pueblo está tenso y prevalece un sentimiento de temor.
10. ¿Cuánto tiempo vive la gente en ese ambiente? La triste realidad es que la pobreza se profundiza en las zonas rurales indígenas. A esto se suma el hecho de que el monzón no ha llegado como debiese los dos últimos años, y un pueblo que sobrevive con pequeños cultivos que apenas dan para comer. El hambre y la malnutrición es una cruda realidad. El índice de pobreza multidimensional (IPM) realizado recientemente por la Universidad de Oxford señala que en los ocho estados de la India central tiene más gente pobre que todos los países del África subsahariana en su conjunto. Su estimación de la pobreza en la India es la siguiente: el 81% de las tribus, el 66% de las castas, el 58% de otras castas atrasadas son pobres según las medidas del IPM. ¿Por qué el Gobierno no hace algo sobre esto en lugar de la caza a los hambrientos adivasi en el nombre la ‘caza de naxalitas’?
11. Por último, la policía y CRPF aplican indiscriminadamente la Ley de Prevención de Actividades Ilegales (UAPA) deteniendo hombres jóvenes en el interior de sus casas, de los bazares del pueblo. La mayoría de las veces uno no sabe qué les sucede. El proceso judicial de la llevar a las personas detenidas ante un juez dentro de las 24 horas ya no se realiza. Las áreas tribales de Jharkhand, Chhattisgarh, Orissa pueden ser consideradas claramente como un "Estado policial". Los medios de comunicación electrónicos y la prensa están jugando al juego del gobierno. No se aplican las leyes que están a favor de los adivasi / Moolvasi, tales como los panchayats (ampliación a zonas reconocidas) de 1996, los derechos de las castas y otros habitantes tradicionales del bosque, de 2006. Así que el principio parece ser "matarlos de hambre, dispararles y acabar con ellos".
Es difícil predecir qué les espera a los adivasi y Moolvasi en el centro de la India. Una cosa es cierta: la grandes empresas, la clase dominante capitalista, el Estado indio, la clase media urbana quieren ver el final de los Pueblos Indígenas de la India.

TKP/ML: LA REVOLUCIÓN NEPALÍ ATRAPADA POR EL REFORMISMO Y EL REVISIONISMO ( Documento Completo )

 
 
[ El siguiente es un documento muy importante de los camaradas del TKP/ML sobre el Reformismo y Revisionismo que han atrapado a la Revolución en Nepal. El documento refuta con brillantez las tesis revisionistas de la camarilla PRACHANDA y asi mismo se muestra excéptico sobre la supuesta "fracción roja" de la que dice que tiende a conciliar con el prachandismo, en la misma línea con lo que nosotros venimos denunciando.]


Traducido por el camarada SADE para ODC.



PARTIDO COMUNISTA DE TURQUÍA MARXISTA-LENINISTA (TKP/ML): LA REVOLUCIÓN NEPALÍ ATRAPADA POR EL REFORMISMO Y EL REVISIONISMO

 

 

Tras la muerte del camarada Mao Tse Tung, de modo similar al proceso que tuvo lugar tras la muerte del camarada Stalin, el revisionismo moderno se hizo con el poder en el partido y el Estado y causó graves daños al frente revolucionario mundial. El Movimiento Comunista Internacional (MCI), a pesar de haberse enriquecido con las distintas experiencias prácticas de guerra y lucha de clases –entre ellas la librada en Turquía-, tras haber sufrido duros reveses a manos del revisionismo moderno no ha sido capaz de oponerse a las ofensivas ideológicas del imperialismo, que cobraron un impulso considerable especialmente durante la década de los 90.

 

En aquellas circunstancias en que la resistencia no estaba lo suficientemente organizada, las fuerzas comunistas sufrieron graves pérdidas a lo largo de este proceso. Mientras algunos se hundieron con sus barcos averiados, otros, sin embargo, terminaron barridos en la orilla opuesta. Sólo unos pocos “afortunados” sobrevivieron, considerando la supervivencia como un gran éxito en dichas circunstancias. Hubo quienes impulsaron algunos desarrollos excepcionales mediante análisis precisos y políticas correctas para hacer avanzar la guerra popular. Incluso a éstos, sin embargo, les resultó imposible avanzar sin que les pillara la tormenta.

 

En la historia reciente, la derrota más importante de las experiencias de guerra popular fue la sufrida por el Partido Comunista de Perú (PCP) dirigido por Gonzalo. A pesar de los importantes avances revolucionarios que consiguió, el PCP fracasó en su marcha victoriosa hacia la etapa final. Quienes explican la derrota en términos prácticos y tácticos, que supusieron un duro golpe a la dirección, o incluso sobre la base de planteamientos políticos, desaprovechan la ocasión de ver la realidad. Los puntos de vista sobre la revolución y la guerra popular que hizo públicos la dirección encarcelada apuntan a una deriva alejada de los principios filosóficos fundamentales de la ciencia del Marxismo-Leninismo-Maoísmo (MLM).

 

La misma situación parece darse también en el proceso de la revolución nepalí. Lo que es aún más preocupante es que se reproducen peligros semejantes en los casos de ciertos integrantes del MCI, lo que inevitablemente conduce a graves y negativas consecuencias en términos de absorción y práctica de la ideología marxista. Como guía para la acción, la ideología marxista debe, en primer lugar, ser comprendida correctamente como filosofía; como método de razonamiento. Sobre la base de esta comprensión, se puede aplicar al análisis de la lucha de clases y transferirse al ámbito político.

 

La verdad debe derivarse de los hechos pero para llegar a la verdad se necesitan los mecanismos y métodos adecuados. El carácter materialista de la dialéctica se forja gracias a la concepción correcta de las leyes económicas, sociales y políticas. El marxismo no es un montón de dogmas, sino una ciencia que echa por tierra los códigos del sistema actual; contiene un conjunto de tesis y diagnósticos que se han demostrado correctos y válidos. Gracias a su esencia íntimamente exacta, a su poder para explicar las transformaciones y a su estructura abierta a nuevos desarrollos, su luz no se ha atenuado; su misión como guía está aún vigente.

 

Como se sabe, antes del proceso de paz que comenzó hace unos 6 años en Nepal, el 80 por ciento del territorio estaba prácticamente bajo el control de las fuerzas revolucionarias, el enemigo había sufrido una gran derrota y Katmandú, la capital, estaba bajo un poderoso asedio. En el momento de asestar el golpe final, los llamamientos contrarrevolucionarios por la paz fueron respondidos positivamente, teniendo en cuenta la falta de una acumulación suficiente en la capital, la posibilidad de intervención de las potencias imperialistas y expansionistas (el Estado indio) y la vía alternativa para completar la revolución de nueva democracia desde el poder que se obtendría en el proceso de elecciones al Parlamento.

 

De esta manera, el resultado absoluto, por decirlo explícitamente, es que se evitó una victoria decisiva. Se dijo que las revueltas populares fueron la fuerza determinante. Sin embargo, desde un principio quedó claro cuál era el camino elegido y que ese camino no tenía vuelta atrás. De hecho, los comentarios y argumentos que se esgrimieron desde el primer momento del proceso ya mostraban signos claros de lo que había de venir después. La fórmula de “república democrática” de Baburam era, en realidad, una versión alambicada de la infame elaboración de Kruschev sobre la “transición pacífica”. Ya no cabe duda de que esta concepción se convirtió en el punto de vista dominante que describe la estrategia actual.

 

Antes de abordar esta nociva concepción para poder concluir en una serie de verdades y conceptos fundamentales, es necesario, en este punto, tratar siquiera brevemente algunas cuestiones sobre el equilibrio de poderes. Tanto la comprensión del poder de las masas como los análisis sobre el papel y la posición de los imperialistas y de las clases reaccionarias muestran las típicas concepciones de clase erróneas. En este sentido, la discusión sobre la dificultad o incluso la imposibilidad de la revolución en un solo país no es nueva. El argumento basado en la “gran” influencia y la dominación de los imperialistas, y que pone como ejemplo diversos casos de intervenciones, se esgrime para terminar defendiendo que el socialismo no puede sobrevivir en un solo país. El contenido de dicho argumento se opone a las revoluciones proletarias. Esto es reformismo: alzar muros como la colaboración entre clases, la disposición a ceder al destino y una filosofía basada en la noción de “mejora”. El viaje que comienza en la incredulidad de que la revolución sea posible en un solo país termina en la creencia en la imposibilidad de cualquier revolución y, en consecuencia, en la inutilidad de la revolución.

 

El concepto de “revolución regional” o los esfuerzos por formular en términos absolutos la noción de “frente nacional” como colaboración con las clases contrarrevolucionarias encuentran un terreno abonado en estos cimientos. También de esta misma base surge un fenómeno de clase contrarrevolucionario aislado del imperialismo y un concepto de revolución que se reduce a la funcionalidad de la influencia del enfrentamiento entre camarillas. Después de Gonzalo, éste es el traje que Prachanda y sus amigos se han puesto: sumisión y desviacionismo una vez tomado el camino de la derrota y del callejón sin salida. ¿Cómo si no pueden explicar que hayan amortajado las armas en teorías que llevaban largo tiempo fuera de la circulación debido a su incapacidad para mantener y renovar la lucha y hacer frente a retos aún mayores de la revolución?

 

En octubre de 2010, en la reunión ampliada del partido, se adoptó la política de formar un frente unido contra las clases dominantes. Se identificó el levantamiento popular armado como la forma principal de lucha. Además, como forma secundaria de lucha, se decidió continuar con la lucha en las calles, en el ámbito legal y en el gobierno. En la práctica, sin embargo, se siguió la línea opuesta a esta política. El foco principal fue el parlamento donde, a pesar de que los comunistas y los patriotas conformaban una mayoría de 2/3, no pudieron siquiera obtener una posición decisiva de poder gubernamental. En las poltronas ministeriales que recibieron, como distracción, lo mejor que consiguieron fue desarrollar teorías para justificar su posición.

 

Sin embargo, la cosa no quedó ahí. El principio de que quien no sirve al proletariado y al pueblo servirá brutalmente al imperialismo siguió funcionando. Las clases dominantes, que conocen perfectamente los elementos fundamentales del mecanismo del estado, trataron de liquidar, en primer lugar, el Ejército Popular. Posteriormente vinieron las decisiones sobre la devolución de las tierras expropiadas durante la guerra y la liquidación de la organización de las juventudes, que era otro centro fundamental de poder de las fuerzas revolucionarias. Por otro lado, se firmaron sin la menor vacilación acuerdos de sumisión con los indios reaccionarios, los subcontratistas del imperialismo. Irónicamente, el primer ministro que firmó estos acuerdos fue Baburam Bhattarai quien, en otros tiempos, ponía “en claro” estas cuestiones.

 

Como se recordará, el proceso que llevó a la liquidación del Ejército Popular de Liberación (EPL) comenzó con la disolución de las bases de apoyo rojas y del armamento del ejército rojo. Los intentos de explicar esta política aludiendo a la práctica china como analogía son una clara distorsión de los hechos. Sin embargo, como parte de su polémica con el PCR de los Estados Unidos, en una carta fechada el 1 de julio de 2006, los maoístas nepalíes exhortaban a tener paciencia, a esperar y ver, y explicaban que ellos conocían el verdadero rostro de los partidos parlamentarios con los que estaban formando alianzas; que estaban utilizando las contradicciones que existían entre sus enemigos; que su prioridad era fortalecer aún más el EPL y tenerlo dispuesto para la guerra las 24 horas del día; que, por supuesto, podría haber compromisos diplomáticos; que con el fin de deshacerse de lo peor de la burguesía era necesario reconocer dichos compromisos; y que no había ningún cambio esencial en la estrategia.

 

En la misma carta oficial, los representantes del Partido Comunista de Nepal Unificado (Maoísta) [PCNU (M)] reconocen que hay contradicciones en sus declaraciones y añaden que era para engañar al enemigo y valerse de las contradicciones que existen en el ámbito internacional; que saben que aunque se acepte la propuesta de la Asamblea Constituyente, ésta no traerá la solución definitiva; y que la situación no debe leerse en términos puramente formales. En ella se preguntan: “Por ejemplo, si la Asamblea Constituyente puede garantizar la disolución del ejército real, la reorganización del ejército nacional bajo nuestra dirección, la puesta en marcha de la reforma agraria revolucionaria basada en la política de la tierra para el que la trabaja, el derecho de las nacionalidades a su autodeterminación, acabar con la discriminación social, conseguir desarrollo y prosperidad, etc., ¿por qué habríamos de oponernos?” Y siguen: “Las masas nunca llegan a compromisos cuando se trata de sus necesidades pero prefieren el arreglo pacífico. La tarea de los partidos revolucionarios es demostrar en la práctica que las necesidades de las masas no pueden verse satisfechas por la vía pacífica. Sólo así puede el Partido del proletariado encaminarlas a la lucha violenta. Sabemos que el enemigo no nos permitirá alcanzar nuestro objetivo estratégico de forma pacífica, pero nosotros podemos dirigir a las masas en la lucha violenta para derrocarle con esas tácticas políticas.” No obstante, el proceso avanza en la dirección opuesta. Se deja de lado la reforma agraria e incluso se devuelven las tierras expropiadas; se deja de lado la reorganización del ejército nacional bajo su dirección e incluso se liquida el Ejército Popular. No es convincente, ni en aquellos días ni en éstos, justificar la situación porque “las masas piden una solución pacífica”.

 

En los debates en el seno del partido, algunos camaradas critican en los términos más duros las políticas que condujeron a los acuerdos antes mencionados. Sin embargo, hay que plantearse si esos camaradas, que se sabe fueron los arquitectos del proceso previo, han asumido o no una posición que pueda facilitar una ruptura real con los que ostentan el poder del partido al más alto nivel.

 

El PCNU (M) dirigió con éxito una guerra popular en Nepal y se encuentra actualmente en un umbral histórico: frente a la cuestión de continuar o no la revolución. En la lucha contra la línea revisionista dominante en el partido, algunos camaradas, en especial los que ocupan puestos en la dirección, están adoptando una postura activa en las discusiones, expresando sus opiniones y críticas abiertamente, incluso públicamente, de un tiempo a esta parte. Esta evolución de los hechos es una prueba más de que la situación es extremadamente grave.

 

El camino que lleva a esta etapa está jalonado por los conceptos teorizados por el Presidente Prachanda y el Primer Ministro Baburam, el “segundo hombre”. Sin embargo, no se puede ignorar que cuando estas políticas tomaron forma, los camaradas disidentes de hoy que ocupan puestos en la dirección no se opusieron a ellas sino que adoptaron, más bien, una actitud defensiva. Se entenderán mejor la situación y las políticas actuales, y se verán con mayor claridad los antecedentes de la práctica actual, examinando más en detalle lo que ocurrió.

 

Todos estos conceptos en discusión, como lo fueron otros semejantes a lo largo de la historia, se basan en análisis sobre el sistema mundial, en otras palabras, sobre el imperialismo. Todos los revisionistas, una línea que se extiende de Bernstein a Kautsky, de Kruschev a Deng, al objeto de encontrar una base sobre la que asentar sus concepciones no marxistas, comenzaron su labor, en primer lugar, sometiendo las condiciones existentes a una línea de descripción que difiere de la realidad, lo cual es natural. Al fin y al cabo, cada política y cada acción se articulan a partir de dicha base.

 

El primer concepto abordado es el “imperialismo”. Lo que se pretende al hablar de “condiciones/cambio de circunstancia” es redefinir contradicciones básicas del sistema, apuntando al carácter decisivo de la estructura económica y concluyendo así en nuevas descripciones de los conceptos de Estado, democracia y revolución. Posteriormente las prioridades, las alianzas y los métodos cambian, y lo que es más importante, los objetivos se vuelven otros. La desviación en la valoración del sistema no apunta a una simple diferencia de análisis; lo que ocurre, más bien, es que esa desviación decodifica la orientación ideológica. En realidad, es así como se imbrica el revisionismo moderno con el imperialismo.

 

El uso de términos como “ultra”, “súper” y “global” pretende presentar al imperialismo como invencible, inalterable e intocable. De hecho, un análisis más coherente admitiría el fin de la historia y la victoria final del imperialismo, tal como predican sus ideólogos. Por supuesto, cuando se habla de “fin de la historia” lo que se pretende decir es fin de las revoluciones: el final de los sueños del socialismo y el comunismo. Como resultado, esto significa, en lugar de un capitalismo “moribundo”, un capitalismo inmortal: un capitalismo inapelable y absolutamente victorioso, que se ha desembarazado de todas las clases y ha convertido al mundo entero en un lugar unificado.

 

Este “brillante” periodo de la historia se alcanza gracias a la sociedad de la información/la era de la información, en que la revolución tecnológica pone un punto final a cualquier otra forma de revolución. Lo que sigue es la solución pacífica de los problemas existentes sobre una base reformista en un mundo llamado a mejorar gradualmente mediante la cooperación mutua hasta llegar a un punto de perfección. En unas condiciones, éstas, en que a la lucha de clases se le dan vacaciones indefinidas, los elementos cuya razón de ser ya no existe deben rendirse urgentemente a esta realidad y eligir su nueva situación...

 

Al parecer debemos este cuadro deslumbrante del mundo a los gigantescos progresos realizados por el imperialismo o, para ser más exactos, a sus “revoluciones” en los campos de la información y la comunicación. La metáfora del mundo transformado en una sola ciudad o gran aldea pretende dibujar una especie de visión de la sociedad comunista, visión en la que se destacan las fronteras como algo artificial llamado a desaparecer entre llamamientos a unirse bajo las alas de las fuerzas que son el arquitecto de estos grandes avances. No hay problema alguno que no pueda ser resuelto a tiempo por aquellos que han demostrado sus capacidades por medio de todos esos hechos.

 

Mientras millones de ejemplos a lo largo y ancho del mundo demuestran todo lo contrario, quienes pretenden que veamos un cuadro diferente en realidad muestran sin quererlo la perspectiva misma desde la que se debe contemplar la situación. Curiosamente, las circunstancias invocadas resultan aplicables a todas las edades dominadas por la barbarie. El “paraíso” siempre ha existido en el mundo de las clases dominantes. En cada etapa histórica atravesada por la humanidad, quienes se han podido beneficiar de la totalidad de los bienes materiales han considerado siempre que los representantes de la humanidad eran ellos mismos. Nada es diferente hoy. Quienes poseen los medios de producción se consideran legitimados para ser los propietarios del mundo y dirigir el mundo como deseen. El desarrollo y el progreso de la ciencia y la tecnología suceden según los criterios y términos que ellos establecen sobre la base de sus mezquinos intereses y necesidades opuestos a los de la humanidad toda. Y todo ello con el fin de perpetuar su reinado.

 

Como señaló el camarada Lenin, el capitalismo monopolista, víspera del socialismo, no puede engendrar más desarrollo y progreso que el que su propia vida le permite. El imperialismo es la fase superior del capitalismo y como tal marca la etapa última de la vida del capitalismo. En este sentido, los esfuerzos por llevar al imperialismo a una nueva etapa que no sea el socialismo son esfuerzos para crear una alternativa al socialismo y, en consecuencia, para eliminar al socialismo del inevitable porvenir.

 

El orden económico mundial, tal como lo enfocan, distorsionan y exageran una amplia gama de corrientes revisionistas y reformistas, describe un cambio en las características del capitalismo monopolista. Por supuesto que siempre se dan cambios y desarrollo de algún tipo. Estamos hablando de un periodo que se extiende más allá de un siglo. En todos los campos, y no sólo en los de la información y la comunicación, ha habido progresos significativos. En el ámbito de la tecnología se produjo más de un avance revolucionario. Es inevitable que estos acontecimientos tengan consecuencias en la estructura económica.

 

Sin embargo, el problema se refiere a si se ha producido o no un cambio estructural. Ésta es la cuestión principal que va a afectar al resto de parámetros. Cuando se ve la realidad desde esta perspectiva, se hace evidente que no se puede hablar de cambio fundamental alguno ni en la naturaleza del capitalismo ni en las características del sistema imperialista mundial.

 

En especial en el ámbito de la tecnología se han producido avances en todas las áreas. Sin embargo, también podemos detectar un “crecimiento” paralelo en todas las “áreas de conflicto”. Por decenios, se observa claramente que la distribución de los ingresos ha ido empeorando a los largo de los años. La pobreza, el hambre, la falta de agua potable, el desempleo, la privación de derechos y libertades básicos, las persecuciones y la tortura no han dejado de crecer. La proporción de quienes murieron, fueron heridos y/o desplazados debido a las guerras y otros conflictos violentos ha aumentado. Lo cierto es que tenemos un planeta mucho más contaminado y degradado en todos los aspectos y, precisamente por esta razón, el capitalismo está cada vez más cerca de su propia muerte. La tarea de deshacerse de este sistema antes de que destruya a la humanidad entera se plantea ante el proletariado mundial con urgencia creciente.

 

Los camaradas nepalíes describen el “nuevo mundo” del siguiente modo:

 

“La principal especificidad del imperialismo de hoy en día es explotar y oprimir económica, política, cultural y militarmente a las amplias masas populares de la tierra, bajo la forma de un solo estado globalizado. El mundo, influido, por un lado, por la oleada de movimientos de liberación nacional, democráticos y socialistas inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial y, por otro, por la rivalidad interimperialista durante la guerra fría, se encuentra ahora atrapado en la hegemonía única del imperialismo de los EE.UU. Debido a una serie de factores principales como la derrota de los estados socialistas y de nueva democracia que se desarrollaron en el transcurso de la primera oleada de la Revolución Proletaria Mundial en la lucha por el poder contra el capitalismo estatal-burocrático, la superioridad económica y sobre todo militar del imperialismo estadounidense sobre otros grandes países imperialistas, el control del capital financiero multinacional sobre el capital nacional y la economía de los países del tercer mundo así como la intensificación de la intervención cultural en todo el orbe por medio del monopolio sobre las tecnologías de la información, etc., gracias a todos estos factores se ha mantenido la hegemonía mencionada.” (“Resolución del Comité Central: Resolución Política y Organizativa”, Worker #10, mayo de 2006, Edición especial con motivo del 10 aniversario de la Guerra Popular.)

 

Se diría que el imperialismo estadounidense, aprovechando la ocasión de las restauraciones [capitalistas] en los antiguos países socialistas y tras haber sometido a sus oponentes, ha establecido un estado global (o incluso un imperio) y reina en un mundo unipolar. No hay fuerza alguna que pueda intervenir en sus asuntos ni levantarse contra él. Y esto es así también en gran medida gracias a su hegemonía sobre el capital financiero y a sus avances tecnológicos.

 

Estos argumentos no sólo no valen en la actualidad o para la realidad de hace 6 años sino tampoco para los años en que los Estados Unidos se sintieron aún más solos en la cúspide de su poder. Es más, ni siquiera si llegara a establecerse un estado global en un mundo unipolar habría base para argumentar que se ha producido un cambio del carácter en el imperialismo ni que han variado la necesidad y función de la revolución y el socialismo.

 

Gracias a su posición y acumulación de la época anterior, los Estados Unidos surgieron del proceso de los años 90 como potencia principal. Su capacidad militar es incomparablemente mayor que la del resto de países. Su capacidad para orientar la economía mundial y su posición de estado dirigente siguen ahí. Sin embargo, existen otros estados imperialistas e incluso bloques sobre los que los Estados Unidos no ejercen un control absoluto. La interdependencia a distintos niveles de los principales actores es diferente, en este escenario, al control que se podía ejercer sobre otros en la época colonial. Además, esto es contrario a la naturaleza del imperialismo. El imperialismo avanza entre una rápida centralización, por una parte, y una constante reproducción de conflictos, por otra. Esta situación contradictoria se debe a la naturaleza anárquica del capitalismo.

 

Un informe de investigación publicado por el Instituto Federal Suizo de Tecnología, con sede en Zurich, revela con datos numéricos incontestables que un puñado de monopolios controla la práctica totalidad de la economía mundial. A partir de la información de Orbis 2007, base de datos que contiene 37 millones de empresas e inversores de todo el mundo, el equipo de investigación extrajo un conjunto de 43.060 compañías transnacionales así como las sociedades vinculadas a ellas. A continuación, elaboró un modelo que permitía observar cómo unas empresas controlaban a otras por medio de redes de accionariado ligadas a los ingresos de explotación de cada empresa para, de esta manera, describir la estructura del poder económico. El trabajo puso de manifiesto la existencia de un núcleo de 1.318 empresas con propiedades cruzadas. Cada una de las 1.318 mantenía vínculos con otras dos o más empresas, y de media estaban ligadas a 20. Es más, aunque representaban el 20 por ciento de los ingresos de explotación globales, el estudio revelaba que las 1.318 empresas eran propietarias colectivamente, a través de sus acciones, de la mayoría de las grandes empresas manufactureras y de primera línea –la economía “real”- que representan más del 60 por ciento de los ingresos del mundo. Cuando el equipo de investigadores hubo desenredado el entramado de la propiedad, descubrió que, en gran parte, conducía a una “superentidad” de 147 empresas aún más estrechamente interrelacionadas –cuya propiedad ostentaban los propios miembros de dicha superentidad- que controlaba el 40 por ciento de la riqueza total del entramado. Tal como afirmaba James Glattfelder, uno de los miembros del equipo de investigación, “la realidad es que menos del 1% de las empresas controlaba el 40 por ciento de todo el entramado.”

 

Además, muchos otros informes de investigación publicados por instituciones imperialistas apuntan a los progresos realizados por otros países, en especial por China y Rusia, subrayando las amenazas potenciales que representan para la hegemonía mundial de los Estados Unidos. También podemos incluir a la UE en esta categoría, debido tanto a sus relaciones con los Estados Unidos como con los otros países. No es casualidad que en el reciente Libro Blanco de la Defensa, publicado en enero de 2012, se subraye la necesidad de actuar conjuntamente con los demás países a la hora de desencadenar ataques militares. Los temerarios e inconformistas EE.UU. de hace 10 años han sido reemplazados por un agresor más prudente y cauto. Estos flujos y reflujos, estos altibajos, no deben inducirnos a interpretar los acontecimientos como alteraciones fundamentales en las características del imperialismo.

 

La burbuja de ese fantasma llamado “globalización” debe explotar, antes de nada, entre los marxistas. Al igual que el “nuevo orden mundial”, la globalización es un rimbombante eslogan propagandístico que pretende extender el miedo. Por un lado, el aumento del número de los grandes monopolios internacionales e intercontinentales ha intensificado la concentración y, por otro, en un mercado sumido en una competencia a muerte, las fusiones de monopolios o las absorciones de los más débiles por los más fuertes intensifica su centralización. Sin embargo, esta evolución no describe una nueva situación en términos de reparto del mundo. No podemos referirnos a una erosión del modo característico de “repartición” del sistema imperialista-capitalista, cuya ley fundamental es el instinto de obtener mayores beneficios. Por el contrario, lo que observamos es un ímpetu creciente de esta característica básica.

 

En los últimos 70 años, aproximadamente, no se ha producido una guerra que haya enfrentado, unas contra otras, directamente, a las fuerzas imperialistas. Sin embargo, hubo guerras locales, a veces a escala regional, ocupaciones militares y guerras sobre bases económicas, lo cual indica que fueron suficientes para sustituir/llenar el “vacío” de los enfrentamientos militares directos entre fuerzas imperialistas y, hasta la fecha, funcionar como un elemento de contención. El hecho de que ahora haya armas nucleares en manos de más países tiene menos efecto disuasorio del esperado. En la historia reciente, se han dado casos en que algunas naciones llegaron al umbral de una guerra nuclear.

 

Siendo como es una de las condiciones características de existencia del imperialismo, el mercado mundial ha evolucionado considerablemente a lo largo de más de un siglo. Los avances en los ámbitos del transporte y las comunicaciones han llevado la explotación capitalista a todos los ámbitos de la vida. Todas las áreas de producción del mundo están conectadas al centro [capitalista] por más de un único canal y con una tasa de absorción creciente. La existencia de relaciones de producción semifeudales que aún sobreviven dependientes de dicho mercado no constituye un obstáculo para el entramado de esta organización. Por el contrario, juegan a favor de los intereses de los imperialistas, al ser de hecho estas relaciones de producción las que hacen posible que el imperialismo acceda a las regiones en que las mismas existen. Los contraargumentos basados en las formas de las situaciones no son realistas y, además, son el resultado de estar bajo la influencia del hechizo del capitalismo.

 

Otra consecuencia del mercado mundial en la nueva época tiene su reflejo en la división del trabajo. El proceso que se desarrolla alrededor de la dependencia/explotación de mercados internos en el seno del entramado general de relaciones obliga ahora a los países imperialistas a participar más activamente en las economías nacionales de los países dependientes. El nivel de centralización alcanzado por la monopolización termina haciendo que las bases locales de los sectores concretos sean partes más eficientes del sistema. La consecuencia natural de este proceso es la reorganización de la división del trabajo, que adquiere líneas de definición más perfiladas. La integración de un país en el mercado mundial se hace sentir/percibir con mayor claridad, y ello, a su vez, tiene efectos evidentes en la vida política y social del país en cuestión.

 

La “globalización” es la intensificación de la esclavitud y el saqueo. En esta situación, no cabe hablar de relajamiento o atenuación de las contradicciones. Por el contrario, a lo que asistimos es a la agudización de las contradicciones. El abismo se ha hecho aún más profundo. Ha surgido un mecanismo de explotación que se extiende más allá de las dimensiones de los mercados internos. Todos los datos estadísticos describen la situación presente como peor que la anterior. La contradicción entre el capital y el trabajo se manifiesta en el hundimiento en las clases populares de la capa intermedia. En lugar de desaparición del proletariado, se puede hablar más bien de la proletarización de sectores cada vez más amplios de la población. La destrucción social y la degradación ambiental prosiguen a ritmo elevado. Las sociedades se encuentran en una etapa de parálisis y de autoconsumo en medio de la intoxicación cultural. Por esta razón no debería sorprender el crecimiento de los movimientos de masas, de las revueltas y de la resistencia. De hecho es previsible que dichos movimientos estén llamados a definir el periodo actual.

 

Las crisis económicas no deben considerarse como resultado de una situación saludable sino más bien, por el contrario, enferma. En una etapa en que aun la más ligera crisis tiene dimensiones regionales e intercontinentales, la mundial actual ha adoptado la condición de crisis prácticamente perpetua.

 

El término “globalización” se emplea para describir la integración a escala mundial; lo cual no es nada nuevo ya que se trata, en cierto sentido, de una de las características básicas del imperialismo. Lo que la situación actual incorpora es, quizás, el hecho de que el nuevo proceso haya provocado una espiral aún más fuerte, que la integración se haya dejado sentir con mayor intensidad y haya aumentado el número de las cadenas de la dependencia. Además, las dimensiones alcanzadas por el capital financiero más que reflejar una transformación cualitativa explican su proceso de desarrollo.

 

Los argumentos que sostienen que, en esta etapa, los espectaculares avances en los sectores de la información y las comunicaciones, junto con el crecimiento del sector de los servicios, dan lugar a un nuevo diseño de clase no son realistas. En primer lugar, se producen avances tecnológicos en cada periodo [histórico] que no disuelven (o incluso según algunos, eliminan por completo) las clases existentes. Más bien lo que provocan es variaciones en la situación y posición de las clases. Por lo que hace al sector de los servicios, estos argumentos, en cierto modo, lo consideran en sentido abstracto, al margen de la explotación y la creación de plusvalía. Es como si las relaciones de producción que determinan el carácter de la producción, en el contexto de las tecnologías de la información y la sociedad de la información hubiesen de considerarse independientes de la explotación y la plusvalía. A su vez, en el marco de la supresión o desactivación de las clases, el factor “subjetivo” queda eliminado. Este punto de vista hace desaparecer la necesidad del sujeto puesto que, en la situación en cuestión, ya no se necesita intervención alguna de su parte; en otras palabras, no se necesita ningún proceso revolucionario. Así es como algunos leen la realidad del “nuevo mundo”.

 

Junto con los adelantos llevados a cabo por los imperialistas occidentales encabezados por Estados Unidos, el aumento de la influencia de los monopolios internacionales y la reorganización de la división del trabajo en todo el mundo, las transformaciones que se produjeron en las instituciones de la superestructura han comenzado a forjar un panorama diferente. Mientras tanto, el revisionismo moderno no pudo seguir oponiendo a los logros occidentales su típica defensa del capitalismo de estado y terminó por quitarse la máscara del socialismo y por declararse en bancarrota. Los Estados Unidos, a su vez, para reafirmar su victoria como absoluta y sacar el máximo beneficio de la situación, lanzaron una campaña masiva. Aún asistimos a las consecuencias de esta campaña ofensiva a gran escala –a nivel ideológico, económico y militar- que, incluso un cuarto de siglo después, se manifiesta en todos los ámbitos de la vida.

 

El mundo entero se asemeja cada vez más a un campo de concentración con regimientos de trabajadores esclavos. Los mecanismos administrativos se han adaptado también a este sombrío panorama con niveles crecientes de represión y autoritarismo. El régimen de terror de los imperialistas, establecido ya institucionalmente bajo la bandera del “nuevo orden mundial”, encontró en el 11 de septiembre un pretexto y asidero que le ha consolidado aún más bajo el distintivo insolente y multiusos de “contra el terrorismo”. Éste ha sido igualmente el verdadero rostro del “globalismo” en términos económicos, políticos, sociales y legales.

 

Los datos presentados por instituciones del sistema o por investigaciones independientes revelan claramente las bases sobre las que se asienta esta realidad: según el Informe Anual de Riqueza [“Annual Wealth Report”, en el texto inglés de la traducción], publicado por el Crédit Suisse, la riqueza global total es de 230 trillones de dólares USA, de los cuales el 38,5% está en manos de 29,70 millones de personas que tienen ingresos anuales superiores al millón de dólares USA, lo que significa un 0,6% de la población. La cifra del año anterior fue de 35,6%.

 

Las cifras expuestas más arriba no son más que una simple confirmación del análisis de Lenin sobre el imperialismo (sólo que ahora con datos actuales) y arrojan luz sobre los denodados esfuerzos (o, mejor, sobre las alucinaciones) de aquellos que tratan de presentar al imperialismo, bajo el concepto de “globalización”, envuelto en nuevos ropajes que, se supone, muestran las características novedosas y diferentes del sistema. Como en cualquier realidad, se han producido sin duda cambios en el imperialismo también. Sin embargo, lo que importa aquí es si los cambios en cuestión afectan cualitativamente a las características fundamentales del imperialismo o no. Lo que muestran los números es que, a pesar de los cambios, no se ha producido ninguno fundamental en la naturaleza de la lucha de clases.

 

Quienes sostienen lo contrario, cuando reparan en que los números no están de su lado, se sacan de la manga “teorías forzadas” que, en atención al grado de concentración del capital (especialmente del capital financiero), intentan describir el proceso de producción, redistribución y consumo, junto con el recorrido de la circulación del capital, dentro de un entramado de relaciones diferente.

 

El modo en que se representa la estructura socioeconómica del mundo afecta naturalmente a las acciones y métodos para cambiar y transformar esa estructura. De hecho, Lenin basó sus concepciones sobre la revolución proletaria mundial en su análisis del periodo de libre competencia del capitalismo, identificando aquellos de sus elementos que habían cambiado lo suficiente como para producir nuevas características, que él atribuyó al imperialismo. Hoy, aunque el capitalismo monopolista ha experimentado ciertos cambios en su proceso de desarrollo, no podemos afirmar que haya creado un mundo donde las clases, el estado, la democracia, la estructura y función del partido comunista, y los principios básicos de la revolución y el socialismo científico se han convertido en algo fundamentalmente diferente.

 

Cuando se sostiene lo contrario, sin embargo, es inevitable que se planteen tesis similares a las sugeridas por Kautsky, Kruschev, etc. El problema, al fin y al cabo, es cosa de necesidades y condiciones. Si se trata de un sistema que no tiene por qué ser destruido, tampoco hay necesidad de revoluciones. Bastará sencillamente con reformarlo. Del mismo modo, si no hay una estructura que haga necesario el uso de la fuerza y la lucha armada, entonces no hay razón para que la plataforma de lucha no fuere pacífica. Si la estructura de clases ha experimentado una transformación, entonces también ha cambiado la misión del proletariado y lo que es más, a nivel local se ha hecho necesario aliarse y colaborar con fuerzas que pertenecen a la burguesía. Y puesto que una fuerza que no toma en consideración el equilibrio de poderes en su región y en el mundo en general está abocada, en su camino hacia el socialismo, a la eliminación a corto plazo, debe en consecuencia seguir un camino más indirecto. Y si, por último, fabricamos el argumento de que el poder del estado no lo es todo, que el mecanismo del estado ha perdido su función habitual, entonces habremos suprimido de golpe la dictadura del proletariado de los anaqueles de la historia.

 

Es fácil de entender que, para que estos argumentos sean eficaces, en lugar de una posición de confrontación abierta es mejor adoptar una posición desde “dentro”, sin descartar los modales respetuosos y amparándose tras toda una serie de fórmulas retóricas llenas de obsequiosidad sobre la incapacidad [de los antiguos argumentos] para estar a la altura de las necesidades del momento. Y para llegar de modo convincente a la conclusión de su inadecuación/insuficiencia, se saca la carta que reza: “Los tiempos han cambiado”. La bandera del pragmatismo, que hacen ondear los que afirman haber impulsado el socialismo científico de manera creativa so pretexto de librar una lucha contra el dogmatismo, pronto revela sus verdaderos colores.

 

“La atención de los revolucionarios internacionalistas del siglo XXI debe centrarse principalmente en el hecho de que el análisis de Lenin y Mao sobre el imperialismo y toda una serie de conceptos que desarrollaron sobre esa base en relación con la estrategia proletaria han quedado desfasados. Tras la II Guerra Mundial, la rivalidad interimperialista y el análisis de Lenin sobre la naturaleza de la guerra que continúa entre los imperialistas para dividirse y redividirse parte del mundo así como la estrategia proletaria construida sobre dicho análisis; y después de la guerra fría, el análisis de la situación que hizo Mao sobre los Tres Mundos, siquiera en un sentido táctico, básicamente ya no existen. La situación del imperialismo estadounidense, que avanza como un estado globalizado, ha hecho que el análisis de Lenin y Mao haya quedado desfasado...” (“Análisis del Comité Central-Análisis Político y Organizativo”, Worker #10, mayo de 2006, la Guerra Popular, Edición especial con motivo del 10 aniversario de la Guerra Popular.)

 

En la respuesta oficial del PCNU (M) a la carta del PCR de los EE.UU., fechada el 1 de julio de 2006, se afirma que durante la guerra, en el proceso de avances y retrocesos, de giros a izquierda y derecha, han desarrollado nuevas ideas que enriquecerán el arsenal del MLM y que, en 2001, estos progresos ideológicos [“enrichments” en el texto inglés de la traducción] recibieron el nombre de “Camino Prachanda”. Citan la siguiente lista de hechos como lo que les obligó a tratar el MLM no de manera ortodoxa sino más bien creativamente: la desintegración de la URSS, la restauración del capitalismo en China, el retroceso de la revolución en Perú, la incapacidad de otras guerras populares para ir más allá de sus propios límites, el surgimiento del imperialismo estadounidense como única superpotencia, la intensificación de los ataques ideológico-políticos, los avances en las tecnologías de la información y la influencia del pensamiento semihoxhista de Singh en el país.

 

Los mismos que ahora vinculan la Teoría de los Tres Mundos al Presidente Mao hablaban hace sólo unos años de ataques reaccionarios y revisionistas contra el Maoísmo y el camarada Mao Tse Tung con generosos elogios hacia ambos. Preferimos pensar que, en lugar de un esfuerzo consciente por vincular esta teoría al camarada Mao, como hicieron los revisionistas hoxhistas, se trata más bien de una confusión.

 

Nos preocupa más, sin embargo, la opinión de que los análisis de Lenin sobre la redivisión del mundo y la guerra como características del imperialismo ya “no sean válidos” en el mundo actual. Como es bien sabido, la redivisión es una ley fundamental de la producción capitalista, que nace del instinto del capitalismo por obtener cada vez mayores beneficios. Y debido a esta propiedad fundamental del capitalismo, la estructura imperialista no puede estar y no está satisfecha con la actual división de los mercados.

 

Esta cuestión ha sido durante mucho tiempo un tema crucial de los debates sobre el imperialismo; de hecho, la concepción de “estado global” forma parte de los esfuerzos por describir el imperialismo como un fenómeno permanente en lugar de temporal y periódico, lo cual permite sentar las bases de una concepción estructural que lo hace omnipotente e invencible y, consecuentemente, de políticas de alianzas ajustadas a esta concepción.

 

La lucha feroz entre los estados imperialistas es evidente en todas las áreas. Es éste un hecho no sólo para las mayores fuerzas imperialistas sino también para todos los estados reaccionarios. La febril carrera de armamentos, la tensión en todas las regiones y las guerras como consecuencia de la lucha de clases están constantemente en la agenda. A pesar de las graves consecuencias de la crisis financiera, el comercio de armas está en pleno apogeo. Según el Informe de Situación Militar correspondiente al año 2012 publicado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el gasto de defensa de Asia este año ha alcanzado ya el de Europa y a finales de 2012 lo superará. Según se señala en el informe, el gasto militar de China ha crecido un 250% entre 2001 y 2011, y antes de 2015 se situará ya por detrás tan sólo del gasto militar de los Estados Unidos, superando a otros gigantes en esta ámbito.

 

El informe de 2012 hecho público por el Departamento de Defensa de los EE.UU. bajo el título “Mantener el Liderazgo Global de los EE.UU.: Prioridades para la Defensa del Siglo XXI” afirma: “El equilibrio entre los recursos disponibles y nuestras necesidades en materia de seguridad nunca ha sido más delicado.” Las siguientes citas del mismo informe, publicado por la principal fuerza imperialista, son sumamente reveladoras de hasta qué punto el imperialismo ha cambiado realmente de carácter:

 

"Como nación con intereses importantes en múltiples regiones, nuestras fuerzas deben ser capaces de disuadir y derrotar agresiones de un adversario oportunista en cualquier región aun cuando nuestras fuerzas se hallen comprometidas en una operación a gran escala en otro lugar.”

 

“Estamos decididos a mantener una fuerza preparada y capaz, incluso a medida que reducimos nuestra capacidad total. No caeremos en la tentación de sacrificar la preparación a la conservación de la estructura de fuerzas y, de hecho, reconstruiremos la preparación en aquellas áreas en que, por necesidad, se relajó durante el último decenio.”

 

“El mantenimiento de la paz, la estabilidad, la libre circulación comercial y la influencia de los EE.UU. en esta dinámica región [Asia-Pacífico] dependerán en parte de un equilibrio basado en la capacidad y presencia militares. A largo plazo, la emergencia de China como potencia regional podrá afectar de distintos modos a la economía de los Estados Unidos y a nuestra seguridad”.

 

El absurdo argumento del establecimiento de una estructura unipolar ya no lo pueden defender ni los portavoces de los Estados Unidos. Y no es sólo que las fuerzas imperialistas individualmente hayan empezado a competir por llevar la voz cantante en la lucha por la hegemonía: también están surgiendo nuevas alianzas en forma de bloques regionales. Analizar este proceso como una forma de equilibrio es tan engañoso como la propia teoría del mundo unipolar:

 

“(…) en la realidad capitalista, y no en la vulgar fantasía pequeñoburguesa de los curas ingleses o del “marxista” alemán Kautsky –sea cual fuere su forma: una coalición imperialista contra otra coalición imperialista, o una alianza general de todas las potencias imperialistas- no pueden constituir, inevitablemente, más que “treguas” entre las guerras. Las alianzas pacíficas preparan las guerras y, a su vez, surgen del seno de la guerra, condicionándose mutuamente, engendrando una sucesión de formas de lucha pacífica y no pacífica sobre una y la misma base de relaciones imperialistas y de relaciones recíprocas entre la economía y la política mundiales.” (Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Inter Publications. pág.124).

 

Las tesis revisionistas sobre la situación en el mundo y sobre la “nueva era” se presentan como revisiones del enfoque MLM sobre las cuestiones del estado y la revolución. La tesis de Baburam sobre la “república democrática”; las declaraciones de Prachanda en su última entrevista en las que mezcla, unas con otras, las fases de revolución democrática, levantamiento popular y revolución socialista; la estrategia de “progreso”, estrechamente ligada a la práctica de la vía parlamentaria; la liquidación del EPL y de la organización de las Juventudes; y la decisión de devolver las tierras expropiadas durante la guerra popular, han sacrificado la revolución a la “transición pacífica” descartando, de esta manera, el objetivo de lograr el socialismo.

 

Los que hasta hace poco no se avergonzaban de propugnar las líneas correctas de la teoría marxista sobre estas cuestiones teorizan a día de hoy sobre la práctica de todo lo contrario. Definido en pocas palabras, el estado es una herramienta de clase destinada al gobierno y la opresión. El estado, como organización para el establecimiento de la supremacía [de clase], llevará siempre la marca de la clase o clases que lo controlan, cuya finalidad es establecer una autoridad absoluta sobre el resto de clases. Este instrumento, que ha desempeñado dicha función a lo largo de la historia, moviliza todas sus instituciones para lograr el mencionado objetivo y constituye una estructura integral con sus dispositivos ideológicos. Mientras esta estructura organizada no sea demolida junto con todas sus instituciones, no hay posibilidad alguna de construir un nuevo estado. Cualquier tesis o argumento que sostenga lo contrario, o por decirlo en otras palabras, la concepción de la transformación por medio de reformas, no merece más calificativo que el de un esfuerzo insidioso por parte de quienes desean preservar el viejo sistema.

 

La cuestión de cómo hacerse con el poder del estado, o en otras palabras, de cómo se hará la revolución, está directamente relacionada con el análisis que se haga del propio estado. Dicha situación [la toma del poder del estado], siguiendo un desarrollo que depende del proceso de las relaciones de producción y del nivel alcanzado por la lucha de clases, tiene que ver con las condiciones subjetivas de las clases que llevarán a cabo la acción, así como con las condiciones objetivas. El uso de la fuerza se convierte en la única opción contra quienes no cedan el poder voluntariamente, por su propio acuerdo. Y la historia demuestra que no hay un solo caso en que quienes detentan el poder por medio de la fuerza hayan renunciado a él sin lucha.

 

La teoría de la “transición pacífica”, defendida como método para tomar el poder del estado, pretende, en realidad, preservar el mecanismo [estatal] existente. Se mantiene el sistema, sólo que ahora los amos han llegado al poder con la máscara de “revolucionarios” o “socialistas”. Los gobiernos “populistas” o “revolucionarios” que llegaron al poder mediante elecciones o métodos similares, y antes por medio de golpes de estado con la complicidad de los socialimperialistas, no provocaron nunca un cambio fundamental en el gobierno de las clases dominantes.

 

Otra dimensión de la cuestión es el concepto abstracto de “democracia”, base de los sueños de “transición pacífica”. La interpretación que define la democracia como un concepto por encima de las clases, como un sistema común aislado de las clases, nace de una consideración “suave” del imperialismo. Dicha interpretación sostiene que el imperialismo, que conduce colectivamente a la humanidad a niveles [de vida] más avanzados y desarrolla óptimamente las fuerzas productivas, contiene legítimas posibilidades de transformación pacífica del sistema debido a las virtudes de los regímenes “democráticos” que creó, o a cuyo establecimiento contribuyó, en muchos países.

 

De hecho, en el último cuarto de siglo hemos asistido con frecuencia a casos en que movimientos que acumularon un considerable poder real gracias a la guerra popular u otras prácticas de lucha armada fueron víctimas de la “impaciencia” y terminaron integrándose en el sistema por la vía de negociaciones, procesos de paz y finalmente elecciones, es decir, tratando, en definitiva, de conseguir el poder por medios ajustados a este único marco. Y desgraciadamente aún no hemos asistido a un solo caso en que [al proletariado] se le haya abierto realmente una vía hacia el poder gracias a tales métodos. Hasta ahora, lo que ha sucedido es la liquidación del carácter activo, dinámico, eficaz/armado de esos movimientos y, finalmente, su inserción completa en el sistema. Los arquitectos de las políticas actuales en Nepal poseen un sólido conocimiento del abecé de la teoría marxista y, sin embargo, han decidido no ponerlo en práctica. En su caso no es posible explicar la “transformación/retroceso” como un simple error analítico o por la “peculiaridad de las condiciones”. Hacerse un hueco en el parlamento, o incluso formar parte del gobierno y sentarse en el sillón de primer ministro, como en el caso de Nepal, no cambia realmente nada.

 

Los revisionistas de Kruschev, junto con la tesis de la “transición pacífica”, abogaban por el principio de la “coexistencia pacífica”, principio que presentaban como necesario en las relaciones que el estado socialista mantiene con los estados burgueses y que, transferido a la esfera doméstica, alentaba nuevas excusas para la colaboración entre clases. Las opiniones que defiende el revisionismo que toma forma en Nepal parecen girar alrededor del mismo punto. En este caso, la alianza con los partidos de la clase dominante se ha hecho permanente y se defiende una forma de estado a su medida como instrumento para alcanzar la “revolución de nueva democracia” y el “socialismo”.

 

Pero más preocupante aún son los acuerdos que consolidan la dependencia de los países imperialistas y expansionistas, auténticos amos de esos partidos, y los pasos atrás dados en la liquidación de las clases feudales, así como la firma de nuevos acuerdos con sus representantes políticos. La colaboración con las clases enemigas significa poner en práctica el concepto de “coexistencia pacífica” y dar la espalda al camino de la revolución y el socialismo.

 

El concepto de transición pacífica se emplea como sustitutivo de la revolución y se basa en excusas tales como las “condiciones” y las “dificultades”. Al imperialismo se le caracteriza como “súper” y ante la dificultad (imposibilidad, en realidad) de vencer a semejante potencia, se proponen nuevas condiciones, como “la iniciativa revolucionaria en el mundo” o “convertirse en parte integrante de la resistencia de los pueblos del mundo”. Y se señala que mientras esas condiciones no se den es imposible lograr (o defender) la revolución. En otras declaraciones, la discusión sobre la certeza de la intervención del imperialismo y la defensa del planteamiento de la “revolución regional” son resultado del mismo análisis.

 

Otra dimensión de la cuestión se encuentra en el problemático enfoque interpretativo de la estrategia de la guerra popular, tal como se refleja en la teoría de la “fusión”. El carácter “prolongado” de la guerra popular alude a una concepción de la lucha que se desarrolla con paciencia, resolución y perseverancia hasta que el equilibrio de poderes se decanta del lado de la revolución. Tras haber conducido la guerra popular exitosamente a su etapa final (ofensiva estratégica) y aunque la vulnerabilidad ante una intervención imperialista se puede vencer con las políticas y tácticas del “frente unido nacional”, el pánico, la inquietud, la desconfianza en las masas, la búsqueda de “atajos” y de compromisos no son más que una invitación a la derrota. La excusa del “equilibrio”, o en otras palabras, “del poder del enemigo”, invocada en el caso de Nepal, se plantea como parte de la naturaleza de la guerra. Sin embargo, con un enfoque así se hace literalmente imposible siquiera desencadenar una guerra popular.

 

Otro punto importante a destacar es el significado del concepto de estado del proletariado y la posición del estado proletario. Hacer hincapié en este punto es necesario porque la teoría de la “transición pacífica” se complementa con el argumento de que ya no es necesaria la dictadura del proletariado. En aquellas circunstancias en que el aparato del estado no ha cambiado realmente de manos, semejante enfoque del papel del estado se puede defender sólo oponiéndose al mismo tiempo a la dictadura del proletariado. Al fin y al cabo, al considerar que una estructura no tiene por qué ser demolida, se excluye también la posibilidad de transformarla en otra estructura. Por lo tanto, la dictadura del proletariado se considera inútil.

 

Sin embargo, el hecho es que el único medio para lograr la revolución democrática y marchar hacia el socialismo es establecer una dictadura que asegure el dominio absoluto del proletariado sobre las clases burguesas. El camarada Lenin estima que esta cuestión es el punto crucial de la doctrina marxista y desarrolla sus aspectos más destacados sin dejar margen a interpretaciones divergentes.

 

Cuando se habla del aparato del estado, inevitablemente nos referimos a una institución basada en la fuerza, a una fuerza organizada y armada: una estructura militar. El ejército o las fuerzas armadas constituyen la fuerza indispensable y fundamental no sólo para el estado, sino también para todas las formaciones políticas, y son los principales encargados [del uso] de la violencia. Si la fuerza y la violencia revolucionarias son el poder popular, su representación es el ejército popular. Por eso pone tanto énfasis el Presidente Mao en que sin ejército popular, el pueblo no tiene nada. Por lo tanto, la disolución del ejército es punto determinante en términos de liquidación de un estado o de un movimiento que pretenda establecer un estado alternativo.

 

En su haber tienen los líderes del PCNU (M) haber sido coherentes en este planteamiento erróneo. Previamente habían mencionado la necesidad de liquidar el Ejército Popular en defensa de un “nuevo tipo” de ejército, descrito como “la fusión [del ejército] y el pueblo para armar a las masas”. No cabe duda de que han seguido actuando de acuerdo con esta concepción.

 

Las decisiones adoptadas recientemente para activar la iniciativa de las masas, para avanzar por métodos revolucionarios y organizar el levantamiento popular han quedado a buen recaudo en cajones polvorientos. En cambio, se ha dado preferencia a la redacción de una Constitución cuya naturaleza es bien conocida, al “progreso” por medio de reformas, a la eliminación de las fuerzas principales de la organización con la liquidación del Ejército y las Juventudes, todo lo cual significa sumarse “voluntariamente” al proceso de plena integración en el sistema. Entretanto, las alianzas formadas con los partidos de la clase dominante se han trasladado al Parlamento y finalmente se ha formado una coalición definida como gobierno de asociación. La fe en que se terminará por ganar a estos partidos –previamente etiquetados como contrarrevolucionarios- para la “revolución” no es un fenómeno nuevo.

 

Se defiende la política de formar alianzas con los partidos de la clase dominante en nombre de la “flexibilidad en la táctica” y entre referencias a “golpear al enemigo mientras se cabalga sobre él”. A la vez que se la defiende escudándose en las características del siglo XXI, esta política muestra, en el ámbito militar, otra de sus caras: la teoría que mezcla la guerra popular con el levantamiento popular, teoría denominada de “fusión”. La esencia de este enfoque, sin embargo, es la sustitución de la lucha armada y de la fuerza revolucionaria por la “transición pacífica”. Al afirmar que “luchamos contra las tendencias tradicionales, de cliché, dogmáticas y ortodoxas”, lo que revelan es flexibilidad en la estrategia, permitiendo al enemigo cabalgar sobre ellos y golpearles en la cabeza. Repetidas hasta la saciedad, las fórmulas retóricas de “estar contra el dogmatismo y el aventurerismo de izquierdas” y [por] la “flexibilidad en la táctica” son los lemas trillados que acompañan al revisionismo moderno.

 

Sin firmeza en la estrategia, cualquier flexibilidad que se adopte en la táctica acabará por venirse abajo. La táctica se desarrolla al objeto de servir y hacer avanzar la estrategia, no con independencia de ella. El sello distintivo de todas las formas de revisionismo ha sido aislar la táctica de la estrategia. Resultado de la naturaleza insidiosa del revisionismo es hablar de táctica mientras se ajustan las cuentas con la estrategia. Además, es bien sabido que las muestras de flexibilidad táctica siempre tienen costes para la estrategia.

 

No sería de extrañar que la colaboración con los contrarrevolucionarios termine suponiendo defender la política que esperan y desean los imperialistas. Pretender que el potencial revolucionario creado gracias a las victorias de la guerra popular impulse las reformas es ir contra la naturaleza de las cosas. Y no es difícil concluir que, a lo largo de la historia, quienes así lo “intentaron” lo hicieron basándose en sus “ilusas” preferencias.

 

El movimiento revolucionario en Nepal obtuvo el apoyo de las masas proletarias y trabajadoras y del campesinado pobre al avanzar con determinación por el camino de la guerra popular. Ahora se sostiene que para ganar a las masas populares urbanas para la revolución y completar el proceso son necesarias las reformas y el método de la concienciación gradual. Sin embargo, a partir de cierto punto, la “victoria” ya sólo se puede conseguir mediante el uso del aparato de “estado”. En última instancia, está fuera de toda lógica que las clases derrotadas y forzadas a retirarse vayan a participar voluntariamente en un proceso que, al cabo, traerá su total eliminación. De hecho, como resultado de los acuerdos firmados, cualquier posibilidad de avanzar invocando la “victoria” también desaparece.

 

Las políticas seguidas en Nepal en los últimos 6 años han sometido a revisión todos los conceptos marxistas que hemos venido mencionando. Entre argumentos y prácticas que han ido solapando unos a otros, quienes hicieron nuevas interpretaciones y análisis que ahora se vuelven totalmente en su contra se encuentran en este momento en un incómodo atolladero. De hecho, las antiguas declaraciones del Presidente Prachanda sobre los viejos revisionistas y reformistas son como cartas enviadas del pasado al presente.

 

La cuestión decisiva a día de hoy reside en el estado actual del partido. Parece que debido a las políticas seguidas en los últimos años, el partido se ha visto arrastrado al caos. Además de la decepción por las políticas aplicadas, los debates que tienen lugar a la luz, en público, han afectado negativamente a la disciplina de partido, lo cual ha producido una grave crisis de confianza. Cuando los problemas empezaron a crecer, problemas identificados ya en los primeros días del “proceso de paz”, la reacción de Prachanda fue decir: “el partido se está muriendo”. Sin embargo, uno de los principales problemas es el provocado por la posición de los “grandes” dirigentes, su ambición de estatus y reputación y el culto a la personalidad. Una vez, en otro tiempo, el propio Prachanda hizo unas declaraciones “positivas” y correctas sobre esta cuestión. El hecho de que hoy, desgraciadamente, sea él quien se encuentra en esa misma situación se puede calificar, en el mejor de los casos, de trágico.

 

A nuestro entender, aunque han planteado una serie de análisis y críticas correctos a la política seguida por la dirección, en línea con lo señalado en el presente artículo, no parece que los camaradas disidentes estén desarrollando un enfoque que vaya a facilitar una ruptura completa sino que, más bien, tienden a actuar en términos conciliadores. Y lo que es más importante, no parece que estén tomando medidas encaminadas a hacer de su disidencia una fuerza concreta. Antes de que sea demasiado tarde, debe organizarse una intensa campaña y se debe intervenir en el proceso. Se debe adoptar la filosofía de la acción de la Gran Revolución Cultural Proletaria, que encaja que ni pintado en este caso, y bombardear el cuartel general de la burguesía impulsando la iniciativa de las masas en el proceso. De lo contrario, lo que temen los camaradas que habían llamado la atención también sobre este punto, les sucederá también a ellos mismos.

 

Partido Comunista de Turquía / Marxista-Leninista
 
 
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