viernes, 11 de marzo de 2016

Partisanas. La mujer en la resistencia armada contra el fascismo y la ocupación alemana (1936-1945)


Hannie Schaft, conocida como «la chica pelirroja», era a sus veinte años una de las terroristas más buscadas por la Gestapo en los Países Bajos. En Varsovia los ejecutores de la solución final intentaban atrapar a «la pequeña Wanda con las trenzas rubias», que se llamaba Niuta Tejtelbojm, tenía veinte años y era judía.
 
En los frentes de la Guerra Civil española, los militares facciosos de Franco se las tenían que ver con milicianas de dieciséis años. En los guetos del este de Europa, en los Países Bajos, en el ejército partisano de Tito, de Lyon a Bialystok, muchas mujeres empuñaron las armas contra el terror nacionalsocialista y fascista.

Pero la derrota del fascismo no significó el reconocimiento de su labor en la resistencia armada. La guerra fría ya dominaba la lógica política y los homenajes y el recuerdo histórico se limitaron generalmente a celebrar la oposición controlada por los aliados. La resistencia comunista y anarquista fue cubierta con un manto de olvido, cuando no perseguida durante la posguerra; y de la mujer se esperaba su vuelta silenciosa al hogar, ignorada muchas veces su labor en la guerra hasta por sus propios camaradas. Habían cuestionado demasiado profundamente su rol de seres pacíficos e indefensos, y durante años sólo merecieron el desprecio o el silencio de la historiografía de la resistencia.

Partisanas nos adentra en un capítulo silenciado de nuestra historia reciente, rindiendo un merecido homenaje a toda una generación de luchadoras.

Epílogo de Dolors Marín
 
 
 
Hannie Schaft, la heroína pelirroja (1920-1945)


Hannie Schaft es una de las heroínas partisanas más valientes de la Segunda Guerra Mundial. Los nazis la consideraban una de las "terroristas" más peligrosas, pues los nazis al igual que los "demócratas" burgueses actuales, catalogaban como terroristas a los revolucionarios y resistentes alzados en armas contra su opresión.
 
Esta chica holandesa solo tenía 24 años cuando fue ejecutada por los nazis en abril de 1945, ya casi al final de la guerra, pero antes había sido una verdadera pesadilla para los invasores.

Hannie en realidad no se llamaba así, pues este fue un alias que asumió en la Resistencia. Su verdadero nombre era Jannetje Johanna Schaft, y su familia y amigos la llamaban simplemente Jo. Nació el 16 de septiembre de 1920 en Haarlem, una ciudad situada a unos 20 kms al oeste de Amsterdam.

El 10 de mayo de 1940 Holanda fue finalmente ocupada por el ejército nazi alemán sin que prácticamente hubiera resistencia. El desequilibrio de fuerzas era demasiado grande.

Muy pronto Hannie comenzó a involucrarse en las actividades de la Resistencia contra los invasores. Al principio su tarea se reducía a actos de resistencia que podríamos denominar "menores", como por ejemplo robar documentos de identidad o distribuir panfletos clandestinos. Luego dio un paso más, participando en robos de armas a los soldados alemanes.

El hecho decisivo que la llevaría a pasar a la clandestinidad tuvo lugar en 1943, cuando los estudiantes fueron obligados a firmar una declaración de lealtad a las autoridades ocupantes. Algunos estudiantes, entre ellos Hannie, se negaron a firmar, y esto le supuso no poder continuar con sus estudios, porque lo que regresó a la casa de sus padres en Haarlem.

Allí poco después entró a formar parte de Raad van Verzet (RVV), un importante movimiento de Resistencia vinculado al Partido Comunista. Los comunistas eran con gran diferencia los más activos en las actividades de la Resistencia, y prácticamente los únicos.

Hannie era muy valiente y participó en varias acciones de enorme riesgo, tales como transportes de armas, acciones de sabotaje o liquidación de colaboracionistas y traidores.

Durante una de estas acciones, su compañero Jan Bonekamp fue capturado por los alemanes, y antes de morir fue torturado y obligado a revelar la identidad de Hannie, que hasta ese entonces era conocida solamente como la "muchacha del cabello rojo". A partir de ese momento se vio obligada a adoptar una identidad falsa y teñir su pelo de negro.

La muerte de Bonekamp, así como un disparo recibido por la propia Hannie en una pierna, la pusieron ante la dura realidad de que muy probablemente no saldría con vida de aquella experiencia. El invierno de 1944-45 fue realmente muy duro en Holanda, ya que las autoridades de ocupación cortaron todos los suministros como represalia por una huelga desencadenada en septiembre de 1944 contra el invasor. Los holandeses pasaron hambre por primera vez en mucho tiempo, y miles de personas murieron de inanición.

Hannie Schaft fue capturada por los nazis el 21 de marzo de 1945, durante un control de carretera cerca de Haarlem. Al principo los alemanes no sabían quien era, pero las raíces rojas de su pelo pronto dejaron su identidad al descubierto.

Trasladada a un centro de detención de Amsterdam, solo saldría de allí para ser llevada a las dunas de arena de Overveen. Fue el 17 de abril de 1945. Circula la leyenda de que poco antes de morir le dijo a sus ejecutores: "Yo disparo mejor que vosotros". Finalmente, fueron dos disparos los que acabaron con su vida. El primero fue realizado por el oficial nazi Mattheus Schmitz. Viendo que Hannie no caía pese a su herida en la cabeza, el policía holandés colaborador de los nazis Maarten Kuiper, sacó su pistola y la remató. Allí mismo fue enterrada, en la arena.
 
 
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