martes, 10 de mayo de 2016

Entrevista a Berta Zúñiga sobre las últimas detenciones relacionadas con el asesinato de su madre, la activista Berta Cáceres

Hablamos con Berta Zúñiga sobre las últimas detenciones relacionadas con el asesinato de su madre, la activista Berta Cáceres.

"Los detenidos son un pequeño sacrificio, lo importante es llegar a las cabezas"

Por Ter García (Diagonal)
 
Dos meses después del asesinato de la activista Berta Cáceres, su hija Berta Zúñiga Cáceres y Rosalina Domínguez, ambas integrantes del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), han finalizado en Madrid una gira por varios países europeos para pedir que el asesinato de la líder ambientalista sea investigado por una comisión independiente. En una sala del Consejo General de la Abogacía, las dos activistas estuvieron acompañadas por Pedro Arrojo (miembro de Podemos y de la Misión Internacional Justicia para Berta Cáceres), por Sol Sánchez (Izquierda Unida-Unidad Popular), y también por Zaida Cantera y Belén Hoyo, de PSOE y PP. Hablamos con Berta Zúñiga y Rosalina Dominguez.

El Congreso de los Diputados de España aprobó hace dos semanas, por unanimidad, presionar al gobierno de Honduras para que esclarezca el asesinato de tu madre. En esta misma sala del Consejo de la Abogacía han mostrado su solidaridad miembros de PSOE y PP. Sin embargo, a principios de 2010, el Gobierno español, con Moratinos en la cartera de Exteriores, fue de los primeros en reconocer el gobierno golpista de Honduras, que dio impulso a la política extractivista contra la que tanto luchó Berta Cáceres. ¿Qué te parece este doble rasero?

Berta Zúñiga: Yo creo que el haber respaldado un golpe de Estado les coloca en una situación muy difícil ahora. Ellos siguen defendiendo que fue una sucesión democrática y por eso nosotras destacamos que la situación que tenemos ahora en Honduras es producto también del golpe de Estado, todos estos asesinatos y amenazas. Las personas que representan a estos gobiernos se encuentran en una situación muy difícil, y creo que eso es parte de las incoherencias que tienen muchos países. Que hayan legitimado un golpe de Estado ha llevado a consecuencias graves, incluso a asesinatos y cosas aún más graves que no van a parar ahora. Yo creo que tratar de revertir esto es muy delicado a pesar de que estén dando mucho dinero para establecer la institucionalidad jurídica o de otro tipo [el programa EuroJusticia, financiado por la Unión Europea y la AECID, tiene como objetivo combatir la corrupción y los crímenes violentos en Honduras. Sin embargo, el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán denunció sospechas de que los fondos del programa de justicia estuvieran siendo utilizados por el gobierno hondureño para la compra de material antidisturbios. La Misión Internacional Justicia para Berta Cáceres Flores ha pedido la suspensión provisional del programa y su evaluación]. Es muy difícil porque hemos llegado a un punto en que el Estado no funciona como un Estado rector de los derechos humanos. Al contrario, es un Estado muy eficiente en cumplir y velar por intereses privados e impulsar este modelo extractivista asesino [tras el golpe de Estado de 2009 en Honduras, el gobierno aprobó una Ley General de Aguas en cuyo marco se han dado 347 concesiones hidroeléctricas que no han requerido evaluaciones ambientales ni la consulta con las comunidades afectadas]. Es una de las incoherencias, y ya no se puede revertir. Creo que a veces se trata de mitigar aisladamente como problemas que salen que son producto de esta situación, pero realmente es todo estructural. Yo creo que no va a venir de estos países el cambio, va a venir de lo que nosotras luchemos, lo que hemos hecho constantemente aunque se nos haya invisibilizado. Va a tardar muchos años revertirlo o volver a otra condición, pero tenemos la decisión firme en ello.

El pasado 2 de marzo,la policía hondureña detuvo a cinco personas, varias relacionadas con el ejército de Honduras y con la empresa DESA, responsable del proyecto Agua Zarca, contra el que luchaba tu madre. Varios de ellos han declarado ya ante el juez su participación en el asesinato de Berta Cáceres. ¿Qué opinas de este avance en la investigación del asesinato de tu madre?

Berta Zúñiga: Es un logro pequeñito que se haya detenido a personas vinculadas a la empresa y a agentes estatales, como un militar de las fuerzas armadas. ¿Qué hace un militar de las fuerzas armadas, un mayor, además vinculado a una empresa? Eso habla de una cuestión que pasa muchísimo en Honduras, y es la alianza entre las empresas privadas, sean nacionales o transnacionales, con la institucionalidad hondureña. Del fuerte vínculo que tienen, prácticamente separadas por un hilo muy pequeño. Ya sabemos que personas en el gobierno son accionistas o dueños de muchos de estos proyectos hidroeléctricos. La lucha de mi mami, la lucha de COPINH es un estorbo no sólo para Agua Zarca, sino para múltiples proyectos en los que muchas de estas personas están involucradas ganando dinero. Nosotras sí tenemos eso claro desde el principio, pero necesitamos que la autoría intelectual del crimen sea investigada a profundidad porque los detenidos son una pequeña parte, un pequeño sacrificio, pero llegar a las cabezas es sumamente importante, a quienes dan el dinero, a quienes planifican. Los otros son personas contratadas que ni sabían, les pagaron para matar, pero los que lo pensaron con odio y saña, esos son los verdaderos culpables, y tienen que ir a un proceso de justicia. Siempre pasa que sacrifican al último de una cadena de impunidad, corrupción, asesinato y muerte.

Tu madre ya había denunciado que sufrió amenazas y le aplicaron medidas cautelares, que, como se ha visto, han sido insuficientes para evitar su asesinato. ¿Coinciden las personas detenidas con aquellas de las que denunció haber recibido amenazas?

Berta Zúñiga: Ella denunció a estas personas, entre muchísimas más que están más altos que ellos, como la familia Atala [Camilo Atala Faraj es el hombre más rico de Centroamérica, según la financiera Ficohsa, de la que es propietario. También fue ministro durante el gobierno de Ricardo Maduro], como David Castillo [ingeniero de DESA]. Había denunciado a los detenidos Sergio Rodríguez [gerente de la hidroeléctrica que gestionaba el proyecto Agua Zarca], a Douglas Bustillo, que fue el jefe de seguridad. Pero denunció a muchos más a los que no están tocando porque tienen cargos más importantes en la empresa. Si se hubiesen hecho las investigaciones de las denuncias que ella hizo a tiempo, seguramente esto no habría ocurrido, y la omisión de la investigación también es un delito por parte del Estado. Ella denunció 33 amenazas de su integridad física y emocional que estaban en conocimiento del Estado y que nunca se investigaron. Incluso el COPINH tiene desde hace años una denuncia formal a la concesión que tiene DESA por la construcción de Agua Zarca que ha estado prácticamente congelada, nunca se le ha dado seguimiento por parte de ninguna instancia del Ministerio Público. Se hizo la denuncia de 49 concesiones de proyectos hidroeléctricos.

Ya se cuenta cinco asesinatos de activistas en el marco del proyecto Agua Zarca. Sólo en los últimos cinco años han habido más de 130 asesinatos de ambientalistas y defensores de derechos humanos en Honduras. ¿Hay un ambiente de impunidad general con estos crímenes?

Berta Zúñiga: Muchos de los casos no se han investigado. Creo que el asesinato mejor investigado, y fue una dura batalla legal, fue el de Tomás García. Era casi inevitable llevar a juicio a la persona responsable porque lo mató delante de los ojos de la población. Creo que fue incluso el primer militar juzgado en Honduras por el asesinato de un indígena. Supuestamente, iba a estar entre 15 y 20 años en prisión, pero al final le condenaron a entre 8 y 10, y en una cárcel especial a la que van los militares y en donde tienen muchos beneficios y privilegios.

Al trabajo como activista de Berta Cáceres se suma su condición de mujer en un país que ocupa el primer puesto en número de feminicidios.

Rosalina Domínguez: Creo que siempre las mujeres sufrimos la impunidad de todas las violencias que se ejercen contra nosotras. No se nos respeta el derecho que merecemos. Vemos que están asesinando hasta a las mismas lideresas de los derechos humanos, y es aún peor contra nosotras, a las que nos ven más sencillas, abusan más contra nuestra dignidad y respeto. En nuestro país son continuos los homicidios de muchachas de 16 años, hay una mujer muerta cada trece horas. Escuchamos que otras dos compañeras han resultado muertas en San Pedro Sula. Son homicidios que no deberían de pasar, porque si tuviéramos un gobierno que aplicara la ley como es debido no habría tanto asesinato, pero como no se respetan las leyes ni los derechos humanos, ellos en nuestro país hacen y deshacen, sin importarles la ley. Por eso nosotras hemos recorrido Europa. Lo que pedimos es que exijan al gobierno de Honduras que por favor respete los derechos humanos. No queremos más asesinatos de nuestras compañeras. La compañera Berta fue una buena lideresa. Hizo un gran trabajo en defensa del río Gualcarque. Ella siempre dijo que la habían hostigado desde el principio de varias formas. También le habían amenazado de muerte, y lo cumplieron.
 
Berta Zúñiga: Yo creo que, al ser indígena lenca, sufrimos todas las vulneraciones posibles: por ser mujeres, indígenas y pobres. Incluso nosotras hablamos de que el asesinato de mi mami tiene que ver mucho con su condición de mujer. Era una mujer lideresa que no callaba, que no tenía ningún problema en decir la verdad y señalar las injusticias donde estuvieran, y por eso la amenazaban y agredían con odio y saña, y la asesinaron.

¿Vas a seguir los pasos de tu madre como defensora?

Berta Zúñiga: Bueno, yo creo que mi madre ya nos había encaminado a eso desde hace unos 10 años. Vamos a continuar firmes en la lucha de siempre y también en la lucha por que se esclarezca el asesinato de mi madre y haya justicia, y nos va a llevar toda la vida porque en el país en el que vivimos, ya sabemos que nos va a llevar años.
 
 
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