sábado, 25 de junio de 2016

La solidaridad entre los más pobres

 
Los trabajadores sociales de Cruz Roja no sabían qué hacer con Abubakar, qué destino buscarle a un niño enfermo de ébola que había quedado solo en el mundo con diez años, tras perder a sus padres y hermanos por culpa de la epidemia.

Internado en el hospital de Kenema, Abubakar resistió al mortífero virus hasta superarlo. Día tras día médicos, enfermeros y auxiliares le observaban, siempre abatido y silencioso, esperando la fecha de salida del recinto sanitario sin tener a dónde ir.

También los demás pacientes estaban preocupados por él, mientras le veían recuperarse.

Pocos días antes de recibir el alta médica, uno de los enfermos que compartían con Abubakar la tienda de cuarenta y dos metros donde peleaban contra la enfermedad, pidió hablar con los responsables de Cruz Roja y les comunicó su decisión de adoptar al niño.

Dijo que era pobre pero disponía de un techo y prometió que nunca le faltaría un plato de comida para el pequeño Abubakar. Los dos salieron del hospital de Kenema cogidos de la mano. Habían derrotado a la muerte y reiniciarían la vida juntos.
 
Fuente: el periodista Vicente Romero
 
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