viernes, 8 de julio de 2016

INICIATIVA COMUNISTA: DE LA HIPOCRESÍA DE LOS TÉRMINOS UNIVERSALES Y EL “CAPITALISMO BUENO”


Con el circo electoral desatado una vez más, nos ponen a pensar a quién votar para tener un capitalismo más bueno, una democracia más “perfecta”, unos gestores más justos de ese tal “sistema” neoliberal del que tanto oímos hablar. Pretenden decirnos que elegimos en las urnas cómo queremos que se gestione nuestro “maravilloso” sistema”. Nos instan a votar, porque votar es el ejercicio mismo de la democracia, es la alternativa a la “violencia”. ¡Y se quedan tan tranquilos diciendo esto aquellos que bombardean a población civil día sí, día también! Pero el capitalismo lo tiene muy claro, porque la clave de la ideología burguesa es la hipocresía consciente de pregonar términos universales para aplicarlos a un mundo que está dividido en clases. Es esta la forma de despojarnos como clase obrera de nuestra ideología, de nuestro motor de lucha. Y si esta hipocresía nos es inyectada en vena todos los días del año de manera continua, no dudan en redoblar esfuerzos cuando se pone en marcha el circo electoral. Entonces nuestra clase es bombardeada con términos como “democracia”, “derechos”, “libertades”… Su Constitución dice asegurar, en el Título 14, la igualdad de todas las personas ante la ley. Y su libro sagrado para unas cosas, es ignorado en lo que atañe a los derechos de nuestra clase, porque el rey y sus secuaces no sabían “nada” de los millones de Euros que brotan mágicamente de sus cuentas, y resulta que no conocemos en persona a nadie que tenga millones en Panamá. Y también asegura su Biblia que existe aquí libertad de expresión y “el derecho a difundir libremente los pensamientos”, pero la realidad más que evidente es que quienes van a la cárcel o son enjuiciados por expresar su opinión son las personas que atacan al régimen, y no los nazis que amenazan de muerte ni quienes dicen en los medios que las mujeres están para ser violadas. Porque la Policía, dicen, está al servicio del “ciudadano”. Pero resulta que la izquierda revolucionaria es apaleada, reprimida y encarcelada cada semana; mientras que desaparecen las pruebas que inculpan de terrorismo a una banda fascista. Y es suponemos que debe ser muy fácil perder un lanzagranadas… Y todo el mundo tiene derecho, no a una vivienda cualquiera, ¡sino a una vivienda digna! Pero más de 600.000 familias han sido desahuciadas sólo entre 2007 y 2014, y la tasa de suicidios relacionada con esto se ha disparado hasta ser la primera causa en por muerte violenta en este Estado. 

El derecho al trabajo también está “garantizado”. Pero lo cierto es que no se trata de una aplicación colectiva a tenerlo, ¡sino que sólo se menta en día de huelga como un derecho individual a acudir al trabajo! Pero ahí está, como el derecho a huelga, a pesar de que en la última hubo 155 personas detenidas.

Por no hablar del derecho fundamental “a la integridad física y moral”, que habla explícitamente de la tortura. Todo ello redactado por demócratas de toda la vida, dos días después de cambiar el nombre del TOP por el de Audiencia Nacional, y demás lavados de cara. Y ello no impide que el Estado español haya recibido miles de denuncias de tortura, incrementadas, suponemos, por las escaleras especialmente resbaladizas que se empeñan en instalar en las comisarías de este Estado.

Y como no podía ser de otra manera, nos garantizan la libertad ideológica. Cosa distinta es que tu ideología no les guste y sea motivo para encarcelarte, torturarte o apalearte. Pero, oye ¡que cada uno piense lo que quiera! La hipocresía de los términos universales no tiene fin. Y es que su propio juego ya está garantizado. ¿Acaso no existen ya todas las libertades y derechos que reclamamos en términos universales? ¿Acaso no es ya perfectamente democrático este sistema? La igualdad formal no es más que ideología burguesa mientras el mundo siga dividido en clases con intereses antagónicos. Porque el derecho a sanidad, a educación o a una vivienda ya son una realidad formal, pero inaccesible a la clase obrera en tanto que es privatizada. Si quieres tu derecho, solo tienes que pagártelo. Ahí lo tienes, al alcance de tu mano. Tan mentira es llamar a esto democracia, como venderle a nuestra clase que existe la posibilidad de gestionar un capitalismo bueno. Porque alejarnos de nuestra propia ideología es ayudar a apretarnos la venda, a engrasar la máquina. Y hay que romper esa máquina. Hay que romper el capitalismo en mil pedazos para acabar con las clases y, entonces sí, la palabra “democracia” se llenará de contenido.

http://iniciativacomunista.org/images/pdf/LRJ.pdf 
 
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