miércoles, 3 de agosto de 2016

Contra la espiral de violencia y la imposición militar en Turquía


Tras el intento de golpe de Estado del pasado viernes 15 de julio en Turquía, miembros del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP por sus siglas en turco) tomaron las calles de Ankara e İstanbul sembrando el terror sobre la población. El AKP es un partido de derecha, miembro de la Alianza de los Conservadores y Reformistas Europeos y por el cuál es presidente Recep Tayyip Erdoğan.
 
Durante las primeras horas de la mañana del 16 de julio, torturaron y lincharon a varios soldados desarmados que apoyaron el golpe, en las calles cercanas a la Plaza Taksim se escuchaban los lamentos de los mismos, quienes suplicaban por clemencia. Más tarde estos mismos seguidores, apoyados por la policía, comenzaron persecuciones contra civiles en la zona de Kadıköy y en los barrios de Gazi y Okmeydanı donde hay presencia de grupos guerrilleros cercanos al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Según testimonios y videos difundidos por internet[1], una importante parte de la turba gritaba consignas jihadistas y atacaban a aquellas personas que se sabía que consumían alcohol. Como señaló una anarquista en İstanbul, en entrevista vía telefónica publicada en Dinamo Press (en italiano): «[El Estado actuó] con el fin de movilizar a sus seguidores, que son los islamistas más radicales». El llamado a «defender la democracia» se extendió por redes sociales y con videollamadas FaceTime de Erdogan, además de que se brindó transporte público gratuito para que la gente saliera a la calle. Continúa la entrevista:
 
Lo que pasó ayer demuestra que el poder de los conservadores está aumentando rápidamente. La mayor preocupación con respecto al intento de golpe es la reacción que produjo (…) Hubo escenas tremendas, violentísimas. Los islamistas salieron a las calles con pistolas y cuchillos y vencieron a los soldados. Un soldado fue decapitado por los civiles en medio de la calle. Estas son escenas que nos recuerdan a ISIS, el grupo islámico más extremista. Aunque la tentativa de golpe ha acabado, hoy sabemos que en Turquía hay una enorme cantidad de gente lista para ejercer la violencia en nombre del Islam. Esta es una amenaza contra nuestra existencia y la libertad del país. Y quedó claro que el Estado pudo fácilmente manipular y utilizar a esta gente.
 

Las organizaciones políticas de todo tipo tuvieron una reacción muy tímida pues, desde las movilizaciones de Gezi Parkı en el año 2013, la represión del régimen de Erdogan ha sido brutal. Únicamente los grupos armados de Gazi resistieron a los embates del AKP. Ante esta situación varios colectivos independientes a los partidos políticos Estatales redactaron el siguiente comunicado:

Resistamos contra la espiral de violencia y la imposición militar

Comunicado de la asociación de objetores de conciencia de Turquía:
VR-DER: Şiddet Sarmalına ve Militarist Dayatmaya Karşı Direnelim
 
Los golpes militares han traído consigo violaciones a los derechos humanos en cualquier lugar donde hayan ocurrido. En cada lugar donde el ejército ha tomado el control por la fuerza, la violencia ha sido más institucionalizada y las sociedades que son testigo de los golpes se han atascado en espirales de violencia. El proceso que hemos estado viviendo desde la noche del 15 de julio nos ha hecho experimentar una variedad de esta espiral de violencia. Por un lado el escenario del golpe militar está siendo puesto en práctica por «El Consejo de Paz en Casa», y por el otro, el gobierno del AKP ha puesto en su agenda lo que llaman «movimientos democráticos».

Esta ecuación permitirá al AKP centralizar aún más el gobierno mediante la acumulación de poder por un lado y la mayor aplicación de métodos totalitarios por el otro. Además con en este proceso, las fuerzas policiales pueden ser controladas directamente por el gobierno, el fascismo y el militarismo estarán aún más institucionalizados bajo el nombre de la «democratización».
 
Ayer en la noche, la gente que estaba en las calles durante el intento de golpe militar contra el gobierno de Erdogan fue rafagueada con balas y un incontable número de personas fueron asesinadas. Por el otro lado, aunque el gobierno diga que «el golpe fue suprimido por el pueblo«, los llamados hechos por el gobierno y las personas que acudieron al llamado desde ayer son parte de una movilización fascista más que de un movimiento de democratización. La frase «Yo soy el Comandante en Jefe» que Erdogan repitió varias veces ayer provee una base para el militarismo y para que se fortalezca aún más la cultura militarista.
 
Los soldados que estaban bajo las órdenes del servicio militar obligatorio fueron declarados como «héroes», mientras estaban destruyendo ciudades en el Kurdistán y «mártires» cuando morían haciendo eso; por el otro lado los soldados que fueron arrestados y se rindieron tras formar parte en el intento de golpe militar bajo la misma cadena de mando fueron sujetos a tortura y fueron linchados en las calles. En los medios de comunicación hay fotos de soldados cuyas gargantas fueron cortadas. Mientras que los objetores de conciencia quienes se rehúsan a morir y matar están siendo enjuiciados por «insubordinación», los soldados que obedecen las órdenes de sus superiores están enfrentando cargos de «alta traición».
 
Durante el proceso que estamos viviendo, rehusar hacer el servicio militar, no tomar las armas, es por supuesto importante: pero desafortunadamente no es suficiente. Ayer en la noche en el aeropuerto Atatürk, la gente gritaba «Mata por tí, muere por tí!», los políticos decían «Felicidades a aquellos que han derramado sangre»; claramente nos muestran que una espiral de violencia militarista y paramilitar ha sido puesta en práctica.
 
Nuestra parte en este proceso como objetores de conciencia no es solo de rehusar el servicio militar obligatorio y la toma de armas, pero también es resistir en quedar atascados en esta espiral de violencia contra esta imposición militarista.
 
—Asociación de Objetores de Conciencia de Turquía
 
Vicdani Ret Derneği – VR-DER
 
16.07.2016
 
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