sábado, 20 de agosto de 2016

Los feminicidios, parte de la cuarta guerra mundial



"La violencia para aniquilar a los sectores populares, a través del narco, del feminicidio y de las guerras contra los pueblos, ha sido diseñada por las clases dominantes para destruir nuestros poderes... La nueva caza de brujas, ahora sin juicios ni formalidades, sino a bala limpia, es parte de la cuarta guerra mundial del capital para eliminarnos como pueblos"


Por Raúl Zibechi
 
El 14 de agosto la página desinformemonos.org advertía sobre los 31 feminicidios registrados en Querétaro desde enero de 2015, con un breve y estremecedor relato.
 
“Los juegos, los sueños, la escuela, los amigos, la familia, los cumpleaños, los viajes, la seguridad, la libertad, la dignidad y la vida han dejado de ser derechos para convertirse, vergonzosa, intolerable y lamentablemente en beneficios que se adquieren cuando ‘moderas’ tu manera de hablar, cuando ‘cuidas’ la manera en que vistes, los horarios en que sales, lugares que frecuentas, cuando dejas de confiar en las personas y cuando tu vida deja de ser tu vida.”
 
El artículo destaca que los feminicidios son a todas luces violencia de Estado; denuncia la impunidad que los arropa y propicia la repetición del daño, y destaca que la mayoría de las víctimas suelen ser mujeres indígenas y pobres.
 
La información remite directamente al libro de Silvia Federici, Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Traficantes de Sueños, 2010). Un trabajo de duradera influencia, que contribuye a iluminar la realidad permitiendo una mejor comprensión de un conflicto social. Analiza la caza de brujas en la sociedad medieval, y a la vez contribuye a la comprensión de lo que sucede en este periodo de la historia.
 
Federici sostiene que el feudalismo fue erosionado por el poder y la autonomía conseguidas por las clases populares, y que la respuesta de las clases dominantes fue una violenta ofensiva que sentó las bases del capitalismo. La esclavitud y el colonialismo, el sometimiento de los trabajadores en la producción y el confinamiento de las mujeres en la reproducción, la creación de jerarquías de raza, género y edad, formaron parte de esta nueva dominación.
 
El capitalismo no sólo llegó chorreando sangre y lodo desde los pies a la cabeza (Marx), sino creando un inmenso campo de concentración, donde la esclavitud en las plantaciones y la mita en las minas impulsaron la acumulación de capital (Federici, p. 91). El poder de las mujeres fue destruido con la caza de brujas, y los varones (y las mujeres, niños y niñas) fueron sometidos mediante la esclavitud asalariada y la esclavitud, para apropiarse de los bienes comunes.
 
Hoy atravesamos la crisis del capitalismo y la clase dominante vuelve a utilizar la violencia para perpetuarse. En la base de esta crisis está el poder adquirido por los sectores populares organizados en movimientos, en particular desde la década de 1960, cuando obreros fabriles desarticularon el poder patronal al desbordar la disciplina fordista.
 
La ofensiva en curso del capital busca destruir esa capacidad de organización y de lucha de los de abajo. Pero el mundo popular es hoy bien diferente al de antaño, en particular por la crisis del viejo patriarcado. Cualquiera que conozca los movimientos antisistémicos sabe que las mujeres juegan un papel central, aun cuando no sean tan visibles como los varones. Ellas son la argamasa de la vida colectiva, son las encargadas de la reproducción de la vida y de los movimientos. Además de cocinar, tejer y cuidar los animales en sus hogares, se juntan con otras mujeres para hacer lo mismo, pero en colectivo. Son las guardianas de los bienes comunes, materiales e inmateriales.
 
Ellas, y sus hijos e hijas, son las sostenedoras del mundo popular, de las familias extensas y de las organizaciones, desde las comunidades urbanas hasta las campesinas e indígenas, desde Chiapas y Cherán hasta Wall Mapu y los Andes. No es casual que estemos ante una nueva caza de brujas, cuando la reproducción ocupa un lugar tan importante en la resistencia y en el poder de las mujeres, con sus comunidades.
 
Las mujeres, y sus hijas e hijos, han desarticulado la familia nuclear patriarcal, el poder de la Iglesia y del cura, el papel disciplinante de la escuela, el cuartel, el hospital y el taller. Han creado un mundo donde las relaciones colectivas prevalecen sobre las familiares y la cooperación entre ellas hace que la división sexual del trabajo sea una fuente de poder y de protección para las mujeres, como escribe Federici sobre la sociedad medieval (p. 41). Prestar atención a lo que sucede en un tianguis, un comedor o un barrio popular hace innecesarios más comentarios.
 
La violencia para aniquilar a los sectores populares, a través del narco, del feminicidio y de las guerras contra los pueblos, ha sido diseñada por las clases dominantes para destruir nuestros poderes. No sólo los explícitos. Federici nos recuerda que los trabajadores del siglo XV ensayaban múltiples resistencias: dejaban de trabajar cuando tenían lo suficiente, sólo aceptaban tareas por tiempo limitado, se vestían de forma ostentosa, de modo que eran indistinguibles de los señores (p. 78).
 
La nueva caza de brujas, ahora sin juicios ni formalidades, sino a bala limpia, es parte de la cuarta guerra mundial del capital para eliminarnos como pueblos. Para triunfar en la lucha de clases, la burguesía debe arrasar la autonomía de los pueblos, de las comunidades y de las personas; la violencia y las políticas sociales son, en ese sentido, complementarias. El ataque a las mujeres y sus hijos es uno de los nudos de esta guerra.
 
Como en los albores del sistema, en su decadencia la violencia vuelve a ser el principal agente de la acumulación de capital. Lejos de cualquier ilusión, debemos comprender que la violencia no es ni un error ni una desviación momentánea, sino una característica sistémica del capitalismo en decadencia, en particular en las zonas donde la dignidad de los seres humanos no es reconocida.
 
Por esa razón, urge dilucidar las estrategias para enfrentar la violencia sistémica y la voluntad de aniquilación de los pueblos. Si el feminicidio y el asesinato indiscriminado de jóvenes y mujeres son sistémicos, ¿qué sentido tiene elegir gobiernos de diferentes colo-res que van a mantener el sistema en pie?
 
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3 comentarios:

  1. Um artigo muito interessante:

    ”ECUMENISMO”, ¿NUEVA ARMA IDEOLÓGICA DEL IMPERIALISMO? (SOBRE ALGUNAS TARAS DEL 1968)

    Retirado de: https://euskalherria-donbas.org/2016/08/20/ecumenismo-nueva-arma-ideologica-del-imperialismo-sobre-algunas-taras-del-1968/#more-4905

    Difusão máxima!!! UMA VERGONHA!!! TOTAL PERVERSÃO DA HISTÓRIA!!! DIVULGUEMOS PARA IMPEDIR ISTO!!!

    Un ex coronel jubilado del antiguo KGB de 93 años de edad es procesado en Rovno ( Ukrania occidental ) por su participación en la lucha contra los colaboracionistas nazis de UPA en la década de los 50.
    El coronel Boris Stekliar es de los pocos supervivientes de la lucha contra los colaboracionistas nazis de Stepan Bandera que se dio entre los años 40 y los 50 del siglo pasado; siendo un oficial operativo, tomó parte en enfrentamientos directos con la banda fascista de la OUN-UPA. El proceso fue azuzado por una asociación de Revindicación Histórica de la Organización de Nacionalistas de Ukrania de la cuidad de Rovno y ahora ha salido a la palestra.


    Continua em: https://www.facebook.com/pages/Internacionalistas-36-II/771892009563896?fref=nf

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  2. De facto não sei como ainda há gente que possa acreditar nisto.

    Sem dúvida que esta criança é uma vítima, mas é uma vítima do fascismo imperialista que destruiu todo um povo para os seus interesses. Outro aspecto vergonhoso é a indignação selectiva. O menino palestiniano que foi decapitado não mereceu destes profissionais da caridade hipócrita a mesma comoção que este menino. Qual a diferença? Nos últimos tempos, tem-se notado uma tal manipulação do sentido humanitário, que em vez de um mundo mais fraterno, denota-se uma ridicularização dos valores humanos da piedade, justiça, misericórdia. A imprensa canalha que apoia os “artistas” do Charlie Hebdo, que gozaram com a morte do menino curdo Aylan Curdi, é a mesma que agora quer comoção por uma criança vítima de uma guerra criada pelo Ocidente. Há maior vergonha que esta? A mesma imprensa que ignorou as crianças queimadas vivas na Casa dos Sindicatos, porque os seus pais eram comunistas, agora elege vítimas dignas de atenção. Estamos a seguir um roteiro em direção ao esvaziamento de qualquer sentimento humano, de justiça. Cuba não deixou de condenar os inocentes mortos no 11 de Setembro, mas para os EUA, só as vítimas que interessa se mostram!

    P.S. Isto tem todo o ar de ser uma “resposta” à imagem horrível do menino palestiniano decapitado. Quando essa imagem circulou, começou a abalar a narrativa montada dos “combatentes da liberdade”. Logo, muito convenientemente surgiu isto, pouco tempo depois, para tentar dar a entender que são todos iguais…mais uma americanice da burgueCIA!

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    1. Por erro coloquei este post aqui, quando queria colocar no post sobre a foto-montagem do menino sírio.

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