sábado, 12 de noviembre de 2016

Ni Trump Ni Killary


Autor: Borroka garaia da!
 
Ni Trump ni Killary Clinton, políticos mediocres donde los haya, no tenían ni tienen absolutamente ninguna solución para nadie y para nada. Son meros productos que operan en la escala superficial del sistema pero la ideología dominante está impresa en la realidad material que es de donde surge. Y es ahí donde no llegan, ni quieren llegar Trump, Killary ni el bueno de Sanders. Las cosas de comer para la clase dominante no se toca. Y es ella la que dirige el destino de EEUU (y de gran parte del mundo ) por encima de simulacros electorales que difícilmente superan ejercicios de marketing para población desempoderada a modo de sub-producto cultural.
 
En ausencia de peligro revolucionario el reformismo se desfonda y en presencia de reformismo el giro reaccionario se incuba. Esa frase podría ser el epitafio de la lápida del bucle de la izquierda que anda por la cuerda floja de la socialdemocracia y el social-liberalismo. La socialdemocracia (en todas sus variantes) como rostro humano del capitalismo para evitar el cambio radical ha muerto. Hoy la utopía es el progresismo socialdemócrata, pero no la utopía de la que hablaba Galeano, esa que está en el horizonte y sirve para caminar, sino utopía porque enquista precisamente lo que dice supuestamente no defender: El capitalismo no puede tener rostro humano y lo que acaba deshumanizándose siempre es el progresismo desde el señor X hasta Killary Clinton pasando por el mata-negros Obama. Esto no es debido a posibles maldades individuales ni predisposiciones genéticas sino a imposibilidades materiales de que el progresismo no pueda engrendrar otra cosa que no sea más capitalismo. Le pasó hasta al bueno de Tsiripas. Y seguirá pasando por los siglos de los siglos mientras no se vaya abriendo paso una alternativa al capitalismo y a su hijo progresista.
 
Las recientes elecciones yankees me han recordado a algo casero. A las elecciones municipales en Gasteiz, donde me preguntaba a ver quién era el tontolnabo ¿ Maroto o nosotros?. Desde luego que Maroto lo es, pero nosotros también. Aquí el listo es el de siempre. Y una vez más , la izquierda desde planteamientos progresistas inocuos se plantó ante la dicotomía de Maroto o PNV, optando por PNV y descartando la alternativa o nuevas formas de enfrentarse a las situaciones.
 
¿Eso era lo mejor para Gasteiz?. Puede que muchos afirmen que sí, que lo prioritario era echar al PP de Maroto y su discurso abiertamente xenófobo. Un discurso que por otra parte ha sido calcado al del PNV de Bilbo o de Sestao y de otros lugares. Pero mas allá de los discursos y de las apariencias está la realidad. Y la realidad es que el racismo y la xenofobia no es una simple cuestión de discursos o de que a alguien no le gusten los árabes, los negros, los magrebíes o los vascos. Sino que el racismo y la xenofobia básicamente es clasismo, lucha de clases camuflada. Y lo cierto es que el PNV o el PSOE están al otro lado de la barricada enfrentándose a la izquierda y a los de abajo en esa lucha. Por lo que no va a haber ni ha existido ningún cambio apreciable en Gasteiz sino continuismo de políticas anti-sociales y decisiones vinculadas a los intereses del capitalismo vasco-español, que son los que tienen “derecho a decidir” y nadie mas. Y esto en  una situación en la que una fuerza que había quedado en tercera posición (PNV) se pase por el arco del triunfo a la segunda (EH Bildu) como si tuviera la lepra, la segunda le ofrezca la alcaldía gratis, y que las fuerzas consideradas de izquierda (EH Bildu, Hemen gaude, Irabazi) sumen el doble de votos que el PNV mientras permanecen en su regazo.
 
Claro que alguien podría decir que no había otras opciones para echar a Maroto. Y lo cierto es que sí, si las había. Bastaba con llegar a un acuerdo entre EH Bildu (fuerza principal de la oposición), Hemen gaude e Irabazi con lo que se empataba a escaños con el PP. Estas tres fuerzas suman más que PNV y PSOE juntos. Así que la decisión de quien gobierna recaería en el PNV; entregar la alcaldía al PP de Maroto o hacer lo que muchas veces ha hecho la izquierda abertzale, como por ejemplo para aprobar el plan ibarretxe. Pero claro, en Gasteiz no estaría al mando como en Nafarroa Garaia.
 
Entonces ahora vendría alguien y diría… pero, pero… ¡responsabilidad!, si hacemos eso el PNV no nos ayudaría y Maroto seguiría siendo alcalde. Y así es, podría darse ese caso.
 
Pero entonces se abriría el siguiente escenario: Un PNV deslegitimado socialmente por permitir a Maroto, unas políticas reales de Maroto que no están siendo muy distintas, la necesidad urgente de aunar esfuerzos para que una alternativa real se abra paso la siguiente vez. Cosa que en ese escenario podría surgir de una alianza de la izquierda, el movimiento popular y de los y las que quieren decidirlo todo de verdad. En resumen, la apertura de una confrontación más afilada con oportunidad de éxito.
 
Y sin embargo el escenario que se abrió fue este: La derecha sigue controlando Gasteiz, el PNV se hizo un héroe social, el mismo que llenó de palos la plaza de la virgen blanca pocos días después, y los demás aplaudiendo porque se ha ido Maroto pese a que los que aplauden tienen prohibido ser parte del cambio, que ni es tal. Es un poco esquizofrénico. Como decía un colega, la txapela no los hace mejores, acaso mas simpáticos para el amante del folclore, y por ello más peligrosos en sus acciones.
 
Y la responsabilidad en ese caso no recaía en exlusiva en EH Bildu sino en todas las fuerzas que teóricamente dicen que están a la izquierda y que siendo el doble que el PNV lo han dejado pasar consiguiendo que la derecha siga en Gasteiz. Tampoco pongo la responsabilidad en exclusiva en los partidos sino mas en general en los y las que nos consideramos de izquierda y que defendemos la autodeterminación.
 
Lo mismo ocurre en EEUU que ante el supuesto “mal menor” de Killary frente al “ogro” Trump no ven más posibilidades. Siendo precisamente la única posibilidad acabar con falsas dicotomías mediante una alternativa que en el caso de EEUU pasa porque sean las “minorías” y clase trabajadora marginalizada que en conjunto no son minoría los y las que tomen las riendas de su propio destino por encima de políticos marionetas de sus amos. Vaya, igual que en todas partes.
 
 
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