viernes, 18 de noviembre de 2016

Obama prende la mecha del otoño griego

Confrontaciones entre policía y manifestantes cerca de la plaza Syntagma, en la noche del 15 de noviembre. / Alexia Loiacono


Las manifestaciones de ayer por la visita del mandatario estadounidense marcan el punto de inicio de una serie de movilizaciones que afectan al sector público y privado ante la puesta en marcha de nuevos recortes dictados por Europa.

Por Guzmán Pascual Peramo, Atenas (Grecia) -Diagonal

La visita de Obama abre un nuevo ciclo de movilizaciones en Grecia que durará cerca de un mes. La visita del presidente en funciones de los EE UU llega en la víspera de una fecha señalada para la clase obrera griega, la matanza de la Universidad Politécnica, en la que murieron 24 personas y que supuso el punto de inflexión que haría caer la dictadura de la Junta de los Coroneles.
 
El 14 de noviembre de 1973 se iniciaba una huelga estudiantil y la ocupación en dicha universidad. Tres días después, el ejército entraba a sangre y fuego, dejando marcado ese día como uno de los más significativos para los movimientos sociales del país balcánico. De hecho, la valla que derribó uno de los tanques y aplastó a algunos estudiantes permanece expuesta en el recinto de la universidad, con los hierros retorcidos y oxidados. Por eso, el 17 se desarrollarán otra serie de manifestaciones, con motivo de la conmemoración de los hechos.
 
Otra fecha señalada del mes será el día 24, cuando se celebrará una huelga general en el sector público

 convocada por el respectivo sindicato ADEDY, a la que se han sumado los trabajadores marítimos. Al día siguiente, el 25 hay una manifestación contra la violencia machista por el Día Mundial de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. El 34% de los griegos conoce a alguna mujer de su entorno que haya padecido esta lacra, según el último Eurobarómetro.
 
Los primeros días del último mes del año tampoco prometen ser nada tranquilos para el gobierno de Syriza-Anel. El día 5 debería concluir la segunda revisión del rescate con un paquete de medidas que incluye recortes, que se traducirán en despidos masivos, una reforma del derecho de huelga (cierre patronal) y la desaparición de las pagas extras en el sector privado –ya eliminadas en el sector público–. Por ese motivo, el día 8 hay programada otra huelga general del sector privado convocada por el GSEE y a la que finalmente ha decidido sumarse el KKE y sus diferentes secciones sectoriales.
 
Antes, el día 6 es el aniversario de la muerte Alexandros Grigoropoulos, el estudiante de apenas 15 años asesinado por la policía en 2008, a cuyos mandos estaba Prokopis Pavlópulos, el hoy Presidente de la República. Todo eso salpimentado con paros de metro y tranvía durante tres días cada semana hasta la segunda semana de diciembre, debido a una posible unificación de empresas del transporte metropolitano de Atenas.

La influencia estadounidense viene de lejos

“El pueblo griego tiene sentimientos antiimperialistas y antiamericanos. No olvida el Politécnico, no olvida la dictadura y no olvida el napalm que emplearon en Vietnam, pero que usaron por primera vez en la Guerra Civil griega”, señala Nikos Xerudakis, uno de los manifestantes que participaron en las movilizaciones de ayer, por las calles de Atenas. También apunta que la intervención de Estados Unidos en la política griega se inició con la Guerra Fría al acabar la 2ª Guerra Mundial.
 
El colapso del Imperio británico, entre otros motivos por la 2ª Guerra Mundial y las revueltas en sus colonias asiáticas, dio paso a que los EEUU le sustituyeran en la intervención de la Guerra Civil griega, apoyando las fuerzas conservadoras del rey Jorge II para así evitar que otro país cayera en la órbita comunista. Los comunistas griegos fueron unos de los principales organizadores de la resistencia contra los nazis, con el KKE a la cabeza.
 
Con la victoria de los monárquicos, Grecia quedó alineada con los países occidentales, rodeada en la península balcánica de aliados de la URSS. Como comenta Nikos, EE UU jugó un papel activo en la organización de la dictadura de la Junta de los Coroneles y de ahí que el recorrido de la manifestación del 17 sea idéntico al de ayer, desde el Politécnico a la Embajada de EEUU.
 
Sofía, otra de las personas que acudieron a la convocatoria, dice que ve mucha indignación y enfado en la gente. “Tsipras nos dijo: 'si me seguís, os conduciré a un camino mejor', y nada más consiguió la presidencia, nos dio una patada en la boca. Pero esto no termina aquí. Para la próxima vez creo que la gente tendrá algo más de experiencia y puede que consiga derribarlo”, nos comenta ella, algo más optimista que sus compañeros, que señalan que ni Trump, que es un candidato del sistema, podrá cumplir con prometido porque no se lo permitirá.
 
Las manifestaciones de ayer se encontraron con el bloqueo de la policía, que había plantado los autobuses de antidisturbios en las entradas a la Plaza Sintagma, tanto en la calle Akadimías, por donde transcurría la del KKE, como en Stadiu, por donde lo hacía la del resto de grupos de la izquierda extraparlamentaria, organizaciones anarquistas y un pequeño grupo de refugiados, con una pancarta que rechazaba tanto el imperialismo americano, como el ruso.
 
El gobierno de Syriza ha prohibido las protestas en el centro de la ciudad durante la estancia de Obama. Lejos quedan las declaraciones de prensa en las que el partido criticaba esa misma decisión tomada por el gobierno de Samarás en 2014, calificándola de hecho “inadmisible” y de “deriva autocrática del gobierno”.
 
La protesta del KKE se disolvió sin problemas, pero en la otra algunos de los grupos decidieron enfrentarse a la policía para intentar pasar, lo que desató los enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre manifestantes y la policía, con palos, bombas de humo, granadas aturdidoras, gas pimienta y cócteles molotov. Incidentes que se desarrollaron hasta altas horas de la noche en el barrio de Exargia.
 
En el plano institucional, Obama y Tsipras han hablado de una posible relajación de la deuda griega, de la crisis de los refugiados y de la cuestión chipriota, con el objetivo de que el mandatario americano medie entre turcos e insulares. El mismo día que Obama se marcha a Alemania, llega el presidente de Chipre, Nikos Anastasiadis que se encontrará esta misma tarde con Tsipras.
 
 
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