viernes, 9 de diciembre de 2016

La experiencia del Partido Comunista de Filipinas en los frentes antiimperialista y antiguerra



Prof. José María Sison, Presidente Fundador de Partido Comunista de Filipinas
02-05-2003

Queridos camaradas:

Mis más calurosos saludos de camaradería y solidaridad revolucionaria a todas las delegaciones presentes en este Seminario Comunista de Bruselas. Muchas gracias al Partido del Trabajo de Bélgica por haberme dado la oportunidad de intervenir ante vosotros, incluso si ciertos obstáculos me impiden estar presente con vosotros el día hoy.

Obedeciendo al gobierno americano, el Consejo Europeo de la Unión Europea me ha clasificado como "terrorista" junto al Partido Comunista de Filipinas (CPP) y al Nuevo Ejército Popular (NPA). En este contexto el estado Holandés ha dejado de darme la modesta alocación para cubrir mis gastos de alimentación y alquiler igual que mi seguro médico que me deben en mi calidad de refugiado político reconocido. Mi pequeña cuenta bancaria ha sido congelada y me está prohibido cubrir la corta distancia que separa Utrech, en los Países Bajos, y Bruselas, en Bélgica.

Los Estados Unidos tienen la audacia de catalogar al CPP, al NPA y a mí mismo como "terrorista" y de infligirnos medidas de castigo. Se sirven de los atentados del 11 de setiembre para permitirse diabolizar y atacar como pretendidamente terroristas a movimientos de liberación nacional, a gobiernos que quieren afirmar su independencia nacional y a sus líderes, y desencadenan guerras de agresión contra Afganistán e Iraq y amenazan a dirigentes antiimperialistas con ser asesinados por la CIA.

El imperialismo americano es la potencia terrorista número 1 de toda la historia de la humanidad. Ha infligido una violencia cotidiana de explotación imperialista a millones de seres humanos. Desencadenando guerras de agresión, recurriendo a las armas de destrucción nucleares y otras armas hipersofisticadas, sosteniendo regímenes fantoches de puro terror e instigando masacres ha herido y asesinado millones de seres humanos.



1. El punto de vista del CPP sobre el imperialismo americano y la guerra

Como dijo Lenin, el imperialismo, en tanto que estadio supremo del capitalismo en América y Europa, y más tarde en Asia, se definió durante el período 1898-1914. Lenin señaló que las principales referencias históricas que marcan la era del imperialismo moderno o capitalismo monopolista fueron la guerra Hispano-Americana de 1898, la guerra Anglo-Boers (1899-1902), la guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) y la crisis económica de Europa en 1900.

Habiendo pasado al capitalismo monopolista hacia finales del siglo 19, los Estados Unidos se vieron obligados a extender su territorio económico. Adquirieron colonias que iban a servirles de mercado para sus excedentes de productos manufacturados, de zonas de inversión para sus capitales excedentarios, de fuentes baratas de materias primas y de zonas de influencia.

En tanto que últimos recién llegados a la adquisición de colonias con fines de explotación imperialista, los Estados Unidos calcularon que podrían fácilmente arrebatar colonias como Puerto Rico, Cuba o Filipinas a esa vieja potencia colonial que era España. En consecuencia, desencadenaron la guerra Hispano-Americana en 1898. Tras volar su propio navío de guerra, el Maine, en Cuba, matando a unos 300 de sus propios oficiales y miembros de la tripulación, acusaron a España para tener un pretexto para declararle la guerra.

Filipinas interesaba especialmente a los imperialistas americanos como lugar clave para sus planes destinados a transformar el Océano Pacífico en un "lago Americano" y hacer allí una base avanzada cara a obtener una parte del gran "pastel Chino". Pero ya desde 1896 el pueblo filipino había emprendido su revolución de independencia nacional contra España. Fue la primer revolución burguesa democrática de Asia. Y en 1898 consiguieron liberar la totalidad de Filipinas con excepción de la ciudad fortificada de Manila.

Al comienzo, los imperialistas americanos pretendieron establecer lazos de amistad con la dirección revolucionaria filipina. Pero, no tardaron en desvelar sus endiabladas intenciones, asegurarse la dominación colonial sobre el pueblo filipino. Después de comprar Filipinas a España por 20 millones de dólares en el Tratado de París del 30 de Diciembre de 1898, desencadenaron el 4 de febrero de 1899 una guerra total de agresión contra el pueblo filipino.

A fin de justificar esta agresión, los agresores expandieron la mentira de que los revolucionarios filipinos estaban dispuestos a masacrar a todos los extranjeros blancos de Manila y de que eran tan incivilizados que necesitaban toda una educación para autogobernarse. El presidente McKinley llegó incluso a pretender que una noche Dios le había despertado y le había confiado la misión de proseguir la cristianización de Filipinas y de enseñarles la democracia.

Desde el comienzo de la guerra Filipino-Americana, en 1899, hasta el final oficial de la pretendida campaña de pacificación, en 1913, los agresores americanos mataron al menos a 1.5 millones de filipinos. Agravar sin cesar el número de víctimas, de una generación a otra, es la violencia cotidiana de la explotación imperialista: primero durante el período colonial y semifeudal de 1902 a 1941, luego en el curso del período semicolonial y semifeudal desde 1946 hasta nuestros días.

A comienzos del año 1942, los fascistas japoneses expulsaron a los colonialistas americanos y fueron a ocupar Filipinas hasta 1945, es decir justo hasta el final de la Segunda Guerra mundial entre imperialistas. Durante tres años el partido fusionado entre comunistas y socialistas dirigió un Ejército de Pueblo para llevar a cabo una guerra popular contra los imperialistas japoneses y establecer un gobierno popular en varias provincias. Pero, en 1945, los imperialistas americanos volvieron a fin de reconquistar la mayor parte, eventualmente la totalidad de las provincias filipinas.

Los Estados Unidos acordaron una especie de independencia del país en 1946. Pero desde entonces han proseguido su dominación económica, política, militar y cultural y han utilizado la clase de los explotadores locales, que son los grandes compradores y los grandes propietarios, como agentes de explotación y opresión. El sistema dirigente filipino ha conservado un carácter semicolonial y semifeudal y, en consecuencia, el pueblo filipino lleva a cabo una revolución democrática nacional.



2. La experiencia del CPP en el frente antiimperialista

Todos los comunistas y otros patriotas filipinos son plenamente conscientes del hecho que el imperialismo americano es responsable de la brutal conquista y colonización de Filipinas, de la repetida opresión de los comunistas desde su aparición en 1930, de la reconquista del país tras la Segunda Guerra mundial, de la represión sangrienta del movimiento revolucionario armado del pueblo al comienzo de los años 50 y de la instauración de una muy fuerte reacción anticomunista hasta el comienzo de los años 60.

Desde su reaparición el 26 de diciembre de 1968, el Partido Comunista de Filipinas (CPP) ha apoyado siempre con resolución y de manera militante la línea general de lucha de la liberación nacional y democracia, vía la lucha popular prolongada contra el imperialismo americano y la clase de los explotadores locales.

En 1968 el CPP contaba entre sus filas con proletarios revolucionarios endurecidos en las luchas contra el imperialismo americano y japonés desde los años 30, que se habían inspirado en las victorias de los comunistas y del pueblo en la Unión Soviética, en China, en Corea, en Indochina, en Cuba y en otros lugares.

Desde 1968 los cuadros y miembros del CPP han adquirido una rica experiencia en el curso de las luchas democráticas contra el imperialismo, el feudalismo y el fascismo que se han desarrollado desde la época de Marcos hasta nuestros días. Han estudiado, emulado y apoyado las luchas antiimperialistas en el extranjero desde 1960 especialmente las de Cuba, Vietnam, China y otros lugares.

El CPP ha dirigido al pueblo filipino en las luchas de masa contra los tratados, acuerdos, políticas, legislaciones y compromisos desiguales que han permito a Estados Unidos controlar la economía, la política, el ejército y la cultura de Filipinas. Las armas más potentes enarboladas por el CPP son el Nuevo Ejército Popular y el Frente Nacional Democrático de Filipinas.

El CPP dirige la NPA cara a combatir y derribar el sistema fantoche de los dirigentes reaccionarios vía una guerra popular prolongada. Esta guerra se desarrolla principalmente con base en una alianza entre trabajadores y campesinos. El ejército popular combate y acumula fuerza armada en las zonas rurales hasta que pueda hacerse con el poder en las ciudades a escala nacional. Actualmente la guerra revolucionaria reviste la forma de una guerrilla intensiva y extensiva basándose cada vez más en una masa popular en expansión constante.

Operando siempre bajo la forma de un frente unido, el CPP desarrolla varios tipos de alianza. La alianza básica entre los trabajadores y los campesinos que es la base de todo el movimiento revolucionario, la alianza progresista de las masas trabajadores y de la pequeña burguesía urbana, la alianza patriótica de la fuerzas progresistas y la burguesía media, y la alianza inestable y temporal con ciertos sectores reaccionarios cara a aislar y destruir el poder del enemigo, es decir, la fuerza más reaccionaria que no puede ser más servil al imperialismo americano.

En cada una de estas alianzas el CPP en tanto que avanzadilla de la clase obrera, se revela como la fuerza motriz. Define claramente la línea de conducta y trabaja duramente para asegurar la realización de los objetivos. Se alía a otras fuerzas, conforme a la línea y objetivos alrededor de los cuales se han puesto de acuerdo, en orden a reunir el mayor número de gente posible contra el enemigo.

El CPP estima igualmente que conviene luchar contra las ideas y acciones incorrectas que perjudican a los intereses de la alianza vengan de los oportunistas de izquierda vengan de una complacencia oportunista de derecha cara a las exigencias del enemigo. Continua sus iniciativas y su independencia a fin de hacer progresar resueltamente la revolución, incluso si existe una cierta flexibilidad en la puesta en aplicación de la política y táctica del frente unido.

El CPP construye órganos de poder político democrático y organizaciones de masa en relación con la lucha revolucionaria armada basada en la lucha en las zonas rurales que representa la principal forma de lucha. Al mismo tiempo coordina las diversas formas de lucha, armada y no armada, ilegal y legal, y diversos tipos de organización de masas (para trabajadores, campesinos, mujeres, jóvenes, profesionales, etc.) y movimientos de masa tanto en las zonas urbanas como rurales.

Poco tiempo después de la reaparición del CPP en 1968, los imperialistas americanos y el régimen de Marcos estimaron que podían aniquilar al CPP y al resurgimiento del movimiento revolucionario de masas consagrando más fondos todavía a incrementar los efectivos y equipamiento militar. Eventualmente, el régimen de Marcos, bajo la batuta de Estados Unidos, declaró la ley marcial e impuso 14 años de dictadura fascista al pueblo.

Pero el CPP y el movimiento revolucionario de masas no fueron destruidos. Crecieron en fuerza relanzando la lucha armada siguiendo una línea antifascista, antiimperialista y antifeudal. Finalmente el CPP probó con éxito que había optado por la buena elección recurriendo a la política y a la táctica del frente unido ampliado provocando el aislamiento y la caída de la dictadura fascista de Marcos.

El marxismo-leninismo es la guía del CPP. El Partido ha seguido con firmeza la línea general de la nueva revolución democrática con perspectiva socialista. Ha rectificado importantes desviaciones tanto subjetivas como oportunistas cuando el Segundo Movimiento de Rectificación. Tras lo cual ha continuado fortaleciéndose sobre los planos ideológico, político y organizativo.

Recurriendo a las líneas políticas y a la táctica del frente unido ampliado el CPP ha conseguido provocar la caída del presidente fantoche Estrada en 2001 y recientemente ha forzado a su sucesor Arroyo a anunciar su retirada de las elecciones presidenciales de 2004. Cada presidente reaccionario, cada camarilla dirigente pueden ser aislados y echados del poder vía las acciones pacíficas de masa de gran escala. Pero no es posible derribar la totalidad del sistema sin recurrir a la revolución armada.

En consecuencia, el CPP está firmemente determinado a seguir la línea estratégica de la guerra popular prolongada permitiendo al movimiento revolucionario armado sitiar las ciudades y aislarlas del campo de manera y acumular fuerza armada hasta que esté en condiciones de tomar el poder político en las ciudades a una escala nacional. Al mismo tiempo el CPP recurre a la línea política y a la táctica de frente unido para aislar, debilitar y expulsar del poder a una camarilla reaccionaria tras otra y vía este proceso reforzar el movimiento revolucionario hasta que esté en condiciones de derribar a todo el sistema.

La crisis del sistema capitalista mundial y del sistema en Filipinas se agrava cada vez más. Siguiendo la línea de la globalización del "mercado libre" dictada por los Estados Unidos, los regímenes que han sucedido a Marcos han engendrado una crisis del sistema doméstico tras otra. Esta crisis esta ligada a la crisis del sistema capitalista mundial y es aún más grave.

El actual régimen títere de Arroyo ha llegado a estar tan desesperado en los planos político y económico que acepta las exigencias americanas de intervenir militarmente en Filipinas bajo el pretexto de lanzar un "segundo frente" de la guerra contra el terrorismo. El régimen Bush recurre a todo tipo de pretextos tales como ejercicios de entrenamiento y acción cívica, para tratar de desplegar tropas operativas e instalar bases americanas en Filipinas violando la soberanía nacional y la integridad territorial del país.

La revolución armada en Filipinas presenta las características de una guerra civil entre los revolucionarios y los reaccionarios locales. Pero los imperialistas americanos quieren a cualquier precio lanzarse en una escalada de intervención militar, si fuera posible alcanzando el nivel de una agresión total. Como lo ha repetido innumerables veces el CPP está preparado para dirigir una guerra de liberación nacional contra el imperialismo americano y para dejar al pueblo filipino tener la ocasión de exigir a estos mismos imperialistas el pago de sus deudas de sangre.



3. La necesidad de una amplia solidaridad contra el imperialismo y la guerra

El CPP está comprometido en una justa lucha por la liberación nacional y la democracia contra el imperialismo americano y la reacción local. En el espíritu del internacionalismo proletario y de solidaridad antiimperialista del mundo entero, comprende y apoya las luchas similares llevadas a cabo por los pueblos del mundo contra el imperialismo y toda forma de reacción.

El CPP considera legítimas las guerras revolucionarias llevadas a cabo por los pueblos contra los imperialistas y sus marionetas reaccionarias. Igualmente, estimándolas ilegítimas, se opone a todas las guerras de agresión y otras acciones violentas desencadenadas por los imperialistas. Se adhiere firmemente a la línea de luchar contra el imperialismo y a tratar de terminar la guerra imperialista en compañía del movimiento de masas contra la guerra y, allá donde sea posible, recurriendo a la guerra revolucionaria.

El imperialismo americano es agresivo por naturaleza. Recurre al terrorismo a fin de extender y reforzar su hegemonía. Es el principal productor, almacenista y utilizador de armas de destrucción masiva. Se compromete en intervenciones militares y agresiones a su conveniencia. Instala y apoya regímenes fantoches basados en el puro terror y los utiliza para atacar a los pueblos y a las fuerzas revolucionarias.

La crisis de sobreproducción que atraviesa el mundo capitalista ha llegado a ser tan grave que los Estados Unidos se han convertido en más rapaces y agresivos que nunca y está intensificando la explotación de los pueblos del mundo y aumenta las contradicciones entre los imperialistas arrogándose la parte del león en sus conquistas de guerra. Los monstruos del chovinismo, racismo y fascismo disimulan sus horribles caras en todos los países imperialistas y están librando los ataques más encarnecidos de las potencias imperialistas con vistas a la redivisión del mundo.

Los dirigentes actuales del imperialismo americano estiman que pueden relanzar los Estados Unidos y la economía capitalista mundial colocando más capitales todavía en las manos de la burguesía, atizando la histeria a propósito de los atentados del 11 de setiembre, llevando a cabo guerras de agresión y estableciéndose sobre nuevos territorios económicos y en particular sobre los que abrigan reservas petroleras o enrutan el petróleo. Los Estados Unidos no pueden ser más arrogantes en cuanto a su situación de superpotencia única y a sus armamentos ultrasofisticados.

De hecho el imperialismo americano está sediento de potencia. Se ha extendido demasiado y continua extendiéndose. Sus acciones agresivas generan resistencia en los movimientos de liberación nacional, en los movimientos populares revolucionarios y en los gobiernos deseosos de afirmar su independencia nacional. Otros gobiernos imperialistas son puestos bajo presión y ofendidos por la voluntad de los Estados Unidos de incrementar aún más su hegemonía.

Desde su reaparición en 1968, el CPP ha tomado la iniciativa y ha cooperado con diversas fuerzas en Filipinas cara a sublevar y movilizar amplias masas populares contra las guerras imperialistas de agresión, intervención militar, amenazas de guerra, chantaje nuclear, bases militares extranjeras y los bloqueos militares y económicos contra los países que se atreven a afirmar su independencia nacional y contra naciones y pueblos luchando por su liberación nacional y la revolución social.

El CPP es muy consciente del hecho que Filipinas es un archipiélago y que el pueblo y las fuerzas revolucionarias deben contar con ellas mismas y progresar etapa a etapa expandiéndose y reforzándose. Para hacer esto es prudente no extenderse más allá de las capacidades del momento. El CPP es igualmente consciente de tener que evitar depender de elementos externos. Acoge favorablemente todo apoyo del extranjero sin depender de ellos. Apoya a las fuerzas revolucionarias en el extranjero y al mismo tiempo les anima a contar sobretodo con ellas mismas.

En tanto que comunistas, los cuadros y miembros del CPP desean que el proletariado y el pueblo filipinos se apoderen del poder a fin de llevar a cabo la revolución democrática nacional y proseguir con la revolución socialista. Desean por tanto contribuir al desarrollo de un amplio movimiento antiimperialista y una revolución proletaria mundial.

El CPP se ha comprometido en diversos tipos de relaciones con partidos y organizaciones extranjeras. Algunas relaciones se basan netamente en el cuadro ideológico del marxismo-leninismo y otras en el cuadro de una amplia solidaridad antiimperialista. El CPP preconiza relaciones directas de pueblo a pueblo a través de las formaciones de masa en base a una amplia solidaridad antiimperialista. Oponiéndose al imperialismo y a la guerra, el CPP busca directamente o vía el NDFP desarrollar relaciones de cooperación con ciertos gobiernos y agencias intergubernamentales en el extranjero.

Hay una grave necesidad de que todas las fuerzas posibles en el mundo se comprometan a ayudarse mutuamente y a cooperar para construir una larga solidaridad antiimperialista. Es necesario que se constituya un frente internacional unido para enfrentar a la potencia imperialista y terrorista número 1 y para protegerse de los otros poderes imperialistas. El proletariado revolucionario, a través de los partidos comunistas, de los sindicatos y de los países socialistas, debe implicarse y estar activo en el seno de un frente internacional unido de este tipo y debe dejar expresarse plenamente al amplio movimiento de masas.

Igual que en el seno de un frente unido nacional hay trampas, existen medios de evitarlas en el plano del frente unido internacional. Los comunistas que dirigen las fuerzas progresistas unidas deben vigilar que el frente unido internacional no se deje desviar de su vía, que no se una ni se deje desintegrar por desviaciones oportunistas bien sea de izquierdistas o de derecha. Las fuerzas de la Izquierda deben siempre intentar ganar sobre el Centro y tomar ventaja de las escisiones de la Derecha a fin de aislar y vencer al enemigo, el imperialismo americano, que es hoy día el peor de todos.

Es estimulante ver el crecimiento del movimiento de masas mundial contra el imperialismo y la guerra, particularmente contra la guerra de agresión de los Estados Unidos en Irak y contra la ocupación de este país. Este movimiento global de masas ha sido un triunfo. Los partidos comunistas lo han apoyado y han evitado conscientemente perjudicar el carácter unitario y de masas de este movimiento. Esto es, una amplia serie de fuerzas políticas y masas organizadas o espontáneas se levantan fácilmente para reunirse contra la guerra imperialista.

Recientes declaraciones públicas del CPP expresan la esperanza de que el movimiento de masas continúe desarrollándose con tal amplitud y vigor de forma que el imperialismo americano pierda todo crédito, se encuentre aislado y vencido definitivamente a pesar de sus armamentos potentes y altamente sofisticados. La podredumbre interna del imperialismo americano en tanto que sistema político-económico es cada vez más visible. No es más que una cuestión de tiempo que la potencia militar americana se consuma de su éxito propio cuando se dedica a actos de agresión y empuja a los pueblos del mundo a levantarse para oponer una resistencia revolucionaria.

Los cuadros y miembros del CPP han predicado constantemente la constitución de un frente común contra el imperialismo americano. Están determinados a proseguir la revolución filipina y a dar soporte moral y político a los revolucionarios de los otros pueblos del mundo entero. Agradecen a las gentes que en el extranjero apoyan la revolución filipina en el seno de sus movimientos revolucionarios. Han aprendido y se han inspirado en ellos.

En su misma formación de comunistas se han comprometido a hacer progresar la revolución filipina así como la revolución proletaria mundial. Esperan que un día el imperialismo sea vencido, que el socialismo domine en el mundo entero y que el comunismo sea posible. Miran hacia delante hacia un brillante futuro sin imperialismo, sin guerra y sin explotación de una clase por otra.



Contribución al 12ndo Seminario Comunista Internacional

"El Partido marxista-leninista y el Frente anti-imperialista ante la guerra"

Bruselas, 2 - 4 de mayo de 2003
 
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