sábado, 7 de enero de 2017

El ¿A cambio de qué? de ELA



Autor: Borroka garaia da!
 
Recientemente el secretario general de ELA se hacía esa pregunta en relación al apoyo de EH Bildu a los presupuestos forales de Araba del PNV. “No sabemos a cambio de qué se hace un acuerdo de esta naturaleza en el que no se concreta absolutamente nada sobre el elemento esencial que tiene que ver con la política fiscal. Nos parece muy grave”. A lo que añadía que “llama poderosamente la atención que elementos tan importantes como éstos dejen de ser materia referente en los partidos progresistas para hacer oposición a la política fiscal”. Insistiendo en que “las formaciones progresistas en aquellos ámbitos en los que tienen responsabilidad institucional están haciendo lo mismo ya que sólo hay que ver los presupuestos del Ejecutivo navarro, sustentado por Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda Ezkerra.”
 
Yo la pregunta que me hago, y creo que no soy el único, no es tanto a cambio de qué, sino cómo es posible que me sienta mucho más representado por los análisis del sindicato ELA, un sindicato que no se ha caracterizado históricamente por su radicalidad y con el que mantengo fuertes discrepancias en ciertos apartados, que con lo que se suponía era un bloque histórico a la izquierda del PNV pero en la práctica a su lado y de la mano en demasiadas ocasiones.
 
Decía un colega que esos son los riesgos de la política interclasista dados los estratos de clase a los que pertenecen una gran parte de los cuadros institucionales y dirigentes del soberanismo de izquierda y la izquierda abertzale actualmente. Lo cual hace que no parezca que tienen muy claras semejantes cuestiones; como así se lo recuerdan en ocasiones sus propias bases locales o agentes sindicales no precisamente radicales.
 
En cualquier caso nos encontramos con un grave problema. El progresismo institucional está siendo uno de los tapones que impiden o retardan una ofensiva política-social que pueda confrontar con el poder y su bloque neoliberal y regionalista hegemónico. Entre otras cosas no solo porque una gran parte de la dirigencia vive en la matrix de unos intereses de clase que no concuerdan con el perfil básico de la clase trabajadora vasca sino porque dentro de sus paradigmas consta que cualquier cesión de la clase trabajadora es válida si sirve para avanzar en la liberación nacional. Algo que filosóficamente es más que discutible ya que una nación no es un ente abstracto sino que está compuesta mayoritariamente por su clase trabajadora.
 
Claro que en Euskal Herria se juntan dos factores, que la clase trabajadora está bajo ataque continuado y en retroceso y el proceso de liberación nacional no está en diferente situación por lo que la política interclasista y la dependencia crónica hacia el PNV por parte de estratos sociales ajenos a las capas más castigadas de la sociedad convierten esta política interclasista en un cadáver socialdemócrata.
 
La pregunta de Txiki Muñoz tiene respuesta fácil. A cambio de nada. Salvo mantener ficticiamente la idea de que la estrategia fallida iniciada por la izquierda abertzale hace unos años es viable. Cuando hace ya demasiado tiempo hizo aguas y es por lo que parece que en Euskal Herria se da vueltas a la misma rotonda continuamente con la esperanza ya insana de que existen salidas consensuadas entre clase burguesa y clase trabajadora tanto en el ámbito nacional como en el social, siendo el PNV el interlocutor necesario. El caso es que no hay salida nacional ni social sin enfrentamiento y confrontación con la clase burguesa española y la subsidiaria vasca hasta desplazar a su bloque hegemónico con la unidad de fuerzas del pueblo trabajador vasco, velando primordialmente por sus intereses.
 
 
----------

No hay comentarios:

Publicar un comentario