lunes, 6 de febrero de 2017

Trump y el simulacro de guerra contra Irán


 
Las tres amenazas más graves para EEUU son “Irán, Irán, Irán“, es la opinión del Secretario de Defensa James Mattis, quien dirigía la maniobra militar realizada la semana pasada en el Golfo Pérsico, con la participación de EE.UU., Francia, Gran Bretaña y Australia.  La notica fue sepultada por el ruido mediático de las medidas xenófobas de Donald Trump. Miles de soldados de la OTAN se preparan para una nueva ronda de invasiones militares. Para empezar, el Pentágono está preparando el plan de crear una zona de exclusión en Siria (que será vigilada al menos por unos 20.000 soldados), mientras el equipo anti-iraní de Trump combina amenazas militares con la guerra psicológica contra Teherán. El Congreso debatirá la autorización de “el uso de las Fuerzas Armadas para impedir que Irán obtenga armas nucleares“. ¡Otra guerra preventiva ilegal!
 
En los últimos días, el régimen de Trump ha incluido a Irán en la lista de los afectados por la restricción migratoria, le ha acusado de “jugar con el fuego” por haber probado un misil de corto alcance (ni una palabra dijo sobre la prueba hecha por Pakistán de un misil balístico con capacidad nuclear);  de amenazar los intereses de los aliados de EEUU por el ataque de los houthies yemeníes a un barco saudí y de ser el mayor Estado patrocinador del terrorismo.
 
¿Quién es Mattis?
 
El Secretario de Defensa, James Mattis, apodado el “perro loco” ha desvelado el gran secreto a su audiencia: que es Irán el creador del Estado Islámico. ¿Pretende a caso lo que hizo Bush en vincular falsamente a Iraq con Al Qaeda para justificar su invasión? Vaya, según Eduard Snowden han sido los servicios de inteligencia de EEUU, Reino Unido e Israel quienes crearon a estos monstruos? Hasta el propio Trump confesaba, hace unos meses, que solo Rusia, Irán y el ejército sirio luchaban contra el ISIS. Este general que desde hace décadas se dedica a matar inocentes civiles (en Vietnam, Iraq y Afganistán) y lleva 30 años con ganas de añadir a los iraníes a su lista, fue apartado por el ex presidente Obama de su puesto del jefe de Comando Central de EE.UU., por oponerse a su política de distención con Teherán junto con otros generales “amotinados”.
 
Mattis implementó la doctrina de la Contrainsurgencia – del uso de torturas, secuestros y guerra psicológica en Irak, donde los siniestros John Negroponte y Robert Ford, desde la embajada de EEUU en Bagdad organizaron los Escuadrones de Muerte chiitas y sunnitas para hundir aun más el país en un caos controlado que dura hasta hoya. En una de las la operación que dirigió el 19 de mayo de 2004 en la aldea Mukaradeeb masacró a 42 niños, mujer y hombres que celebraban una boda.  “No tengo que disculparme por la conducta de mis hombres” es todo lo que se le ocurrió decir éste “perro loco” (y con perdón a éste noble animal). Luego en el enero del 2011,Ford es designado por Obama como embajador en Damasco, fecha del inicio del estallido de los coche bombas y la guerra en Siria. Dos años después estaba de embajador en El Cairo, apostando por la organización de extrema derecha sunnita, los Hermanos Musulmanes.
 
El general también oculta que fue justamente la ofensiva del ISIS en 2014 en Iraq lo que posibilitó a EEUU recuperar su dominio sobre este país en 2016: Obama así pudo enviar a Iraq a otros 5.000 militares y miles de mercenarios (llamados “contratistas”) realizando los ataques aéreos más grandes de EEUU desde la invasión del 2003. Las bombas mataron a cientos de civiles y forzaron la huida de dos millones vecinos de Mosul.
 
“Hacer a EEUU grande otra vez” es el mismo viejo y fracasado Proyecto del Siglo de América, elaborado por Bush, Rumsfeld, Wolfowitz.
 
Las aportaciones del trampismo
 
El equipo de Trump reúne tres inquietantes rasgos en la política exterior:
 
1) Es iconoclasta: ha roto con las reglas tradicionales de la diplomacia, cambiando la forma, el contenido y los mecanismos que regulaban las relaciones entre los Estados.
 
2) Es un grupo reducido de concejeros quienes toman las decisiones,
3)  y que sin debatirlas en las instituciones del Estado, las ponen en marcha.
 
El documento de la Estrategia Militar Nacional señala que las “4+1 amenazas” a EEUU son por este orden: Rusia, China, Irán, Corea del Norte y VEOs (siglas en inglés de Organizaciones Extremistas Violentas). A diferencia de Obama, Trump ha empezado por Irán, creyendo que es el eslabón más débil de la cadena. Su enfoque bélico es el realismo al desnudo:
 
a)      No utiliza el timo de la “misión humanitaria”; habla sin rubor de ir a por los recursos naturales de otras naciones.
 
b)      Poco probable que utilice a la ONU para dar cobertura legal a sus agresiones militares.
 
c)       Reduce el peso de la política de “cambio de régimen”, financiando movimientos de apariencia democrática.
 
Aunque en esta fase, Trump pretende castigar a Teherán por querer mantener su estatus natural de la potencia regional y evitar que consolide su alianza con Rusia y China, su verdadera tentación es apoderarse del propio país por ser la primera reserva mundial de gas y la tercera de petróleo (Rex Tillerson se muere de ganas). Ya en 1980, EEUU elaboró la doctrina de “Doble Contención” para obstaculizar el desarrollo económico, militar, político y social de Irak e Irán (también a beneficio de Israel), y una vez que convirtió a Irak en un gran cementerio y un montón de escombros, no ha parado de contener a Irán.
 
Antes de declarar la guerra, conoce la cultura de tu enemigo
 
Éste no es un concejo de Sun Tzu, pero Barak Obama, el presidente que más sentido común ha mostrado en relación a Irán, lo intuía. Congeló el plan de ataque a Irán, y consciente de que ésta nación, como se dice en persa, era una bocata demasiado grande para ser devorada incluso por la superpotencia, se rodeó de asesores iraníes para saber cómo convertir éste enemigo a aliado sin disparar una sola bala. Combinó el “palo y la zanahoria”, y utilizó un seductor lenguaje para dirigirse tanto al pueblo iraní como a sus autoridades: alababa la aportación iraní a la civilización mundial, y mientras le amenazaba incluso con un ataque militar, nunca le faltó el respeto. Sabía que éste era línea roja de los iraníes: nunca perdonan una humillación. La “dignidad y orgullo nacional” iraní es un profundo y arraigado sentimiento y también  conciencia de pertenecer a una de las primeras cunas de la civilización humana, ha creado una identidad que está por encima de los régimen que le han gobernado durante su larga historia. Una fuerza que hoy es capaz de unir en defensa de la patria a la derecha laica del ex príncipe Reza Pahlavi, la izquierda marxista duramente perseguida, y los partidarios de la República Islámica, apoyando a su ejército contra cualquier agresión extranjera. Lo mostraron durante la guerra con Irak (1980-1988).
 
Puede que, en esta fase Trump sólo pretenda forzar a Irán a hacer mayores concesiones. El acuerdo nuclear no ha posibilitado el regreso de EEUU al mercado iraní por el clima de hostilidad creado por ambos estados durante las últimas tres décadas. Teherán, hoy no va a admitir más presiones, por lo que Washington sin ganar nada, perderá un magnifico acuerdo para EEUU, Israel y Arabia Saudí, que es el más importante firmado por Washington desde Camp David.
 
Trump había dicho que no se debería hablar de una acción militar antes de que se inicie, y aunque repite la cansina frase de que “no se descarta ninguna opción”. Esperemos que en la Casa Blanca éste acompañado por algún adulto.

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