jueves, 30 de marzo de 2017

¿Estamos de rebajas (es lo mismo pero más barato) o estamos cambiando los objetivos?



Por Juanjo Gonzalez


Venimos de ver unos carteles de los jóvenes de la Izquierda Abertzale Oficial. Se las traen. De verdad que se las traen. Y pensamos que hasta hace no mucho tiempo, la juventud vasca de la Izquierda Abertzale explicitaba cada vez que podía su compromiso con la liberación nacional y social de Euskal Herria.

Y decimos que se las traen porque ver su cartel anunciando sus habituales jornadas de pascua es de tomarse un baño de agua fría para despejarse del shock. A parte de la estética, los parámetros en los que encaja ese cartel nos hablan de una independencia a secas, insípida, sin color, sin clases… ¿Comunista entonces? Es broma.

¿Y por qué no situamos,  con  más o menos 22 años que tendremos, un futuro socialista para el pueblo trabajador vasco? ¿Por qué no tenemos la necesidad de declararlo a todos los vientos antes de que nos lo pregunten? ¿Es que queremos una EH como la actual Francia, España, etc. pero en vasco? ¿Será por lo de los pretendidos pactos de país, de futuro, de mayorías… que nuestros mayores nos deparan para el futuro?

¿Por qué independencia a secas como si todas y todos fuésemos burgueses y esta reivindicación fuera nuestro único problema y nuestro mayor anhelo y más preciado objetivo? La patria no nos une a los explotadores y a los explotados y oprimidos. Eso precisamente pretende el capital, que seamos todos de la Real, del Alavés… y todos con la misma patria y sin clases. Y muchísimo mejor sin lucha de clases para ser del todo exactos.

¿Clases?, dice la burguesía, ¡Qué va! Será sana diversidad, pugna entre diferentes, confrontación  entre la patronal emprendedora y los empleados… Sí, sí, ya nos conocemos el cuento. Muy bien, pero la burguesía no va a luchar por algo que no le vaya la vida en ello. Eso ha sido así desde que su poder de clase se impuso por la fuerza.

Los burgueses, que tienen su clase (y no de solfeo), no tienen patria sino negocios, como los mafiosos. Los trabajadores nacionalmente oprimidos tenemos nuestra clase, tenemos nuestra patria y entendemos que las dos clases, la nuestra y la de la burguesía, quieren alcanzar el poder. Unos para el disfrute de su minoría y otros para el disfrute y desarrollo de nuestra mayoría.

E internacionalmente seremos solidarios con los de nuestra clase y con nadie más. Y no iremos a matar asiáticos, árabes, africanos… para robarles su petróleo, gas, agua, metales preciosos etc. Que vayan los burgueses con todas sus fracciones, los fascistas que anhelan defender la cultura judeocristiana hasta los confines del universo si fuera preciso. Eso es, que vayan ellos a la guerra de ellos. A su guerra.

Y este cartel es típico, y es consecuencia de quien mantuvo posición revolucionaria y cambia de rumbo sin explicitarlo, sin debatirlo. Y recordamos dichos, promesas y juramentos. A ver, un par de secuencias. Los que mandaban y mandan en la IAO decidieron entregar las armas (suena mal lo de entregar ¿no?). A la vez, los mismos dijeron que comenzaría un periodo de desobediencia. También dijeron que se tomarían los parlamentos autonómicos españoles como campos/medios/instrumentos de lucha. Se hicieron alianzas donde solo los jefes de la IAO metieron la mano. Se abandonaron los campos de lucha del movimiento social y el movimiento popular. Los objetivos caminan cada vez más grises y light. Sí, exactamente igual a los de EGI hace unos cuantos años ¿Nos acordamos?

Cada paso que da Sortu, contando que es la cúspide de la pirámide SORTU-ERNAI-LAB, está medido para no molestar a los aliados que ha conciliado (Aralar, Alternatiba, EA), pero también para no incomodar más de lo que pudieran aguantar los poderes reales de los Estados español, francés y, en su medida, también vasco.

Alguien pudiera justificar toda esta marcha atrás argumentando que las ilegalizaciones… No es verdad. Las difíciles condiciones de la lucha impuestas por el enemigo nunca podrán parar un proceso emancipador. Y no olvidemos que si callamos otorgamos.

Hace unos pocos meses, algunos que se enteraron estaban escandalizados por la carta de felicitación y anuncio de colaboración con los Estados Unidos de Norteamérica que EHBildu envió a Trump. Eso ya es historia. Nada ha pasado. ¿Sera que nos estamos pareciendo cada vez más a los votantes del PNV, PP, PSOE que sus cuadros y estructuras hacen no importa qué, no se retractan y aquí no ha pasado nada?

Cuando la información de esto y lo otro escasee, cuando  haya formación insuficiente (o no exista), cuando no haya debate permanente, cuando los objetivos cada vez estén más difusos y acordes a conseguir una mayoría que nos permita catapultarnos al paraíso…  ¡cuidado!

Y hemos visto otro cartel que anuncia y publicita su segundo congreso. “Inurritegi” (hormiguero). Y en ese cartel comparecen unas guerreras y simpáticas figuras de hormigas sugiriendo una frenética actividad en las diferentes dinámicas de la lucha social y popular. Estéticamente aceptable.

Y nos preguntamos qué es del movimiento popular y del movimiento social vasco. Lo que fue y lo que es. E independientemente de los flujos y reflujos, estaremos bastante de acuerdo en calificar la actual situación de ambos movimientos como de prácticamente parón más que preocupante. Culpa de todos/as. De algunos/as más. Sobre todo de los que pretenden hacer dirección para cambiar esta sociedad.

Y seguidamente nos fijamos en el cartel de las hormigas. Sugiere a varias hormigas inmersas en diferentes luchas. Se ve claramente la banderola lila, una vela y un pañuelo rojo. Ah, y un megáfono. Esa es toda la pretendida actividad en el movimiento popular y en el movimiento social. Y lo peor no es la carencia de lo que vemos. Lo peor está aún por llegar si no le ponemos remedio.

¿Y por qué lo peor está aún por llegar? Pues porque, por ejemplo, algunos de sus mayores dicen que una vez conseguida la independencia no les importaría que el PNV estuviera otros 20 años gobernando. ¿Por eso es adecuado reivindicar como cuestión central y de impacto solamente la Independencia? ¿Y cuando esta juventud que admite esta deriva se haga mayor? Pues, estamos asustadas solo de pensarlo. De verdad.
 
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