miércoles, 15 de marzo de 2017

La rebelión se justifica


Defi­ni­ti­va­men­te, la mani­fes­ta­ción de Iru­ñea ha sido el pun­to de infle­xión en el cual se han agu­di­za­do tan­to las con­tra­dic­cio­nes inter­nas de lo que antes era el MLNV (y aho­ra lo úni­co que exis­te es el sec­tor peque­ño­bur­gués y los que quie­ren abrir un nue­vo ciclo revo­lu­cio­na­rio cons­cien­te for­ma­do prin­ci­pal­men­te por jóve­nes) que se ha vis­to cla­ra­men­te la posi­ción reac­cio­na­ria de lo que vie­ne sien­do la Izquier­da Aber­tza­le.
 
Para sos­te­ner las diver­sas tesis que se han plan­te­ado des­de la inte­lli­gen­tsia (tan­to ilus­tres del sec­tor aca­dé­mi­co, como otros empi­ris­tas con mas­ters en la vida) han uti­li­za­do –prin­ci­pal­men­te, y des­de un tono pater­na­lis­ta que dan ganas de vomi­tar– los siguien­tes argu­men­tos: la edad de los par­ti­ci­pan­tes con el fin de inten­tar demos­trar que los modos de lucha emplea­dos aquel día per­te­ne­cen al ante­rior ciclo (siem­pre sub­ra­yan­do lo vivi­do por ellos, como si el empi­ris­mo sir­vie­se para enten­der la reali­dad y la his­to­ri­ci­dad), que es un per­fo­man­ce nos­tál­gi­co que vivían mejor con UPN (como si a los comu­nis­tas nos impor­ta­se quien ges­tio­ne el ayun­ta­mien­to), y como no; citas del famo­so libro de Lenin saca­da de con­tex­to y uti­li­zan­do selec­ti­va­men­te, no enten­dien­do a Lenin en su tota­li­dad (para esta situa­ción en con­cre­to vie­ne mejor el ¿Qué hacer?).
 
Lo que no han enten­di­do (a dife­ren­cia de los mani­fes­tan­tes) es que no se pue­de eman­ci­par a la huma­ni­dad (en direc­ción cons­cien­te de la nega­ción abso­lu­ta del Capi­tal, del suje­to his­tó­ri­co: del pro­le­ta­ria­do) median­te for­mas paci­fi­cas-lega­lis­tas. Al igual que la social­de­mo­cra­cia clá­si­ca (Berns­tein, Kautsky) han extir­pa­do la dia­lec­ti­ca mate­ria­lis­ta, el deve­nir real de sus aná­li­sis; tie­nen una con­cep­ción evo­lu­cio­nis­ta del socia­lis­mo y otra volun­ta­ris­ta-ahis­tó­ri­ca de la inde­pen­den­cia. No solo esto, entien­den el mar­xis­mo como una cien­cia posi­ti­vis­ta que sir­vió para su épo­ca pero que aho­ra hay que mez­clar­lo (hacer una sopa ecléc­ti­ca como decía Engels) con dife­ren­tes tesis (la mayo­ría post­mo­der­nas), y no entien­den que el mar­xis­mo no es una cos­mo­vi­sión ahis­tó­ri­ca sino que a dife­ren­cia de los topi­ci­cis­tas-dog­má­ti­cos el mar­xis­mo se desa­rro­lla en su lucha inter­na (recuér­de­se el esfuer­zo que hizo Lenin para poner la lógi­ca hege­lia­na sobre los pies, al igual que su esfuer­zo para cono­cer las diver­sas cien­cias natu­ra­les). Pero bue­no, para no alar­gar­me dema­sia­do dejo esto por aquí: http://eh.lahaine.org/iayuntamiento-del-cambio.
 
El acto fue un acto espon­ta­neo si (Grams­ci decía que en toda espon­ta­nei­dad hay algún tipo de direc­ción más o menos cons­cien­te) lo nor­mal cuan­do el movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio no está cons­ti­tui­do como tal. Pero con una dife­ren­cia, sien­do muy cons­cien­tes que la paz abs­trac­ta (al igual que los dere­chos huma­nos en abs­trac­to) no es más que la paz de la bur­gue­sía, la nor­ma­li­za­ción de la opre­sión estruc­tu­ral que pade­ce el Pue­blo Tra­ba­ja­dor Vas­co, estan­do har­tos de la repre­sión cons­tan­te sobre la juven­tud; con el fin de dar una res­pues­ta a ello (inde­pen­dien­te­men­te de que esto sea efi­caz o no). Ya que se ha vis­to cla­ra­men­te (a lo lar­go de estos años) que solo la cla­se obre­ra (cons­ti­tui­da como tal, no empí­ri­ca­men­te) es capaz de solu­cio­nar sus pro­ble­mas, que no nece­si­ta­mos a nin­gún aca­de­mi­cis­ta peque­ño­bur­gués for­ma­do en cien­cias polí­ti­cas (Lukács adver­tia hace casi cien años el error de no enten­der la reali­dad en su tota­li­dad, en espe­cia­li­zar­se en diver­sas cate­go­rías toma­das ais­la­da­men­te y no enten­der que cons­ti­tu­yen una uni­dad dia­léc­ti­ca) para decir que lo que ocu­rrió aquel día está mal (muy inte­li­gen­te por cier­to, eso de poner­se den­tro del mar­co-moral bur­gués) o que tam­po­co nece­si­ta­mos nin­gún buró­cra­ta post­mo­der­no que sin lle­gar a enten­der muy bien las cate­go­rías que uti­li­za al desa­rro­llar un aná­li­sis de lo ocu­rri­do aquel día se limi­te a hablar sobre meme­ces liqui­das.
 
¿Qué por qué hablar de la dife­ren­cia de la mani­fes­ta­ción? Por­que estáis tra­tan­do como a niños a los dete­ni­dos, como si no fue­sen madu­ros polí­ti­ca­men­te (lo son bas­tan­te más que esos cua­dros polí­ti­cos con tan­ta expe­rien­cia polí­ti­ca), estáis uti­li­zan­do su nom­bre para arre­me­ter con­tra todo el movi­mien­to popu­lar que lla­mó a par­ti­ci­par en esa mani­fes­ta­ción, jue­go muy sucio. Pode­mos hablar sobre estra­te­gias, sobre enten­der los diver­sos méto­dos de lucha en su his­to­ri­ci­dad, sobre los lími­tes y los intere­ses de cla­se del muni­ci­pa­lis­mo, sobre la fal­sa dia­léc­ti­ca calle-ins­ti­tu­cio­nes, etc. Pero bas­ta ya de tópi­cos, lo úni­co que estáis demos­tran­do es vues­tra vul­ga­ri­za­ción a la hora de hacer aná­li­sis y vues­tra fal­ta de serie­dad.
 
A nadie le gus­ta la situa­ción ten­sa que aca­rrea el esta­llar estas con­tra­dic­cio­nes, pero esta­mos en fase de nega­ción; y como tal, has­ta que no negue­mos lo nega­do, has­ta que no cons­ti­tu­ya­mos el movi­mien­to revo­lu­cio­na­rio segui­re­mos igual. Es lo úni­co que pue­de libe­rar a nues­tros pre­sos.
 
Besar­ka­da iraul­tzai­le bana Ore­re­ta­ko lau gaz­teei, eta bere­zi­ki espetxean dau­den hiru kideei. Ani­mo, zue­kin gau­de­la! Atxi­lo­tuak aska­tu!
 
Mur­tzia­no
 
14 de mar­zo de 2017
 
 
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