sábado, 11 de marzo de 2017

La Trata de Personas en Filipinas



Los traficantes de personas se aprovechan de la pobreza de Filipinas, un país de origen y de transito para las víctimas de la trata. En la última década, el gobierno filipino ha avanzado modestamente en su lucha contra la trata de personas.
  • El 47.5% de los 96 millones filipinos viven por menos de 1.5 euros al día
  • Los traficantes les engañan a las víctimas de la trata prometiéndoles trabajos en destinos como Japón, Corea del Sur y el Medio Oriente
  • El Anti-Trafficking in Persons Act, implementado por el gobierno filipino en 2003, sanciona la trata de personas de acuerdo con las regulaciones de la ONU
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Dalisay es una mujer de Filipinas, un país donde la mayoría de la población vive con menos de un dólar al día. Por eso, cuando firmó un contrato para trabajar como criada en Qatar, ella lo vio como una gran oportunidad. Los 400 dólares que ganaría se enviarían a su familia en Filipinas, que dependía casi totalmente de ella.
 
Sin embargo, cuando llegó a Qatar, su empleador le dijo que iba a pagarle solamente 250 dólares al mes. Pensando en su familia, sentía como que no tenía opción a parte de quedarse. Dentro de poco, se enteró de que su baja remuneración no era la única condición inesperada de su situación.
 
Se había trasladado a un país extraño lejano con una cultura totalmente distinta a la suya y en la que desconocía el idioma. Además la familia para quien trabajó Dalisay solo le daba de comer una vez al día, y eran las sobras de su almuerzo. Si no había sobras, no comía.
 
Trabajaba siete días a la semana. Cuando terminaba de limpiar la casa de su empleador, se veía obligada a limpiar también la de su suegra, y después la de su hermana sin pago adicional.
 
Después de ocho meses, Dalisay intentó irse, pero su empleador se rió de ella y le dijo: “No puedes renunciar.” Como era una trabajadora doméstica no protegida por la ley laboral, Dalisay estaba sujeta únicamente a la kafala. Bajo este sistema de patrocino muy restrictivo, no se le permitía cambiar de trabajo, salir del país, tener un carnet de conducir, ni siquiera abrir una cuenta bancaria sin el permiso de su empleador.
 
Dalisay huyó y se reunió con otros filipinos que estaban buscando refugio en el Philippines Overseas Labor Office en Qatar.
 
Aunque puede parecer impresionante, relatos de este tipo son demasiado familiares y comunes en Filipinas, que es un país de origen para víctimas de trata destinadas a países como Japón y Corea del Sur, entre muchos otros.
 
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