lunes, 20 de marzo de 2017

Torturas. Luchar o no luchar.



Por Juanjo Gonzalez


Estos días ha saltado a la TV uno de los pocos juicios de los que tenemos noticias en los que están encausados cuatro guardias civiles. Debiéramos conocer cientos de juicios bajo acusaciones de torturas. No hay más que los que sabemos. Por muy incomprensible que le pueda parecer a algunos/as, así están las cosas a pesar del cambio de ciclo.



Cambio de ciclo. Nos  rasgamos las vestiduras con el drama de Sandra (todos). Pero tampoco están algunos a estas cosas como se merecen. Y no lo están porque son los sujetos que articulan campañitas como ésta o campañas coyunturales como de kalera-Kalera. Es como si algunos vivieran de calentones y entre ellos se dedicaran al parlamento y a ver como evitamos el enfrentamiento consecuencia de todas las contradicciones sin resolver que enfrentan a Eukal Herria con los Estados francés y español.



Y no están ni con este tema, ni con los presos políticos, ni con el movimiento popular, ni con el movimiento social, ni con el movimiento obrero. Estamos en Madrid y en los gobiernos autónomos españoles varios. Y en otras cosas puntuales para salvar la cara y poco más. Esa es la constatable realidad.



Y pensamos que con todos los casos de tortura que conocemos no pasa nada Y lo sabemos porque creemos a los torturadas/os. Asistimos a uno de los últimos casos “vivos” (pendientes de definitiva sentencia) y algunos siguen pidiendo reparación y garantías para que no haya nunca más. Esto es una cosa que nos asombra y nos contraría cada vez que lo vemos u oímos. Por una parte hay mucho dolor y es difícil debatir sobre ello cuando hay dolor. Por otra no podemos callar.



Cuando pedimos garantías al Estado español torturador, éste mismo se muere de risa. Sentimos decirlo porque habrá quien lo considerará una ofensa pero la única garantía para que no haya más torturas (y no es suficiente de ninguna de las maneras) la está intentando asentar la IAO (Sortu, Ernai, LAB) al implementar métodos de “lucha” que de llevarlos a la práctica no podrán generar represión ni por consiguiente torturas.



La IAO aspira a llevar adelante una línea de intervención y unos métodos para desarrollarla que en ningún caso generará la existencia de presas políticas. No exageramos. Y lo demostramos con hechos de esta semana: gentes significativas de la IAO reclaman no prestar asistencia jurídica a los últimos detenidos de Iruña. Mientras, otros denuncian que los insensatos de ATA no hayan estado presentes con sus abogados. De película de horror pues el tema ya no tiene ni una pizca de gracia. ¿Alguien de la IAO sabe o barrunta cual va a ser el puerto de llegada de Sortu-Ernai-LAB?



Volvemos, repetimos y nos preguntamos ¿esa es la única garantía para que no haya torturados? ¿Los acuerdos entre diferentes? ¿Los acuerdos de país? ¿Constatar una realidad, la diversidad, con el objetivo de que sea un muro contra las posiciones independentistas de clase? ¿Estamos negando conscientemente la lucha de clases? ¿Es por eso que antes no nos habíamos dado cuenta que por lo que hasta ahora hemos luchado no ha valido para nada y que todo se puede hacer en la democracia de los Estados opresores?



Esos son elementos y categorías que interesan directamente al capital y que se recrean en la filosofía burguesa reproducida por la pequeña burguesía y por los partidos de orden y partidos reformistas para desvirtuar la caótica situación existente para el Pueblo Trabajador Vasco. Y ahí también interviene la dirección de EHBildu con su bien repartido juego de roles.



En pocas semanas hemos tenido unos cuantos nuevos presos políticos vascos. Estos han pasado, al parecer, sin denunciar torturas. Esto no es óbice de nada. Habrá nuevos casos de torturas, por desgracia. Y preguntamos ¿Seguirán algunas pidiendo garantías para que nunca más se vuelvan a producir torturas? Olvidando esa pregunta haremos otra tan osada como sencilla. A fin de cuentas ¿Cuál será la disyuntiva? ¿Luchar para que no haya más torturas y torturadas o no luchar para que no haya torturadas?



Ahí está la madre del cordero. Dejémonos de gilipolleces. Ya somos mayorcitas. Luchamos o no luchamos. Aclaremos ese punto que nos va a costar medio minuto en el propio hecho de la decisión. A partir de ahí seguro que solucionaremos en qué dirección, cómo, cuándo, con quién… y muchos del PTV dormiremos mucho mejor.
 
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