domingo, 25 de junio de 2017

¿Dónde está poniendo sus garras el imperialismo chino en América Latina?


Teniendo en cuenta los desequilibrios presentes en las economías de América Latina, demandando abundantes recursos en forma de inversión y de financiamiento, China ha encontrado un campo abierto para explorar y consolidar su presencia en la región.

En ese sentido, Yuwen Wu, especialista en China del Servicio Mundial de la BBC, comentaba el año pasado que “el enorme interés de China en América Latina está impulsado por la necesidad de asegurar el suministro de energía para su crecimiento económico”. Eso ha dado pie a desarrollar focos específicos de inversión y préstamo en cuatro países.

1. Venezuela

El 19 de septiembre del 2013, el entonces ministro de Petróleo Rafael Ramírez anunció un acuerdo con China National Petroleum Corporation (CNPC) para la inversión de US$28.000 millones en un nuevo proyecto en la Faja Petrolífera del Orinoco. CNPC es la compañía madre de Petrochina, la segunda petrolera mundial en términos de capital.

A este acuerdo se añadió otro por US$14.000 millones anunciado por el mismo Ramírez con la petrolera estatal China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec), que ha sido protagonista de otra de las grandes inversiones chinas en la región.

Por otra parte, Venezuela ha recibido unos US$50.000 millones en créditos garantizados con entregas de petróleo. Ejemplos de estos créditos son el fondo de inversión bilateral de US$17.000 millones con prioridad para la inversión agrícola creado en 2007 o los US$4.000 millones otorgados en 2011 por el Banco de China para la construcción de viviendas.

El 19 de abril pasado el presidente Nicolás Maduro anunció un nuevo financiamiento por US$5.000 millones. Si a esto se le suman las inversiones directas, Venezuela es el primer destino inversor chino en América Latina.

2. Brasil

En octubre de 2010 Sinopec adquirió el 40% de la española Repsol en Brasil por US$7.100 millones. Un año después expandió sus operaciones en Brasil con la adquisición del 30% de las operaciones de la portuguesa GALP por más de US$5.000 millones.

Las dos operaciones son una clara indicación de la presencia de Sinopec en Brasil y de la estrategia china de adquisición parcial o fusión con compañías que ya están funcionando.

La estatal petrolera Petrobras recibió en 2009 un préstamo de US$10.000 millones. En término de montos, estos préstamos superan cualquier inversión directa.

3. Argentina

La China National Offshore Oil Corporation (Cnooc) se ha convertido en la segunda petrolera en Argentina detrás de la nacionalizada YPF, con una serie de multimillonarias adquisiciones parciales de distintas compañías.
 

La inversión madre tuvo lugar en marzo de 2010 cuando Cnooc compró el 50% de la petrolera argentina Bridas por US$3.100 millones. En noviembre de ese año Bridas, ya con mayoría china, adquirió el 60% de Pan American Energy por US$7.000 millones.

Al año siguiente, la Pan American Energy adquirió el 100% de los activos de Esso Argentina por más de US$800 millones. Sinopec adquirió en Argentina la estadounidense Occidental Petroleum por US$2.450 millones.

La nacionalización de YPF en 2012, que puso en pie de guerra a muchas naciones occidentales, no perturbó a China que en enero del 2014 se asoció a la estatal petrolera argentina para la explotación de petróleo de esquito en la gigantesca reserva de Vaca Muerta.

4. Perú

Con la adquisición que hizo el consorcio MMG LTD de las mina de cobre Las Bambas, la mayor en monto de la historia peruana, China elevó su inversión en proyectos mineros en el país a US$19.000 millones. Según estimaciones de la Cámara de Comercio Peruano China (Capechi), China controlaba en el 2014 el 33% del sector minero peruano.
 
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