martes, 6 de junio de 2017

En Libia lo que inquieta a EEUU es Rusia no el terrorismo



Por Nazanin Armanian

5 de junio 2017

Libia vuelve a los medios de comunicación, y no por el caos, miseria, matanzas y violencia que sufren sus gentes desde que en 2011 un complot de la OTAN destruyera su estado y matara durante siete meses a cerca de 30.000 civiles, sino porque le responsabilizan de los atentados cometidos el mes de mayo en Manchester y Egipto que dejaron decenas de víctimas. ¡Como si los países de la Alianza no tuvieran ninguna responsabilidad en convertir a Libia en otro “nido del terrorismo”!  Difícil creerles después de oír tantas mentiras sobre la autoría de los atentados: la última confesada apunta a Arabia Saudi en el 11S, que no a los talibán o Bin Laden, ni mucho menos a Irak. ¿Preparan a la opinión pública para una nueva agresión militar a Libia? A pesar de que el Consejo de Muyahedines (filial del ISIS) de Derna, Cirenaica, negó su participación en la matanza de los 29 coptos el 27 de mayo, la aviación egipcia bombardeó la localidad, matando a una veintena de personas. Tampoco defender a las minorías religiosas ha estado entre las prioridades del presidente Al Sisi: los coptos son atacados a diario en Egipto por la extrema derecha islámica “cristianófoba” que goza de una absoluta impunidad.
 
Libia sigue “fallido”
 
Desde el desmantelamiento del Estado libio por la OTAN en 2011 y el asesinato de decenas de líderes políticos, intelectuales, jueces y abogados progresistas, el escenario político de Libia está siendo controlado por las siguientes fuerzas de derecha, que se han repartido el país, y no precisamente en base a las divisiones históricas:
 
  1. El Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), auspiciado por la ONU en 2015, pertenece a los Hermanos Musulmanes. Bajo la dirección de Fayez al-Serraj, se ha instalado en Trípoli, controla el banco central, y goza del especial respaldo de Qatar, Turquía y Sudán.
  2. El gobierno del mariscal anti yihadista Jalifa Haftar y su Ejército Nacional de Libia (ENL), tiene su cuartel general en Tobruk, el este del país, y cuenta con el apoyo de Rusia, Emiratos Árabes Unidos y Egipto.
  3. La amalgama de grupos islamistas: La Lucha Islámica (patrocinado por la OTAN en 2011), al-Watan (liderado por Abdel Hakim Belhadj, que tras el acercamiento de Gadafi al Occidente, fue secuestrado en 2004 en Bangkok por la CIA y MI6 y entregado a la policía libia), Ansar al-Sharia o Libya Dawn que controlan Bengazi, el centro, el oeste y el sur de Libia, donde habita la mayoría de la población.  

Todos luchan por el control de Trípoli y los principales puertos petroleros del país. El proyecto de la ONU y Serraj de recuperar el país ha fracasado por la debilidad del GAN y porque Jalifa Haftar se niega a cooperar con él, tal vez pensando en que puede conquistar todo el país con la ayuda rusa (lo mismo pensaba Bashar al Assad). Desconoce que  uno de los motivos de la OTAN al desmantelar Libia fue convertir el país en mini-estados para poder controlarlo (lo mismo que han hecho con Sudán en 2011, y antes con Yugoslavia).
 
El gobierno de Serraj controla una pequeña parte del país, y es incapaz de unificarlo. Que tenga el respaldo de la ONU no cambia esta realidad, por lo que las potencias estudian otras salidas al colapso libio.
 
Rusia regresa a Libia
 
La última vez que un líder libio visitaba el Kremlin fue el abril del 1981: Gadafi era recibido por Leónidas Breznev, renovando el apoyo de la URSS al Frente de Rechazo (a la paz egipcio-israelí). Ahora Moscú invita al mariscal Haftar para negociar el futuro de su país. Este antiguo “Oficial Libre” de los años sesenta, luego convertido en agente de la CIA, ha reorganizado a los restos del ejercito libio, y aspira a ocupar el puesto del “Hermano Líder” de Gadafi. Tras declarar la guerra a sus rivales, se ha apoderado a los puertos petroleros más importantes del país, Sidrá y Ras Lanuf, y sigue extendiendo su dominio.
 
Libia es importante para Rusia:
  • Por su ubicación en el Mediterráneo. Si consigue resolver la crisis de Libia y dar la estabilidad a la zona, la UE se lo agradecería. Para Moscú tener buena relación con Europa es su prioridad y Libia puede ser un camino de alcanzarla.
  •  Tener aliados en Trípoli le daría la posibilidad de influir sobre el flujo migratorio hacia la UE, y por ende sobre Occidente. Desde el 2011, cerca de 14.000 personas sin rostro, que viajaban en barcos “anti-Titanic” han perdido la vida en las aguas que separan Libia e Italia. Libia hoy es el principal país del mundo en trata de inmigrantes-esclavizados.
  • Por conseguir una base naval en las costas libias.
  • Se trata de la primera reserva de hidrocarburo de África, y un rival en el suministro de gas a Europa.
  • Por formar parte de su estrategia del regreso al Norte de África: también ha consolidad su relación con Egipto, Túnez y Argelia.
El Kremlin mientras mantiene el contacto con Trípoli a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, ha establecido una relación con Haftar mediante el Ministerio de Defensa: Moscú pretende  unificar Libia bajo la dirección del general Haftar.
 
La UE no tiene un plan, pero….
 
La UE carece de una política consensuada respecto a Libia: por un lado están Francia e Italia que compiten con Rusia para atraer a Khalifa Haftar. Desean integrarle en el GAN, reservándole el Ministro de Defensa, (¡como si le ofrecieran la posibilidad de un futuro golpe de estado!). Temen que Haftar, ciudadano de EEUU, consiga el apoyo de Trump y Putin y le dé la espalda a la UE. Aunque lo más probable es que el presidente de EEUU, necesitado de una guerra sonora, ataque a Libia, provocando la emigración de otras decenas de miles de niños, hombres y mujeres rumbo a la UE. Por otro están países como Malta que advierten del riesgo de estrechar la mano del militar libio porque provocaría una guerra civil y una nueva “crisis de refugiados”. El embajador de EEUU en la UE, Anthony Gardner se opone a la cooperación con Rusia en Libia, entre otros motivos, porque le preocupa un acercamiento entre la UE y Moscú. Sebastian Gorka, ex asesor de seguridad nacional de Donald Trump que ha tenido que dimitir por lazos con los grupos neonazis, afirmaba que la solución al colapso de Libia pasa por romper el país entre este y oeste: La balcanización de Libia fue justamente uno de los siete motivos de matar a Gadafi.
 
Mientras las potencias mundiales deciden sobre el destino de Libia, el descontento generalizado por la inseguridad, la escasez de alimentos, cortes de agua y luz, inflación y la falta de servicios básicos es generalizado. Según la ONU, cerca de la mitad de la población  necesita ayuda humanitaria urgente.
 
La matanza de 145 soldados y civiles leales a Haftar por el GAN el 20 de mayo pasado muestra cómo se aleja la perspectiva de la unificación del país y Libia va a la deriva de guerra civil.
 
Dijo el ex jefe de la OTAN Anders Fogh Rasmussen que la misión de la Alianza en Libia ha sido la más exitosa de su historia. Destruir un país previamente desarmado, asesinar a su jefe de estado y sepultar bajo las bombas a miles de civiles no tiene mérito. El caos actual en Libia es el resultado directo de una intervención criminal de la Alianza Atlántica. Algunos en la UE deben haberse dado cuenta de lo estúpido que fue derrocar al coronel Gadafi.

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