martes, 6 de junio de 2017

La movilización colectiva mantiene viva la resistencia palestina

Manifestantes palestinos bloquean el camino durante una protesta para mostrar solidaridad con los prisioneros palestinos en huelga de hambre en las cárceles israelíes en la aldea de Ni'lin en Ramal, Cisjordania el 19 de mayo de 2017 [Issam Rimawi / Agencia Anadolu]

La huelga de hambre colectiva organizada por los presos palestinos y liderada por el encarcelado líder de Fatah, Marwan Barghouti, ha evolucionado en una movilización popular que se está extendiendo rápidamente entre la población palestina.
 
La huelga de hambre colectiva organizada por los presos palestinos y liderada por el encarcelado líder de Fatah, Marwan Barghouti, ha evolucionado en una movilización popular que se está extendiendo rápidamente entre la población palestina. Fuera de los muros de las prisiones, los palestinos han dejado en ridículo a la Autoridad Palestina (AP) y a su convocatoria del “día de la ira”.
 
Desde sentadas hasta protestas en las calles, barricadas y huelgas, los palestinos han transmitido un mensaje bien claro: los presos en huelga de hambre no están solos. Y lo que empezó como una protesta en contra de las condiciones inhumanas en los penales israelíes es ahora un movimiento de resistencia colectiva enfrentado a las diversas formas de violencia colonial llevadas a cabo por Israel.
 
El lunes, se desarrolló una huelga general en la Cisjordania ocupada. La agencia de noticias Ma’an, informó a la prensa de que no se organizaba una acción como esta desde la Primera Intifada. Asimismo, el Alto Comité de Árabes-Israelíes para el Seguimiento de la Huelga llamó a los palestinos que habitan en territorio de Israel a unirse a la protesta.
 
Manifestantes palestinos se reúnen durante una protesta para mostrar solidaridad con los prisioneros palestinos en las cárceles de Israel cerca del check point de Qalandia en Ramala, Cisjordania el 18 de mayo de 2017 [İssam Rimawi /Agencia Anadolu]

Los palestinos también participaron en una manifestación desde Ramala hasta el checkpoint de Qalandia. La marcha fue duramente reprimida por las fuerzas de seguridad israelíes, que dispararon munición real y balas de goma contra la multitud. Varios manifestantes inhalaron gas lacrimógeno durante los choques y tuvieron que ser atendidos por la Media Luna Roja.
 
La semana pasada, un colono israelí acabó con la vida de Mutaz Hussein Hilal Bani Shamsa, de 23 años, mientras participaba en una marcha solidaria en Nablús. El asesinato del joven dio lugar a un comunicado por parte del Coordinador Especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, Nickolai Mlademov, en el que pedía que “este deplorable incidente debe ser profunda e inmediatamente investigado y todos aquellos sospechosos de estar implicados deben ser procesados”.
 
La atención despertada a nivel internacional por esta huelga de hambre es además un punto de partida muy importante en comparación a los manidos comunicados relativos a huelgas de hambre individuales. Con la acción de los activistas internacionales al unirse al “reto del agua con sal”, a la que después se unieron huelgas de hambre solidarias por todo el mundo para llamar la atención de las demandas de los presos palestinos, parece haberse creado una cooperación perfecta entre unos y otros.
 
A diferencia de otros casos en los que el activismo ha ensombrecido a la causa, las demandas de los presos palestinos y la resistencia no violenta recibieron el espacio y la atención adecuados. Como consecuencia de ello, esto llevó a que quedaran bien claras cuáles eran las consecuencias de los abusos de Israel tanto para los presos como para sus familias. Otro gran logro de la movilización local e internacional fue la visibilidad que consiguieron la resistencia y la huelga de hambre colectivas.
 
Igualmente importante para la historia y la memoria palestinas fue la importancia otorgada una vez más a los presos palestinos. Israel ha intentado silenciar su existencia mediante diversas medidas vejatorias, incluyendo detención administrativa, aislamiento y negación de atención médica. Así, mientras la huelga de hambre aumenta en importancia, es imperativo que aunque el papel de Barghouti sea reconocido y corroborado, y no glorificado por encima del movimiento que ha iniciado.
 
Al comienzo de esta iniciativa de resistencia no violenta, se especuló que los objetivos de Barghouti podrían hacer sombra a la causa. Sin embargo, hasta la fecha los palestinos han demostrado su potencial para cambiar el escenario político, con y sin la AP y las diferentes facciones e individuos tradicionalmente asociados con la resistencia y la lucha anticoloniales en Palestina.
 
Fuente: Ramona Wadi, Middle East Monitor en Español

 

 
-----------

No hay comentarios:

Publicar un comentario