viernes, 16 de junio de 2017

¿Y SI NO SE CUENTA?



Ya sé que habrá quien después de leer lo que escribo, dirá que ataco a la independencia de los medios de comunicación y que no respeto su libertad. También podría ser que impulsados por el corporativismo entre unos y otros, ninguno de los medios que publica en papel dé luz a este texto. Quién sabe, puede que pase lo contrario, para demostrar lo equivocado que estoy en todo lo que digo. Ya veremos.

Quiero centrar la atención sobre dos temas a la hora de tratar lo que viene: la huelga de hambre indefinida del preso político vasco Iñaki Bilbao “Txikito” y la campaña de criminalización impulsada contra el Movimiento Pro Amnistía mediante rueda de prensa por el parlamentario de Podemos Lander Martínez.

En el momento en el que escribo esto, Txikito está a punto de cumplir su 20º día en huelga de hambre. Junto a la huelga de hambre está llevando a cabo un encierro, es decir, que además de no comer, también está rechazando las dos horas que le aceptan fuera de la celda. Como consecuencia de ello, sólo podemos saber de Txikito una vez a la semana, porque si hace el encierro la cárcel le impide llamar por teléfono.

Txikito lleva 33 años en la cárcel, la mayoría en galerías de aislamiento. A parte de eso, últimamente le han aplicado la primera fase del primer grado, el régimen de vida más duro que se puede aplicar dentro de la cárcel, una tortura física y psicológica para empujar a los presos al suicidio, una tortura crónica que te rompe poco a poco (no tan poco a poco).

Ante todo esto, Txikito ha iniciado una lucha a favor de la independencia y el socialismo, y alguien dirá, “¿no sería mejor si hubiera emprendido una lucha a favor de sus derechos?” Pues, aunque algunos no lo entiendan, su posición es absolutamente lógica: “si me castigáis porque no renuncio a mi militancia política, comenzaré una huelga de hambre a favor de mi militancia para dejar al descubierto lo absurdo de vuestro castigo”.

Y aquí viene el problema en lo que respecta a los medios de comunicación vascos más grandes. Txikito no entra en el modelo de preso que quieren imponer, y eso es suficiente para que mientras informan hasta el aburrimiento sobre los derechos humanos de unos (perdón por decirlo así, pero me llena de rabia el desequilibrio entre unos y otros), la censura alrededor de Txikito es palpable, dejando de lado las pequeñas excepciones que confirman la regla. La postura política de Txikito es lo que está en la base de esta mezquina censura sin compasión.

Gara ha decidido informar sobre la concentración de dos días antes en Donostia en el vigésimo día de la huelga de hambre, a pesar de que junto a esta noticia les enviamos la concentración de Bilbo que han preferido no sacar, a pesar de que esconden las concentraciones de cada jueves en Lezama, como han hecho con la manifestación de Bilbo del pasado sábado y con otras tantas, pero en el vigésimo día han sacado algo. ¿Suficiente para lavar su imagen?

Puestos a comparar, veamos el eco dado por Gara a la huelga de hambre de cuatro días que hizo Jose Mari Erdozain dentro de la dinámica Kalera Kalera. Todo mi respeto a Erdozain por el compromiso mostrado, pero la actitud de Gara no es en absoluto equilibrada, teniendo en cuenta, además, en qué condiciones la está desarrollando Txikito. No es en absoluto equilibrada si la comparamos también con la huelga de hambre rotativa que durante 117 días mantuvieron varios presos políticos, o con la que alargaron por más de 20 dos ex presos el año pasado en Etxarri.

La actitud de Berria es más abierta en ese sentido, pero no hay duda de que usa doble rasero a la hora de medir la importancia de las noticias. Dio la noticia de las iniciativas de Sare e Ireki, de la salida de Idoia López de Riaño y de la situación de los de Altsasu el mismo día, pero sobre Txikito no dijo ni pio, aunque esa información la tenía desde el día anterior.

Estos dos diarios daban la noticia sobre la huelga de hambre contra la incineradora, mientras no decían lo más mínimo sobre la iniciada por Herri Norte en solidaridad con Iñaki Bilbao. ¿Sabéis cuándo ha conseguido la huelga de hambre de Txikito más notoriedad? Cuando han pintado las sedes de los partidos políticos. Es así, tan triste como eso, y grave al mismo tiempo, porque el mensaje implícito que difunden los medios de comunicación es que determinadas iniciativas quedarán ocultas si no se recurre a la acción directa.

Ese fue exactamente el mensaje difundido por los medios con Ibon Iparragirre hace ahora año y medio. Tuvieron que calcinar 8 autobuses en Derio para que su situación tuviera verdadero eco, cuando su nombre apareció por encima de todas las condenas y entre el humo generado por los buses en llamas. Por desgracia Ibon sigue preso y muy grave. Pero los medios de comunicación deberían reflexionar sobre las reacciones que generan sus actitudes.

Pasaré ahora al caso de Lander Martínez. Hace tres meses que denunció la agresión que sufrió en un bar de Bilbo. Según dijo, le golpeó un miembro de “ATA”, y añadió que se lo afirmaban fuentes fidedignas. Lo dijo en una rueda de prensa llena de medios de comunicación y todos la emprendieron contra el Movimiento Pro Amnistía, a pesar de que éste explicó por medio de un comunicado que no tenía indicios para pensar que se hubiera tratado de ninguno de sus miembros.

Gara concedió gran espacio a la rueda de prensa de Lander Martínez, tanto en la edición digital como en la de papel. Sin embargo, al Movimiento Pro Amnistía sólo en el digital y corto. ¿Acaso no tienen derecho a saber la respuesta de nuestro movimiento los presos y presas? ¿No dice el código deontológico del periodismo que todos los agentes que forman una sola cuestión tienen derecho a ser tratados de igual manera? Pues Gara no cumple ese código ni de lejos. Es más, sobre este tema traté de hablar en varias ocasiones con Ramón Sola, responsable de la sección de Política de Gara, y recibí excusas de todo tipo: “Ahora está reunido”, Se acaba de marchar”, “Deja tu teléfono y él te llamará”… Hasta hoy, porque tiempo para dedicarnos editoriales sí tienen, pero para tratar con nosotros no.

Así pues, han pasado los meses y Lander Martínez ha reconocido que recibió información equivocada a la hora de hacer su denuncia, porque al parecer sus fuentes no eran tan “fidedignas” como dijo al principio. El Movimiento Pro Amnistía hizo pública su lectura esta misma semana. Nadie dio la noticia al respecto, tampoco ese Berria que en su día nos recibió en su sede.

Es el momento de reconocer que los mayores medios de comunicación de Euskal Herria no son del pueblo, ni cuando nos hablan en euskera. Estos están en manos de la pequeña burguesía y las iniciativas populares están siendo pisoteadas y marginadas a favor de grandes dinámicas prefabricadas y dinamizadas por unos pocos militantes a sueldo.

“¿Y si no se cuenta?”, pregunta una campaña de Gara. Tenemos mucho trabajo por delante en lo que respecta a los proyectos comunicativos populares. Tendremos que utilizar los recursos que tenemos a mano, redes sociales etcétera, pero no olvidemos nunca que el camino más directo es recuperar la calle, que las paredes son nuestro principal altavoz, y que las movilizaciones son nuestro punto de reunión más grande. El 24 de junio tenemos una cita en Bilbo. Gora Txikito! Amnistia osoa!

Sendoa Jurado – Militante pro amnistía.


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